Despertando la sexualidad a partir de la imaginación, la importancia de las fantasías en la actividad sexual.

Por: Ana Paulina López López.

En el amplio mundo de la sexualidad, se encuentran presentes diferentes elementos que influyen en cómo se va a experimentar un encuentro sexual, uno de esos elementos es la presencia de las fantasías y cómo influyen en el deseo y presencia de la excitación sexual. Hoy en día la mayor parte de las personas reconoce la influencia de las fantasías en su actividad sexual durante la masturbación o en la interacción con una pareja (Zamboni y Crawford, 2002; Zimmer, Borchardt y Fischle, 1983; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014). Como se mencionó anteriormente, en la respuesta sexual, el deseo emerge a partir de la interacción entre el estado emocional, actitudes sexuales y las fantasías sexuales (Zubeidat, Ortega, Sierra, 2004).

En este mismo orden de ideas, autores como Fuentes y López (1997), exponen que la experiencia del deseo sexual es resultado de una activación neurofisiológica, una disposición cognitivo emocional y la presencia de estímulos sexuales internos (vasocongestión genital)  y externos (la presencia de una pareja) (Leiblum, Rosen, 1988; citados por  Zubeidat, Ortega, del Villar, Sierra, 2003). Dentro del nivel cognitivo emocional destaca lo estados emocionales, variables psicológicas como las fantasías, ideaciones, pensamientos sexuales, entre otros; en caso de la presencia de emociones negativas  como la ansiedad o depresión influyen en el deseo sexual; del mismo modo, se debe tomar en cuenta  cómo la persona está viviendo su sexualidad, esto merma en la estimulación ya que el encuentro no se ve como algo placentero y agradable por lo que las fantasías no tienen una connotación positiva. Por otro lado,  la presencia de sentimientos, ideas y cogniciones positivas, agradables y placenteras determinan la satisfacción sexual en la relación de pareja y poder ende la connotación de las fantasías se torna positiva favoreciendo la dinámica de placer sexual (Hamilton; Kulseng, Traeen y Lundin; 2001; Renaud y Byers, 2001; Trudel, 2002; citados por Zubeidat, Ortega, del Villar, Sierra, 2003).

Día Mundial de la Salud Sexual 2020 “El placer sexual en tiempos de  COVID-19” | Consejo Nacional de Población | Gobierno | gob.mx

Por la implicación que tienen las fantasías en la pauta de relaciones sexuales, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (2002), destacan la importancia de las fantasías en la salud sexual, Lottes (2000) define la salud sexual como la capacidad de una persona para disfrutar y expresar su sexualidad. Esta capacidad se basa en aspectos  como el sexo seguro, agradable e informado, sexo basado en la autoestima, perspectiva positiva de la sexualidad humana y respeto mutuo en las relaciones sexuales.

Pero, en este amplio espectro de la sexualidad, en donde hemos hablado sobre el deseo, las implicaciones positivas y negativas de una fantasía, entonces, ¿Qué es una fantasía sexual? Plaud y Bigwood (1997; citados por Nieves Moyano, 2014) la  definen como como una experiencia privada en que la imaginación de una actividad sexual deseable con una pareja es sexualmente excitante para un individuo puede ser una historia elaborada; por otro lado, Wilso (1978; citado por Nieves Moyano, Sierra, 2014) refiere que una fantasía es un pensamiento que surge de forma imprevista  también puede ser una mezcla de imágenes que aparecen de manera precipitada, el contenido puede ser bizarro o realista, incluso no ser sexual y provocar excitación. La fantasía puede ser espontánea o ser desencadenada voluntariamente o creada por otros pensamientos, sentimientos o información sensorial; es importante destacar que existen diferentes autores que hablan sobre la definición de una fantasía sexual, pero resulta casi imposible poder tener una definición fija porque es el resultado de una experiencia subjetiva, por lo que cada persona lo experimenta de una forma diferente y cada persona forma su propia definición (Ellis y Symons, 1990).

Así como hay un sin fin de definiciones sobre lo que es una fantasía, existen 4 tipos de fantasías que fluctúan de acuerdo con su contenido, Existen 4 tipos de fantasías de acuerdo con su contenido; las primeras son las fantasías íntimas  están relacionadas con la búsqueda y placer del compromiso profundo con un número limitado de parejas sexuales e incluyen  actividades sexuales como besar, recibir o dar sexo oral, masturbar a la pareja, entre otras (Wilson, 1980, citado por Nieves Moyano, Sierra, 2014).  Las segundas son las fantasías exploratorias, que se relacionan a la tendencia a la excitación y variedad sexual e incluyen temas  como sexo en grupo y promiscuidad. Las fantasías sadomasoquistas se asocian con el sometimiento o provocación de dolor durante la excitación sexual e incluyen tanto conductas dominantes como sumisas y por último se encuentran las fantasías  impersonales son las relacionadas con el interés por fetiches, ropa, películas u otras manifestaciones sexuales indirectas dando escaso valor a los sentimientos (Wilson 1978 y Gosselin y Wilson 1980; citados por  Nieves Moyano, Sierra, 2014).

