Los elefantes rosas de Dumbo en el acto sexual

Por: Daniela Castañeda Rocha

… o como los chavorrucos lo conocen: “sex, drugs and rock & roll”.

Pero, ¿qué implica realmente el estar bajo la influencia de sustancias psicoactivas en el acto sexual?

Cuando hacemos actividades como hacer ejercicio, comer, tener relaciones sexuales y consumir drogas, se activa en nuestro cerebro el llamado “circuito de recompensa”, donde el químico que generalmente se encarga de la motivación y satisfacción (a.k.a. dopamina) estimula una de las regiones cerebrales más primitivas (núcleo accumbens), provocándonos hacer a un lado todo sentido de razón y buscando el último placer (Blum, K., Werner, T., Carnes, S., Carnes, P., Bowirrat, A., Giordano, J., Oscar-Berman, M., & Gold, M. 2012).

Al ver lo placenteras que son estas actividades, buscamos nuevas formas de experimentarlas y potencializarlas, es decir, que aprendemos y nos queremos mejorar, ya sea tanto más que tengamos una sensación más placentera o que esta sensación dure más.

Esta búsqueda hedonista no es nueva en nuestra historia como humanidad, y es así que se ha mezclado el uso de sustancias (llámese alcohol, opiáceos, marihuana, cocaína, anfetaminas, etc.) con las prácticas sexuales; tenemos el ejemplo de la cocaína en tiempos precolombinos y el uso de opiáceos en la Antigua Grecia (González, T., Gálvez, E., Álvarez, N., Cobas, F., & Cabrera, N. 2005).

Sin embargo, cada vez se vuelve más y más popular por el fácil acceso a las drogas y la creación de nuestra prácticas e incluso subculturas que normalizan y promueven el consumo durante o previo al acto. En la comunidad LGBT+ se ha popularizado la práctica del ChemSex (o chemical sex), personas con pene aunque no exclusivamente, y consiste en uso intencionado de drogas psicoactivas para mantener relaciones sexuales de ya sean horas o días. Los motivos para el ChemSex son muy variados, desde motivos de rendimiento o facilitar prácticas sexuales (fisting), hasta afectivos, relacionales o sociales (Fernández-Dávila, P., 2017).

Interesante tu dato, pero ¿qué pasa en tu cuerpo y cuál es la experiencia subjetiva cuando consumes diferentes drogas y te involucras en prácticas sexuales?

Alcohol

Al ser un depresor del sistema nervioso, da la sensación de dejar el cuerpo entumecido o con menor sensibilidad. Genera desinhibición social, y provoca la sensación de ser más actractivx. Se describe al acto sexual menos emocional y más directo, agresivo, fuera de control y descuidado, poniendo a las personas en situación de riesgo pues se olvidan de usar condón por percibir poco control y juicio en los actos. Después del acto, las personas reportan sentimientos de culpa referente a las decisiones del momento, el lugar que lo llevaron a cabo y la(s) persona(s) con quien se involucraron (Palamar, J. J., Acosta, P., Ompad, D. C., & Friedman, S. R. 2018).

Marihuana

"Mota, Juana, Hierba"

Las sensaciones corporales son intensificadas; hay un orgasmo más intenso, aunque algunas personas con vulva sienten que no se pueden concentrar, provocando que no tengan un orgasmo. También permite la desinhibición social en algunos casos, y, a diferencia del alcohol, su uso se destina a relaciones sexuales más lentos, afectuosas y compasivas, pues se involucra más sensaciones y sensualidad (Palamar, et al. 2018). Su consumo frecuente, reduce los niveles de testosterona y puede causar disminución en la producción de espermatozoides, así como el deseo sexual y provoca disfunción eréctil. En algunos casos, en personas con vulva, hay una disminución de la lubricación vaginal, provocando dolor durante el coito (González, T., Gálvez, E., Álvarez, N., Cobas, F., & Cabrera, N. 2005).

Cocaína

"Coca, Nieve, Crack"

Aumenta la excitación y prolonga la relación sexual, aunque puede llegar a derivar en problemas al provocar dolor. Es valorada frecuentemente como un afrodisíaco. Puede dificultar la erección y el orgasmo masculino (Calafat, A., Juan, M., Becoña, E., Mantecón, A. 2008). Sus efectos eufóricos pueden cambiar la percepción de uno mismo y de las propias experiencias o interacciones sexuales. Pero, por otra parte, tras los momentos de euforia aparece la caída a momentos de depresión. El uso prolongado de la cocaína puede disminuir el funcionamiento sexual (González, et al. 2005)

Opioides

"heroína, codeína, morfina, fentanilo"
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Son poderosos inhibidores de la actividad y de la función sexual, a pesar de ser considerados afrodisíacos. En personas con pene puede haber alteraciones del interés sexual, el retraso en la eyaculación y el fracaso en la erección, y en personas con vulva también hay una alteración en el interés sexual. El propio efecto de la droga, se describe como mucho más placentero, intenso y fácil de obtener que un orgasmo. Aunque el uso de la heroína y derivados del opio puede dar lugar a fantasías sexuales, el grado de excitación y la frecuencia del orgasmo disminuyen debido a los efectos depresores que estas drogas tienen sobre el sistema nervioso (González, et al. 2005).

