No, la eyaculación femenina no es tan común como pensamos. Y no, no a todas nos tiene que pasar

¿Qué es la eyaculación? ¿Es lo mismo que tener un orgasmo? ¿Qué diferencias hay entre la eyaculación femenina y la eyaculación masculina?

Creo que, como mujer, son preguntas que necesitamos conocer, son preguntas que dentro del circulo social en el que nos movemos se preguntan. Son preguntas y temas que nos conflictúan porque no tenemos respuestas certeras, y aunque las tuviéramos, son temas que en nuestra sociedad no se hablan.

Este tema de la sociedad creo que es algo que define cómo vivimos la sexualidad como mujeres, siempre estando en círculos, viendo noticias, viendo fotos e información en todas las redes sociales de la sexualidad masculina. Pero, ¿en donde entramos nosotras? ¿En dónde entramos las mujeres dentro de temas de sexualidad?

Para poner en contexto este tema, creo que es necesario definir lo que es la eyaculación femenina. Según Stella Miranda, en 2021, la eyaculación femenina se “refiere a la expulsión de fluido de la uretra durante el orgasmo o excitación sexual. La uretra es el conducto que traslada la orina de la vejiga hacia el exterior del cuerpo”.

Es importante conocer y reconocer, tanto mujeres como hombres, que esta puede suceder cuando una mujer se excita sexualmente, pero no se relaciona necesariamente con el orgasmo. Y es en este punto, en donde esto se vuelve un tema controversial, ahorita hablaremos de esto.

Entonces, ¿en qué momento esto se vuelve un proceso tan diferente al que tienen los hombres?, científicamente, ambos procesos son iguales, al final los dos con un proceso biológico que se relaciona con la excitación sexual y el cual viene como respuesta de ésta.

Considero que existen principalmente dos temas que lo vuelven tan difícil de hablar. El primero, es esta necesidad social que se tiene de “llegar al orgasmo”, de lograr que tu pareja o tu misma “te vengas”, básicamente de lograr lo que todo el mundo espera de ti. Esta deseabilidad social y cultural, logra y hace que en este proceso de la sexualidad siempre se este buscando llegar a la “meta final”, obviamente esto afectando al proceso en sí, dejando de disfrutar este, y simplemente haciendo acciones, métodos o pensando en lo que tenemos que lograr para poder “hacerlo bien”. En estos momentos, la mente es el peor enemigo, la mente puede jugar como arma de doble filo, por un lado, ayudando y manteniendo esta conexión especial con nosotras mismas, y en caso de que este acto sea con pareja, con nuestra pareja. Ahora, en qué momento nuestras amigas y nuestro propio circulo social, nos impulsa y nos presiona en este tema. Muchas veces, en conversaciones en comidas, reuniones o hasta en chats, existen amigas que cuentan estas experiencias. Que cuentan cómo lograron “venirse” con x o x niño, que lograron hacerlo con el uso de algún juguete sexual, y a esto, las demás responden con aplausos, con orgullo, hasta a veces con envidia y deseando vivir estas experiencias. Es aquí en donde entra esta amiga, que “nunca se ha venido”, o esta amiga que aunque disfrute mucho sus experiencias sexuales, si “no se viene” no lo hizo bien, llegándose a culpar a ella misma, o incluso culpando a su propia pareja por “no saber hacerlo” o “no poder lograr que ella lo haga”.

Ahora, en qué momento nuestras amigas y nuestro propio circulo social, nos impulsa y nos presiona en este tema. Muchas veces, en conversaciones en comidas, reuniones o hasta en chats, existen amigas que cuentan estas experiencias. Que cuentan cómo lograron “venirse” con x o x niño, que lograron hacerlo con el uso de algún juguete sexual, y a esto, las demás responden con aplausos, con orgullo, hasta a veces con envidia y deseando vivir estas experiencias. Es aquí en donde entra esta amiga, que “nunca se ha venido”, o esta amiga que aunque disfrute mucho sus experiencias sexuales, si “no se viene” no lo hizo bien, llegándose a culpar a ella misma, o incluso culpando a su propia pareja por “no saber hacerlo” o “no poder lograr que ella lo haga”.

Ahora bien, el segundo punto del que quiero hablar es el papel y la comparación qué cómo mujeres se tiene con los hombres. Vivimos en una sociedad en dónde la sexualidad se basa en básicamente el proceso de los hombres, en donde ellos necesitan cierta estimulación, después eyaculan, y ahí acaba el cuento. Como mujeres, muchas veces nos comparamos con este proceso, deseando también seguir estos “simples” tres pasos y poder llegar a la meta deseada. Según la Revista Biociencias, en 2019, la cual realizó un estudio en 78 mujeres, la prevalencia de la eyaculación femenina fue del 69%, pero la prevalencia de orgasmos en estas mujeres se acerca casi a un 100%. Con este dato estadístico, podemos concluir básicamente 2 puntos, el primero, siendo que la eyaculación femenina no siempre se relaciona directamente con el orgasmo, y el segundo punto es que no, no todas las mujeres eyaculamos o “nos venimos” a pesar de haber disfrutado esta experiencia sexual.

Para concluir, espero que estos datos, así como mi propia opinión, retomando temas científicos, temas sociales y hasta experiencias personales, logre concientizar a la población en general, tanto a hombres como a mujeres, lo que la eyaculación femenina es, y lo que esta puede implicar y afectar tanto positiva como negativamente al proceso y a la sexualidad de una mujer.

Es importante tomar en cuenta y poder romper con este estigma y tabú que se tiene alrededor del tema. Es necesario que todas las mujeres sepan que este proceso no se relaciona con el orgasmo, que no porque no experimenten una eyaculación no significa que no disfrutaron el proceso, que no, no todas las mujeres eyaculamos, y que sí, si podemos tener una vida sexual activa, si podemos disfrutar, si podemos llegar a esta meta deseada a pesar de no eyacular. Y para los hombres, es importante que sepan, que los cuerpos masculinos y femeninos no son iguales, que los procesos no son los mismos, y que siempre en este tema, las mujeres desean, merecen y necesitan tener este apoyo y comunicación, sin necesidad de sentirse inferiores o diferentes a lo que la industria y la sociedad espera que cumplan.

Escrito por Mariana Estrada, 2021

Bibliografía

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