La sexualidad, el auto-control, y el pecado – Tomás García-Huidobro

Existen diferentes factores que influyen en su creación y producción, como rasgos de personalidad (Buss, 2009; citado por  Nieves Moyano, Sierra, 2014), características sociodemográficas como la edad, la cual se observó una asociación negativa con la frecuencia de fantasías Purifoy, Grodsky, & Giambra, 1992), religión, de acuerdo con este rubro, personas que se identifican con la religión cristiana suelen inhibir sus fantasías, reflejándose en una menor frecuencia de esas y menor frecuencia de conductas sexuales (Ahrold, Farmer, Trapnell, & Meston, 2011; Cañón et al., 2011; citados por  Nieves Moyano, Sierra, 2014) y finalmente el sexo, en la cual se obtienen resultados de que los hombres tienen más fantasías sexuales  (Baumeister, Catanese, & Vohs, 2001; Sierra, Vera- Villarroel, & Martín-Ortiz, 2002; citados por  Nieves Moyano, Sierra, 2014).

En este mismo orden de ideas, existen diferencias en cuanto al sexo, estas distinciones se encuentran en la cuestión de frecuencia y contenido; De acuerdo con las diferentes investigaciones, se observa mayor presencia de fantasías sexuales en los hombres a comparación de las muejres de acuerdo con las fantasías sexuales íntimas (es decir, fantasías asociadas a la búsqueda y disfrute de un compromiso profundo con un número limitado de parejas sexuales), del mismo modo, suelen tener temas más explícitos y visuales influyen en el deseo sexual (Zubeidat, Ortega, Sierra, 2004; Alfonso, Allison, & Dunn, 1992; Ellis & Symons, 1990; Leitenberg & Henning, 1995; Meuwissen & Over, 1991; Sierra et al., 2002; Zurbriggen & Yost, 2004; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014). 

Las mujeres tienden a incluir en sus fantasías a sus parejas, así como actividades sexuales que previamente habían experimentado, los hombres implican fantasías con otras personas y con prácticas sexuales que no habían experimentado antes (Busch, 2019). En este mismo orden de ideas,  la mujer tiende a asociar sus fantasías a un contexto emocional, concediendo mayor importancia al ambiente a las situaciones previas al encuentro sexual, enfocándose menos en las propiedades físicas de su pareja y del acto sexual, también hay una menor variedad de actividades sexuales, involucra temas íntimos, románticos y un menor número de parejas, a su vez, se presentan fantasías de sumisión (Ellis y Symons, 1990; (Birnbaum, 2007; Critelli & Bivona, 2008; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014).

Por qué siempre escojo la misma pareja?

El motivo por el cual, hay una diferencia entre el tipo de fantasías que presentan hombres y mujeres puede encontrarse relacionado desde dos puntos de vista, el primero es una perspectiva evolutiva, ya que, las fantasías sexuales se consideran estrategias que facilitan la adaptación a nivel  reproductivo, cabe la posibilidad debido a los mayores costes de la reproducción, las mujeres son más exigentes en su elección de pareja y menos interesadas en el sexo fuera de un contexto romántico o de relación (Buss & Schmitt, 1993; citados por Busch, 2019). Oliver y Hyde (1993; citados por Busch,2019), postulan un segundo punto de vista que son las limitaciones sociales que se dan por los roles de género y las conductas que se deben de tener para que sean aceptadas por la sociedad, por ende, el contenido de las fantasías sexuales suele ser congruente con las normas y roles que generalmente son reforzados por el contexto en el que se desenvuelve la persona, de modo que mientras los hombres suelen ser recompensados por mostrarse predispuestos para la actividad sexual, las mujeres suelen ser discriminadas por ello (Greene & Faulkner, 2005; Eagly, 2013; citados por Busch, 2019). 

En este mismo orden de ideas, personas que temen a sus fantasías sexuales, por estar violentando normas y valores, experimentan sentimientos “”negativos”  como vergüenza o culpa originados por las creencias acerca de las mismas, limitando así la capacidad de fantasear y la vida erótica, llegando a inhibir las fantasías sexuales y contribuyendo a la aparición de disfunciones sexuales (Cado y Leitenberg, 1990; citados por Busch, 2019).

