¿Qué tan UNIVERSAL es el acceso a derechos reproductivos y de higiene menstrual en México?

Por Alejandra Lara Rojas Loa

Desde hace ya algunos años la lucha por los derechos y la igualdad de las mujeres ha tomado mayor fuerza y visibilidad, propiciando la conversación sobre temas que antes apenas y se mencionaban. “Sin embargo, para eliminar la discriminación y opresión contra las mujeres no basta con la creación de leyes, sino que hace falta implementar programas efectivos que les permita tener acceso a formas de vida más equilibradas, empezando por la educación en general y la educación de la sexualidad en particular.” (López C., 2016). En México el 51.2% de la población está conformado por mujeres (INEGI, 2020), sin embargo, a pesar de ser mayoría aún hay un gran rezago en temáticas de género y salud reproductiva.

Según un estudio de Amnistía Internacional (2016) 14 millones de adolescentes dan a la luz cada año en el mundo, en su mayoría fruto de relaciones forzadas y embarazos no deseados. Del mismo modo, mujeres y niñas de grupos marginados o que viven situaciones de pobreza se ven privadas de ejercer sus derechos reproductivos, y en muchas ocasiones no tienen acceso a productos y educación de calidad sobre higiene menstrual.  

El Art. 1o. de la Constitución mexicana establece que “todas las autoridades, desde el ámbito de sus competencias tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad” (CPEUM, 2011). Sin embargo, es preciso cuestionarnos qué tanto este derecho se cumple para todas las mujeres mexicanas.

En cuanto a los derechos sexuales y reproductivos, de acuerdo con la OMS, un marco de derechos humanos para la provisión de información y servicios debe contar co lo siguientes componentes: no discriminación, disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad, calidad, consentimiento informado, confidencialidad, participación y rendición de cuentas. En México de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012) se observó cómo en algunas zonas del país como Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca presentan un sesgo en cuanto a la información sobre métodos anticonceptivos en comparación al resto de la república. Si se supone que todas las personas tenemos el derecho a la misma información sobre sexualidad y reproducción, ¿entonces por qué las personas de estas zonas no cuentan con la misma información?

Las características demográficas, así como las condiciones de vida económicas, sociales y culturales de las personas tienen una estrecha relación con su salud sexual y reproductiva. Ya que, “por un lado, determinan el uso y el acceso a los servicios de salud disponibles, y, por el otro, propician prácticas diferenciadas y de desigualdad en cuanto al acceso y a la atención de estos servicios en grupos de la población con características sociodemográficas particulares, como la población indígena.” (Hernandez, 2019). Para las mujeres hablantes de alguna lengua indígena el representa un desafío tener acceso a salud reproductiva e higiene menstrual ya que viven se enfrentan no solo a la problemática de encontrarse en zonas marginadas sin acceso a servicios de salud de calidad, sino que además existen barreras lingüísticas y culturales. “En muchos casos, las mujeres indígenas dependen de la autorización de sus parejas para usar métodos anticonceptivos, para atender su salud en general, y para decidir el número y espaciamiento de sus hijos(as), entre otros” (Espinosa, 2008). Aunado a esto, un elemento fundamental para lograr un cambio es la educación. En el país la asistencia de mujeres adolescentes a la escuela es de 62.2 por ciento, descendiendo a 46.8 en el caso de las indígenas. (INEGI, 2014). Mientras mayor sea el nivel de estudios mayor será el conocimiento que conduzca a llevar prácticas sexuales y reproductivas menos riesgosas, así como un mejor cuidado y atención de la salud de las mujeres indígenas.