Anfetaminas

"MDMA, Molly"

estimulantes que en pequeñas dosis pueden provocar una sensación de exaltación, por lo especialmente las personas con vulva, informan de un incremento en su deseo sexual, pero tomadas en dosis mayores o si se ingieren normalmente, reducen la excitación y disminuyen la respuesta sexual (González, et al. 2005). Unos de sus efectos comunes es generar sentimientos de cercanía, intimidad y sensualidad, ahí el nombre “droga del amor”. Hay un incremento en la intensidad sexual, en la duración de la actividad, mayor disfrute y mayor intensidad en el orgasmo. En personas con pene es común la disfunción eréctil y en personas con vulva hay menor lubricación vaginal (Palamar, J. J., Griffin-Tomas, M., Acosta, P., Ompad, D. C., & Cleland, C. M. 2018).

  • Speed: aumenta la liberación de dopamina, y al consumirla frecuentemente ocasiona la disminución del deseo sexual, y en los hombres, provoca trastornos eyaculatorios, y en la mujer, ausencia de orgasmos.
  • Éxtasis: ocasiona un aumento en la liberación de serotonina, y a corto plazo trae consigo problemas neuronales, disminución de la líbido y de la respuesta sexual

¡OJO! Es importante que antes de intentar nuevas experiencias, te informes y sientas que estás en un espacio seguro, libre de presiones, y que siempre se tenga como primer paso el consentimiento. Contar con información sobre efectos negativos o daños que producen las drogas, efectos o interacciones de la combinación de drogas, cómo actuar en caso de una sobredosis, estrategias de reducción de riesgos, información sobre nuevas sustancias y saber dónde ir en caso de tener un consumo problemático son herramientas que pueden servir de mucho a todxs y no quedarnos como Dumbo, sin conciencia de lo que le estaba sucediendo y sin cómo afrontarlo. Para pasarla bien también es importante cuidar de nosotrxs y lxs demás.

🙂

Referencias

Blum, K., Werner, T., Carnes, S., Carnes, P., Bowirrat, A., Giordano, J., Oscar-Berman, M., & Gold, M. (2012). Sex, drugs, and rock ‘n’ roll: hypothesizing common mesolimbic activation as a function of reward gene polymorphisms. Journal of psychoactive drugs, 44(1), 38–55. https://doi.org/10.1080/02791072.2012.662112

Calafat, A., Juan, M., Becoña, E., Mantecón, A. (2008). Qué drogas se prefieren para las relaciones sexuales en contextos recreativos. Adicciones, 20(1),37-47. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=2891/289122033005

Fernández-Dávila, P. (Julio, 2017). Consumo de drogas y su relación con el sexo: Escuchando las voces de un grupo de hombres gais y bisexuales de la ciudad de Barcelona que practican ChemSex. Recuperado de http://www.cruzroja.es/pls/portal30/docs/PAGE/CRJ/BOLET%CDN%20CRUZ%20ROJA%20JUVENTUD/LISTADO%20BOLETINES%20CRJ2017/BOLET%CDN%20CRUZ%20ROJA%20JUVENTUD%20N%BA%20387/ESTUDIO%20CONSUMO%20DE%20DROGAS%20Y%20SU%20RELACI%D3N%20CON%20EL%20SEXO%20(RESUMEN%20EJECUTIVO).PDF

González, T., Gálvez, E., Álvarez, N., Cobas, F., & Cabrera, N. (2005). Drogas y sexualidad: grandes enemigos. Revista Cubana de Medicina General Integral, 21(5-6) Recuperado de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-21252005000500015&lng=es&tlng=es.

Palamar, J. J., Griffin-Tomas, M., Acosta, P., Ompad, D. C., & Cleland, C. M. (2018). A comparison of self-reported sexual effects of alcohol, marijuana, and ecstasy in a sample of young adult nightlife attendees. Psychology and sexuality, 9(1), 54–68. https://doi.org/10.1080/19419899.2018.1425220

Palamar, J. J., Acosta, P., Ompad, D. C., & Friedman, S. R. (2018). A Qualitative Investigation Comparing Psychosocial and Physical Sexual Experiences Related to Alcohol and Marijuana Use among Adults. Archives of sexual behavior, 47(3), 757–770. https://doi.org/10.1007/s10508-016-0782-7

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