¿Qué pasa con la sexualidad en la vejez?

Escrito por: Adina Mareyna Abril, 2021

Hace algunas semanas me encontraba platicando con una amiga y de pronto, comentó que ella está segura de que la sexualidad desaparece en la etapa de la vejez. Cuando yo le dije que la sexualidad es parte inherente al ser humano desde el nacimiento hasta la muerte y que los adultos mayores también ejercen su sexualidad, se mostró sumamente sorprendida e indignada. Dado lo anterior, decidí escribir este artículo para hacernos conscientes sobre el gran mito que existe en nuestra sociedad alrededor de la sexualidad en esta etapa de la vida.  

Aunque la sexualidad cambia durante las distintas etapas de la vida, esta nunca desaparece. Como decía el científico Mijaíl Lomonoscov (1748): La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Esta frase se podría comparar con la sexualidad, al decir que la sexualidad sufre cambios y evidentemente no será la misma que durante la etapa de la juventud y de la adultez, sin embargo, sigue existiendo, y es esencial y necesaria para vivir una vida plena y sana, sin importar la edad del individuo.

Algunas de las falsas creencias que existen en relación con la sexualidad en la vejez son (Costas, 2018):

  • Las personas mayores son asexuales
  • Las personas mayores solamente necesitan de contacto emocional
  • Las personas mayores no tienen la capacidad física para sentir o proporcionar placer
  • Las personas mayores pierden su atractivo sexual después de la juventud
  • Las personas mayores no deberían de tener relaciones sexuales ya que es malo para la salud

Si bien en la vejez existen diversos factores que provocan cambios en el comportamiento sexual, estos no equivalen a la muerte sexual.

En cuanto a los cambios fisiológicos que experimentan las personas con pene (Alonso et al., 2004; Morales, 2010; Wong et al., 2010), disminuye la producción de testosterona, la erección requiere más tiempo y suele ser menos firme, el orgasmo disminuye en intensidad y en tiempo, la excitación requiere de más tiempo, aumenta el periodo refractario después de la erección, el semen se va haciendo más escaso y por ende, disminuye la capacidad reproductora, aunque no desaparece. En las personas con vulva, el cambio más radical que se sufre es la menopausia, que se refiere a la extinción de la menstruación, lo que conlleva la pérdida de la fertilidad (Morales, 2012). Durante esta etapa existe una disminución gradual en la producción de estrógeno y progesterona, el tamaño de los ovarios disminuye, las mamas se vuelven menos firmes, la vagina pierde elasticidad, la mucosa vaginal se hace más delgada, disminuye la lubricación, los labios vaginales pierden elasticidad y el clítoris tiene mayor dificultad para la erección (Morales, 2010; Alonso et al., 2004; Wong et al., 2010).  

En cuanto a los factores psicosociales que afectan la sexualidad del adulto mayor (Morales, 2010; Alonso et al., 2004; Wong et al., 2010), es de suma importancia tomar en cuenta la confianza que tiene cada individuo sobre sí mismo y su actitud ante estos cambios fisiológicos, pues son inevitables y adaptativos. Si existe una ansiedad hacia estos cambios, se verá reflejada en el comportamiento sexual. Además, existen barreras internas, como los sentimientos de culpa y de vergüenza, que impiden que los ancianos mantengan una vida sexual activa y saludable. Estos sentimientos son inculcados de manera inconsciente por la familia y la educación que recibimos. Por ejemplo, las mujeres han recibido la premisa de que la sexualidad sirve únicamente para tener hijos y no como un acto placentero, por lo que se les dificulta llevarla a cabo ahora que su fin no es el de reproducir. En las mujeres también es común que se de una disminución en cuanto a la percepción de su atracción física, pues la sociedad impone estándares de belleza que las personas de la tercera edad evidentemente no cumplen, por lo que puede afectar su autoestima y llevar a una disminución en el deseo sexual. Otro aspecto importante es que a veces, las personas mayores ya no tienen una pareja con quien compartir su sexualidad. También, en ocasiones los ancianos viven en instituciones, lo cual no les permite tener privacidad, por lo que se les dificulta tener un especio para expresar su intimidad con otra persona o incluso la masturbación. 

Es verdad que debido a estos factores o a la aparición de algunas disfunciones sexuales, en ocasiones es imposible realizar el acto sexual durante la vejez, sin embargo, la sexualidad conlleva mucho más que la actividad coital, por lo que se pueden realizar otras opciones igual de satisfactorias, como las caricias, la estimulación, el tocamiento, los besos y los abrazos. 

La sociedad se ha encargado de construir ciertos prejuicios a cerca de la sexualidad en los ancianos, pues se niega su existencia y se percibe al sujeto como asexual. Es importante terminar con este tabú, para así fomentar la sexualidad en los ancianos mediante la empatía, la aceptación incondicional, la autenticidad y la educación sobre los cambios del envejecimiento desde un enfoque multidisciplinar (Cristina Rodríguez, 2008). El objetivo sería que la persona de la tercera edad logre asumir su sexualidad desde un lugar sano y placentero, estando consciente de sus derechos sexuales y de todos los beneficios que la sexualidad podría brindarle en cuanto a su envejecimiento (favorecer su estado tanto físico como emocional).

Para concluir, se sabe que el ser humano es un ser biopsicosocial, pero se le podría agregar que es también un ser sexual. A pesar de que en la vejez pueden existir cambios que disminuyan el deseo sexual, la energía libidinal nunca desapareceEs importante defender el derecho sexual en el anciano, ya que así estamos también defendiendo nuestro propio derecho sexual en el futuro.

Referencias bibliográficas:

Alonso, J., Martínez, B., Dolores, P., Díaz Palarea., Calvo F. (2004). Factores biológicos, psicológicos y sociales de la sexualidad en los ancianos. Rev Mult Gerontol, 14(3), pp-150-157.

Costas, L. (2018). Desmontando mitos de la sexualidad en la tercera edad. https://afaga.com/wp-content/uploads/2018/10/Los-mitos-de-la-sexualidad-en-la-tercera-edad.pdf

Morales, A.L. (2010). Desarrollo físico y envejecimiento [Tesis Maestría]. Instituto Sigmund Freud, Asociación Mexicana para la Práctica, Enseñanza e Investigación en Psicoanálisis.

Morales, A.L. (2012). Desarrollo físico y envejecimiento. Artículo inédito.

Rodríguez, C. (2008). La sexualidad en el anciano. http://www.acpgerontologia.com/documentacion/sexualidadrodriguezbenito.pdf

Wong, C., Álvarez, R., Domínguez, Miranda., González, I. (2010). La sexualidad en la tercera edad. Factores fisiológicos y sociales. Revista Médica Electronica, 32(3). 

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