Para concluir las fantasías sexuales tienen un papel fundamental en el deseo y el surgimiento de la activación sexual, así como en su disminución, es por ello, que se debe de tener conciencia de cómo la persona se encuentra vivenciando su sexualidad y que connotación tiene hacia ese ámbito tan importante en su vida (Desvarieux, Salamanca, Ortega  y Sierra, 2005; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014).  Hoy en día comienza a haber una mayor apertura sobre los roles y estándares sociales que dictaminan cómo vivir la sexualidad, por lo que permite expandir los horizontes hacia nuevas experiencias sexuales a partir de la imaginación (Noorishad, Levaque, Byers, Shaushness, 2019). Por otro lado, también las fantasías mejoran no solo la vinculación que se tiene con la pareja, sino que también personas que tienden a fantasear más tanto en la relación de pareja como en la satisfacción individual, presentan más orgasmos y durante las prácticas sexuales. (Wilson, 1978).

Referencias:

  • Busch, T. (2019). Perceived Acceptability of Sexual and Romantic Fantasizing. Sexuality & Culture, (24).                             
  • Byers, E. S. (1996). How well does the traditional sexual script explain sexual coercion? Review of a program of research. Journal of Psychology & Human Sexuality, 8(1–2), 7–25. https://doi.org/10.1300/ j056v08n01_02
  • Ellis, B.J., & Symons, D. (1990). Sex differences in sexual fantasy: An evolutionary psychological approach. Journal of Sex Research, 27(4), 527–555. http://dx.doi.org/10.1080/00224499009551579 
  • Goldey, K., Avery, L., & van Anders, S. (2020). Sexual Fantasies and Gender/Sex: A Multimethod Approach with Quantitative Content Analysis and Hormonal Responses. JOURNAL OF SEX RESEARCH, 51(8), 917-931. https://doi.org/10.1080/00224499.2013.798611               
  • Gosselin, C., & Wilson, G. D. (1980). Sexual variations: Fetishism, sadomasochism, and transvestism. Nueva York: Simon & Schuster.     
  • Hsu, B., Kling, A., Kessler, C., Knapke, K., Diefenbach, P., & Elias, J.E. (1994). Gender differences in sexual fantasy and behavior in a college population: A ten-year replication. Journal of Sex & Marital Therapy, 20(2), 103–118. http://dx.doi.org/10.1080/ 00926239408403421                        
  • Leitenberg, H., & Henning, K. (1995). Sexual fantasy. Psychological Bulletin, 117(3), 469–496. http://dx.doi.org/10.1037/0033- 2909.117.3.469         
  • Morag, A., Brotto, L., & Gorzalka, B. (2014). Sexual fantasy and masturbation among asexual individuals. The Canadian Journal Of Human Sexuality, 23(2), 89-95. https://doi.org/doi:10.3138/cjhs.2409                                            
  • Moyano, Nieves & Sierra, J.  (2014).  Fantasías y Pensamientos sexuales: Revisión conceptual y relación con la salud sexual. Revista Puertorriqueña de Psicología, 25(2),376-393.[fecha de Consulta 14 de Septiembre de 2020]. ISSN: 1946-2026. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=2332/233245622014
  • Noorishad, P., Levaque, E., Byers, S., & Shaughnessy, K. (2019). More than one avour: University students’ speci c sexual fantasies, interests, and experiences. The Canadian Journal Of Human Sexuality, 28(2), 143-158. https://doi.org/10.3138/cjhs.2019-0024
  • OPS, & OMS (2002). Promoción de la salud sexual: recomendaciones para la acción. Madrid: Ediciones Temas de Hoy.                  
  • Pérez- González, S., Nieves Moyano, & Sierra, J. (2011). La capacidad de ensoñación sexual: su relación con la actitud hacia las fantasías sexuales y rasgos de personalidad. Cuadernos De Medicina Psicosomática Y Psiquiatría De Enlace, (99).                  
  • Zubeidat, I., Ortega, V., & Sierra, J. (2004). Evaluación de algunos factores determinantes del deseo sexual; estado emocional, actitudes sexuales y fantasías sexuales. Análisis Y Modificación De Conducta, 30(129), 105-125.
  • Zubeidat, I., Ortega, V., del Villar, C., & Sierra, J. (2003). Un estudio sobre la implicación de las actitudes y fantasías sexuales en el deseo sexual de los adolescentes. Cuadernos De Medicina Psicosomática Y Psiquiatria De Enlace, (67), 71-73.

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