La anticoncepción en hombres jóvenes: una mirada de género

Por: Jazmín López González

Investigaciones sobre la anticoncepción masculina han señalado que hasta un 71% de los hombres estarían dispuestos a utilizar algún método para evitar embarazos. A partir de estas investigaciones provenientes de las perspectivas de género y de salud reproductiva, la ciencia ha tomado en cuenta esta necesidad y está trabajando en algunos métodos que podrían utilizarse en un futuro próximo.

A lo largo del tiempo se ha hablado sobre sexualidad en la cual generalmente incorporan estereotipos de género en los que predomina que las mujeres son las que deben guiar sus relaciones sexuales y de pareja por el amor romántico, mostrarse fieles y presumir de saber poco sobre temas relacionados con la sexualidad para asegurar el respeto y reconocimiento de su pareja masculina, además de que a la mujer se le adjudica el mayor peso a los cuidados sexuales entre ellos la responsabilidad de la anticoncepción. (Sánchez, 2004) Se ha visto que el 60% de los jóvenes que inician su vida sexual entre los 15 y 19 años de edad no utilizan anticonceptivos en sus relaciones sexuales. Por lo que este comportamiento sexual trae consecuencias, como una baja percepción del riesgo al no utilizar métodos anticonceptivos y la posibilidad de un embarazo no previsto. (ENSATU,2012) Por lo que se considera que los jóvenes están haciendo algo distinto de lo que dicen, porque saben que tener relaciones sexua­les sin usar anticonceptivos es irresponsable, pero ellos mismos no los usan debido a la excitación del momento, a que conocen a su pareja, por pena o por la misma irresponsabilidad. A pesar de que socialmente para los jóvenes com­prar anticonceptivos los engrandece como hombres y a las mujeres solo es ponerse en evidencia de su vida sexual activa. En las parejas estables, generalmente existe un común acuerdo en la compra de anticonceptivos, siendo el hombre quien da el dinero necesario para que la mujer utilice métodos hormonales. (Sánchez, 2004)

Considera Gutmann (2011) que uno de los errores al hablar de sexualidad masculina es pen­sar que la procreación y la salud reproductiva son cuestiones de la mujer, que para ellos la sexua­lidad solo sirve para la reproducción y que no está relacionada con el amor y el cuidado. 

Por lo que es im­portante comprender y generar una visión distinta de los hombres ante a la sexualidad, pues la sexuali­dad no se ve limitada únicamente a la satisfacción y placer de un solo miembro de la pareja, sino involucrase ambos en los temas de cuidado y responsabilidad sexual, quitando ciertos estereotipos de género que aún están presentes como creencias, mitos o discursos del grupo social y cultural acerca de lo que significa ser hombre y ser mujer.

Derivado de lo anterior, en la historia de la anticoncepción, la mujer ha sido el centro para el desarrollo de los métodos anticonceptivos hormonales, como la inyección mensual o trimestral, el anillo intravaginal, la T de cobre, el DIU, el implante subdérmico, los parches dérmicos y las píldoras anticonceptivas.

Mientras que, en el caso de los hombres, los métodos anticonceptivos están limitados a la vasectomía y el uso del condón, el cual presenta una eficacia limitada, que no concede un 100% de seguridad para la prevención del embarazo no deseado. Mientras que la vasectomía como método anticonceptivo quirúrgico, no reversible y su eficacia no es inmediata. En este caso debe usarse sólo en personas que no quieren más hijos. (Delgado Sánchez, González Durán, & Aguayo Llamas, 2020)

Esto indica la necesidad de aumentar la oferta de métodos anticonceptivos para hombres, que permitan impactar en la reducción de nacimientos de bebes o mortalidad de mujeres relacionada a embarazos no deseados en edades tempranas. Si bien es cierto que el hombre no ha participado de igual manera en cuanto a anticoncepción se refiere por falta de métodos o por los estereotipos de género, también es importante saber que los estudios indican que entre 50% y 71% de los hombres estaría interesado en usar un método reversible, si estuviera disponible, y muchas mujeres estarían dispuestas a confiar en sus parejas para usar un anticonceptivo masculino. (Rojas, 2002)

Por lo que la ciencia ya se ha estado haciendo cargo del tema y aunque la búsqueda de un anticonceptivo masculino hormonal se ha visto obstaculizada por la falta de un andrógeno oral seguro y efectivo, que disminuya, interrumpa o afecte la calidad de los espermatozoides, se han creado nuevos métodos anticonceptivos con el fin de crear una perspectiva más amplia de las novedades en anticoncepción masculina, mediante diversos ensayos clínicos que han utilizado hormonas como testosterona y progestágenos, y recientemente andrógenos sintéticos como fármaco anticonceptivo reversible. (Osma Perez, Olave Rueda, & Montealegre, 2020)

El romper con el esquema de opciones con los que cuenta la población masculina es un gran reto ya que por ejemplo México al ser una población tan acostumbrada al uso de pocos medios de planificación familiar es muy difícil que acepten otros métodos, porque como se mencionó, aún existen muchos prejuicios acerca de la anticoncepción y el rol del hombre en cuanto a la sexualidad, pero que sin embargo, hay evidencia de que los hombres si se involucrarían en los temas de cuidado y responsabilidad sexual al igual que la mujer. Por ello es importante dar un paso en este tema, el cual requiere de numerosas investigaciones, ensayos en un plazo no tan lejano, para crear nuevos métodos anticonceptivos masculinos derivados de la actualización y vanguardia de la ciencia. Situación que ya está en la mesa y es alentador el futuro próximo en cuanto a la anticoncepción con una mirada de género.

Referencias:

Delgado Sánchez, J., González Durán, D., & Aguayo Llamas, C. (2020). Nuevos Métodos anticonceptivos masculinos. Lux Médica(45), 37-54.

Gutmann, M. (2011). El fetiche de la sexualidad masculina: ocho errores comunes. En O. Hernández, A.

Osma Perez, D., Olave Rueda, I., & Montealegre, A. (2020). Anticonceptivos hormonales masculinos, método novedoso para suprimir la producción de espermatozoides y evitar el embarazo: una revisión de la literatura. Salutem Scientia Spiritus, 6(1), 20-41.

Rojas, O. (2002). Los hombres mexicanos y el uso de anticoncepción. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades(77), 77-95.

Sánchez, M. (2004). Poder y negociación sexual en la adolescencia. Profamilia, 1(8), 5-68.

Secretaría de Salud e Instituto Nacional de Salud Pública (2012). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012. Mé­xico: Autores.

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