Lo erótico como rebelión a una vida plena

por: SaraKim

Qué bella es la sensación de sentir unos besos en el cuello, una caricia por la espalda, incluso, un suspiro caliente  entre las piernas. Esos momentos en los que vivenciamos cómo nuestra piel quiere más, exige tanto seguir sintiendo que se eriza y se calienta. Sin embargo, quedarnos en esa exigencia de más estimulación sin poder relacionarlo con una emoción que nos lleve a la plenitud, se queda del lado de la pornografía. Lo erótico, algo que se ha confundido con la anticipación del acto sexual, es tanto más profundo de lo que imaginamos. Éste nos habla de nuestra capacidad de sentir y de  “poder compartir esa conexión íntima [que] sirve de indicador del gozo” (Lorde, 2003).

La pornografía se ha enfocado en lo primitivo del coito. Se ha limitado a mostrar la relación entre dos cuerpos que simplemente intercambian la necesidad fisiológica de un orgasmo, como lo explica González (2007).  La narrativa porno ha encontrado la manera de saciar el deseo de querer verlo todo; de participar en actos que virtualmente nos excluyen al retratar cuerpos exagerados que no se cansan de simular un placer insaciable. Lorde (2003), considera que al no ser consiente de la manera en la que saciamos nuestras necesidades eróticas, nos hemos reducido a “objetos de satisfacción” el uno para el otro. Esto no nos diferencia de otras especies animales que se juntan con el mero propósito de reproducirse. La pornografía no le interesa la humanidad en el acto sexual. 

Hay algo revolucionario de reconocerse como seres eróticos, de sabernos con la capacidad del erotismo. Gracias a la industria pornográfica, se ha creído que el erotismo no existe sin el acto sexual ya que sirve como una anticipación a su culminación. Pero, el erotismo es algo que se vive diariamente, si se sabe dónde encontrarlo y cómo vivirlo. Es lo que le puede traer plenitud a nuestras vidas.

El erotismo viene de Eros, el hijo de Afrodita que representa el placer. En la mitología, Psique tiene que enfrentarse a varios retos para poder volver a encontrarlo, porque una vez que lo conoció, no pudo vivir sin él. En otras narraciones, Eros se asocia con el amor, con la triple razón del epistemológico, lo ético y estético, como lo recopilan Araya y Barrantes, (2002). Sin embargo, en lo que coinciden estas narrativas es la presencia de Eros en lo cotidiano de la vida. Existe más allá del amor, de lo físico; es la esencia de vivir una vida plena. 

Entonces, cuando se habla de la rebelión que implica llevar una vida erótica, es reconocer el placer de crear, de sentir. El capitalismo de la industria pornográfica nos quiere hacer creer que el placer se debe vivir en compañía, que somos incapaces de encontrarlo por nosotras mismas. Busca hacernos dependientes de un proveedor del goce sexual. Pero, existe la interrogativa de por qué: ¿por qué conviene que no reconozcamos nuestra capacidad de sentir placer por una misma?

Lu Gaitán nos cuenta en su libro Alumbra la luna (2020), que a las mujeres se les cargó la responsabilidad traer más humanos al mundo para poder alcanzar la demanda de un sistema capitalista y patriarcal. La caza de brujas buscaba terminar con las mujeres que reconocían su sabiduría, su poder creador y su sensibilidad sensorial y emocional. Estas mujeres que querían conectar a través de una conexión que reconocía las emociones que despertaban los sentidos y viceversa, no eran buenas candidatas para un mundo que quería crecer en riquezas materiales. Se les implanto un miedo de vida o muerte si no eran “dóciles, leales y obedientes […] a las imposiciones externas” que oprimen su poder erótico (Lorde, 2003).

Ahora, lo erótico se entiende como esta capacidad de poder crear nuestro propio placer y ser consiente de las emociones que evoca conectar con nuestro cuerpo sensorial. Si las mujeres nos reconocemos como directrices de nuestro propio goce, no vamos a conformarnos con la pornografía. Lo erótico nos lleva a querer encontrar una vida en la que podamos vivirlo constantemente en nuestro trabajo, relaciones, cuidados, actividades recreativas.

Vivir una vida enfocada en el erotismo, es un acto revolucionario. Busca que conectemos con nuestras emociones de una manera creativa, que sea espontáneo la manera en la que experimentamos a nuestra cuerpo exigiendo más estimulación. Se puede vivir de nuestro propio tacto con nuestra piel, con telas exquisitas o con la riqueza de la naturaleza; del deseo de despertar nuestra audición al escuchar nuestro interior, o el olfato al bañarnos en olores embriagantes. Lo erótico se encuentra en todas partes, pero  lo que nos lleva a vivirlo plenamente, es estar consientes que no existe sin el reconocimiento de una sensibilidad emocional que nos lleva a crear intimidad.

Barrantes Rodríguez, Iveth, & Araya Vega, Eval Antonio (2002). Apuntes sobre sexualidad, erotismo y amor . InterSedes: Revista de las Sedes Regionales, III(4),73-82. ISSN: 2215-2458.

Gaitán, L. (2020). Alumbra la luna, Editorial Planeta

González Montero, Sebastián Alejandro (2007). PORNOGRAFÍA Y EROTISMO. Estudios de Filosofía, (36),223-245. ISSN: 0121-3628.

Lorde, A. (2003). La hermana, la extrajera, artículos y conferencias. Capítulo 4. Madrid, España.

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