A nivel nacional e internacional se reconoce que la planificación familiar beneficia a la salud de las mujeres, de los niños y niñas, al ofrecer la posibilidad de planear los nacimientos a partir del acceso a métodos anticonceptivos. “La práctica anticonceptiva también se ha extendido en las comunidades indígenas, aunque de manera paulatina, con lo cual también se ha buscado disminuir la mortalidad materna y mejorar la salud de la madre y del recién nacido(a) al prevenir embarazos de alto riesgo, reduciendo a su vez la práctica de abortos inseguros. Es por ello que, al no satisfacer las necesidades de la población en materia de anticoncepción, se priva a las mujeres del ejercicio del derecho a la salud y, en consecuencia, de otros derechos interrelacionados como son los sociales o económicos” (Hernandez, 2014).

La cuestión es que los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo un privilegio que, desafortunadamente pertenece a una pequeña parte de la población nacional. “Es importante reconocer que, a pesar del aumento generalizado en la información y acceso a métodos anticonceptivos en México, persisten rezagos importantes en ciertos grupos poblacionales, en particular las personas adolescentes y las mujeres indígenas.” (Tamés, 2015). El reconocer que el acceso a esta información no es equitativo ni universal nos ayuda a buscar soluciones que impulsen mejoras en la manera de comunicar y educar a la población mexicana en cuanto a sus derechos sexuales y reproductivos.

En cuanto al acceso a la higiene menstrual sucede algo muy similar. A pesar de que la menstruación es una parte normal y natural del sistema reproductivo, la salud e higiene menstrual sigue siendo un tema que afecta la vida de muchas mujeres y niñas en México y en el mundo. En países en como México, las personas menstruantes enfrentan barreras con  los que se relaciona su salud e higiene menstrual como: el acceso o conocimiento de la información, normas socioculturales y de género perjudiciales, acceso a productos y materiales de salud menstrual accesibles y de calidad, acceso a infraestructura y servicios de agua, políticas en relación a la salud e higiene menstrual, asignación de recursos a programas de higiene menstrual y esquemas de distribución de productos menstruales gratuitos y de calidad.

Si bien la SHM no es un derecho humano en sí mismo, está íntimamente relacionado con la capacidad de las personas para ejercer sus derechos. (MEJOR, 2021) Esto porque una mala salud menstrual puede afectar la capacidad de una personas menstruante para acceder a derechos como la educación, el trabajo y la salud.

“El mercado de la higiene íntima femenina está compuesto por dos categorías concretas de productos; los que ayudan a la limpieza e higiene de las zonas genitales, que son las toallitas, geles y jabones íntimos, y los productos nombrados como protectores femeninos, que son los que se usan durante la menstruación, como las compresas, tampones, y las copas menstruales.” (García, 2018) El costo de los productos de higiene menstrual varía. “Si se toman en cuenta los más comunes, que son toallas sanitarias y tampones desechables, el precio ronda los 40 o 50 pesos por 10 o 14 unidades. En una familia con dos personas que los requieran, el gasto asciende a 250 o 300 pesos mensuales.” (Galván, 2020), mientras que una copa menstrual en internet tiene un costo de entre 500 y 600 pesos.

A pesar de todo esto, el 1º de enero del presente año se aprobó la ley que prohíbe la venta y distribución de plásticos de un solo uso. Esto derivó en la prohibición de venta de tampones con aplicador de plástico. “Lo anterior resulta discriminatorio al dificultar el derecho humano a una menstruación digna de las niñas, adolescentes, mujeres y otras personas menstruantes que vivimos o transitamos en la Ciudad de México, dificultando la gestión menstrual digna, sana, libre, con conocimientos y pertinencia cultural. […] Ello es así porque se nos priva de la posibilidad de obtener de manera accesible, uno de los métodos de gestión menstrual sin que se hagan acciones que permitan tener acceso a un bien similar con un aplicador de otro material menos contaminante de manera accesible.” (Menstruación Digna México, 2021). Fue necesario que una colectiva de personas menstruantes solicitaron una reforma a esta ley para que se contemplase a aquellas personas que no tienen los recursos para obtener otros productos de higiene menstrual como la copa menstrual o las toallas de tela pudieran tener nuevamente acceso a productos menstruales.

