Desmintiendo la virginidad

Escrito por: Ana Paola Venegas Wignall 

Desde hace ya varios años, la virginidad ha formado parte de muchas de las creencias y mitos erróneos e injustos que se encuentran inmersos en nuestra cultura, y que como resultado de la  poca  información a la que se tiene acceso, ha impactado de forma negativa la vida de muchas personas con vulva. Es por esto importante, comenzar a romper con estas ideas y así, tener la posibilidad de decidir sobre nuestra sexualidad desde un lugar más libre y real (Amuchástegui, 1998 y Gallo, 1999) . 

Para desmentir estas creencias, se muestra a continuación algunos de los mitos más comunes que escuchamos sobre la virginidad de personas con vulva. 

¿Qué es realmente la virginidad? 

La virginidad, no es un término médico ni científico, sino un concepto social, cultural y religioso que refleja la discriminación de género contra las mujeres y las niñas (OMS, 2018).

Desde que se es pequeña, las personas que nos rodean nos enseñan que es indispensable no tener relaciones sexuales vaginales hasta el matrimonio, ya que el hacerlo antes de esto, nos quita nuestra pureza y valor como mujer frente la sociedad e incluso, frente a distitas comunidades religiosas (Amuchástegui, 1998 y Gallo, 1999) .

Himen y virginidad 

El himen, es un al ser una membrana elástica que cubre parte de la entrada de la vagina. Cabe mencionar, que éste es diferente en forma y tamaño para cada persona con vulva. 

Erróneamente se ha creído que cuando una mujer tiene el himen intacto, entonces conserva su virginidad.  Sin embargo, la realidad es que algunas personas con vulva nacen sin himen o este se llega a rasgar de forma accidental  al momento de practicar algún deporte, durante la masturbación, colocación de tampones etc. De la misma forma, este puede no rasgarse frente a estas acciones e incluso aún cuando la persona con vulva mantenga relaciones sexuales, ya que el hime puede estirase sin romperse. Por lo tanto, no se es virgen por tener el himen intacto (Velásquez, Briñez y Delgado, 2012) . 

Comenzar a tener relaciones sexuales es doloroso 

Suele creerse que la primera vez que una persona con vulva tiene relaciones sexuales vaginales, se experimenta dolor como singo de conservación de la viginidad, sin emabrgo, esto no ocurre necesariamente. El dolor es muy subjetivo, por lo que varía y depende de cada persona, así como su percepción y  situación en la que se encuentra. Por lo que es posible no experimentar ningún dolor, pero también vivirlo intensamente. Esta última, puede suceder  cuando la penetración se realiza sin una adecuada excitación y poca lubricación (Pomaquero, 2015 y Velásquez et.al, 2012) 

Sin sangrado, no se es virgen 

Nuestra cultura, también nos ha hecho pensar que el sangrado durante la primera relación sexual vaginal es una señal de la preservación de la virginidad. Sin embargo, solo la mitad de la personas con vulva que tengan relaciones sexuales vaginales van a sangrar la primera vez. Mientras exista una buena estimulación y lubricación vaginal antes de la penetración, no tiene porque haber un sangrado, ni dolor de ningún tipo. Puede llegar a ocurrir cuando la preparación no es la más adecuada y por ende, hay cierta fricción o tensión que puede resultar en un sangrado (Pomaquero, 2015 y Velásquez et.al, 2012) .  

Pruebas de virginidad como agresión

Las pruebas de virginidad, generalmente consisten en  la inspección del himen para identificar rasgaduras o el tamaño de la abertura y/o en la inserción de dedos en la vulva . Ambas técnicas se practican desde la creencia de que el aspecto de los genitales femeninos puede revelar si se es virgen o no, sin embargo, ninguno de estos métodos puede probarlo (OMS, 2018). 

Estos no solo son una violación de los derechos humanos, sino que en muchas mujeres esta práctica tiene consecuencias negativas físicas, psicológicas y sociales a corto y largo plazo, como ansiedad y depresión (OMS, 2018).

Ahora que conoces lo que realmente es la virginidad, puedes compartir esta información con las personas que te rodean y así, contribuir al cambio de estas ideas erróneas e injustas que lamentablemente aún impactan a muchas personas con vulva de forma negativa. 

Referencias

  • Amuchástegui, A. (1998). La dimensión moral de la sexualidad y de la virginidad en las culturas híbridas mexicanas. Relaciones 74.19, 103- 133.
  • Gallo, H. (1999). El tabú de la virginidad. Affectio Societatis.(5), 1- 13. 

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