De igual manera, recientemente se ha avanzado en la lucha por tener acceso a productos de higiene menstrual gratuitos. Grupos feministas están luchando por políticas fiscales con perspectiva de género en las que se reconozca la desigualdad y vele por la neutralidad en estas políticas, ya que actualmente cuentan con sesgos que afectan a las mujeres. Espino (2019) define los sesgos de la siguiente manera: los sesgos explícitos son el resultado de disposiciones normativas que dan a hombres y mujeres una categorización y un tratamiento diferente;y los sesgos implícitos son consecuencia de convenciones sociales acorde con el sistema de relaciones de género, donde la aplicación de las disposiciones del sistema fiscal tiene consecuencias diferentes para hombres y para mujeres. Un ejemplo de esto es el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los artículos de gestión menstrual, “ya que es un artículo de primera necesidad por el cual únicamente pagarán las mujeres, dada su condición biológica. Esto, es una de las consecuencias de no incluir a la perspectiva de género en los sistemas tributarios.” (Domingues Rivas, 2021) El primer paso ya está dado. El pasado abril se aprobó la iniciativa de reforma a la ley para quitar el IVA de los productos de higiene en la búsqueda de garantizar que el acceso a estos sea mucho más económico y por ende fácil para todas las personas menstruantes.

Es irreal pensar que todas las mujeres o personas menstruantes tienen acceso a las mismas condiciones, información y educación sobre temas de derechos sexuales, reproductivos y de higiene menstrual. Es necesario considerar esta desigualdad para comenzar a implementar métodos más eficientes e inclusivos que velen por el bienestar de todas las mujeres y personas menstruantes. Actualmente en redes sociales es común ver generación y difusión de información, pero no todas las personas tienen acceso a estas. “El ciberfeminismo está lejos de ser una práctica homogénea, ya que sus usos y aplicaciones en lo contemporáneo aluden tanto a proyectos, pensamientos, movimientos, como a ideales e intereses diversos: pueden efectivamente ser una puerta de entrada al feminismo y al cuestionamiento sobre cómo los espacios de interacción están siendo modificados por la tecnología y,[…], sin embargo, no es suficiente. Se necesita ampliar el acceso a información así como de recursos, para que los derechos reproductivos y menstruales sean verdaderamente universales.

Referencias:

#MenstruaciónDignaMéxico (2021). Queja Copred Tampones, México recuperado de: https://indesig.org/docs/queja_copred_tampones_mdm.pdf

El debate sobre la #MenstruaciónDigna cobra fuerza a nivel nacional, Expansión Política, noviembre 2020, México. Recuperado de: https://politica.expansion.mx/sociedad/2020/11/21/el-debate-sobre-la-menstruaciondigna-cobra-fuerza-a-nivel-nacional

López Castañeda, M. (2016). Derechos sexuales y reproductivos: un asunto de derechos humanos. CNDH, México.

Ramírez Morales, M. D. R. (2019). Ciberactivismo menstrual: feminismo en las redes sociales. PAAKAT: revista de tecnología y sociedad9(17), 0-0.

Hernández, M., Meneses, E., & Sánchez, M. (2017). Mujeres indígenas y su acceso a los derechos sexuales y reproductivos, 2009 y 2014. La situación demográfica de México 2016, 57-86.

Domínguez Rivas, M. I., & Vázquez Correa, L. (2021). Menstruación libre de impuestos: una lucha contra la discriminación tributaria.

Illa García, A. (2018). La revolución de la copa menstrual: Investigación del mercado de la higiene menstrual.

MEJOR, H. U. (2021). INVERSIÓN EN LA SALUD Y LA HIGIENE MENSTRUAL.

INEGI Censo de Población y Vivienda 2020

Derechos sexuales y reproductivos. Amnesty International. Dis- ponible en: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos-/temas/ mujeres/derechos-sexuales-reproductivos/ (fecha de consulta: 16 de junio de 2021)

Tamés, R. (2015). Niñas y mujeres sin justicia. Derechos reproductivos en México.

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