Inclusión LGBTQ+ en programas de educación sexual

Escrito por Sandra Markiewicz

¿Te acuerdas qué temas viste cuando te hablaron sobre educación sexual en la escuela? ¿Abordaron temas de la comunidad LGBTQ+ o sólo te enseñaron sobre parejas heterosexuales de hombre y mujer cisgénero? ¿Crees que aprender sobre este ámbito con una perspectiva más amplia te ayudaría a comprender y a ser más empático o empática de personas con una sexualidad distinta a la tuya?

A continuación te comparto algunas razones de por qué es importante proporcionar una educación sexual integral e incluyente de personas LGBTQ+ en las escuelas y los posibles efectos que puede tener en la vida adulta recibir (o no) este tipo de educación.

En México se dio inicio al primer programa de educación sexual básica en el año 1974, tratando principalmente los temas de pubertad y reproducción humana en los últimos 2 años de primaria, mientras que a nivel secundaria se trataban temas como infecciones de transmisión sexual (ITS) y prevención del embarazo.

En su momento causó gran polémica en los padres y madres, quienes expresaron abiertamente su rechazo ante el abordaje de estos temas en el ámbito educativo (Escamilla Gutiérrez, M. L., Guzmán Saldaña R. M. E., 2017).

Casi 10 años después, en 1982, estos programas tomaron un enfoque más preventivo, debido en gran parte a la alza en casos y contagios de VIH, incitando a la juventud a usar condones en sus encuentros sexuales.

El siguiente suceso notable en la historia de nuestro país fue en 1994, cuando se propuso y se planeó implementar temas de género, diversidad sexual y derechos sexuales y reproductivos. Al día de hoy, esos planes siguen “en proceso” y siguen sin ser implementados en algún estado de la República.

Podemos inferir que debido a la ausencia total de información proporcionada de parte de las escuelas, México tiene una deficiencia importante en los temas mencionados anteriormente que se planeaban implementar, lo cual podría ser una posible explicación de por qué somos el segundo país con los mayores niveles de crímenes y violencia por homofobia en el mundo (Careaga, G., 2016).

Debido a la falta de datos sobre la implementación de temas LGBTQ+ en programas de educación sexual en nuestro país, vamos a ver estadísticas pertenecientes a EE.UU. para darnos una idea de cómo otros países lo manejan.

Clases y programas escolares de educación sexual pueden ser unas de las pocas fuentes de información confiable sobre salud sexual y sexualidad en general para personas jóvenes. Se han realizado varios estudios que demuestran que un programa correctamente diseñado e implementado puede reducir conductas de riesgo y aumentar la salud sexual en la población adolescente, esto visto en hechos como la disminución de casos de embarazo adolescente y menores casos de infecciones de transmisión sexual (ITS) (Alford, S. et al., 2008).

En EE.UU., la educación sexual que incluye temas LGBTQ+ es ignorada o incluso legalmente prohibida. Un estudio sobre el clima escolar nacional aplicado a casi 8,000 participantes entre edades de 13 y 21 descubrió que menos del 5% de estudiantes LGBTQ+ tuvieron programas o clases de salud que incluyeran representaciones positivas sobre temas relacionados a la comunidad LGBTQ+ (GLSEN, 2013).

La falta de representación de personas de esta comunidad, aunado al hecho de que si llegan a ser mencionadas es de forma despectiva o con representaciones negativas, contribuye a una falta de información y perpetuación de la heteronormatividad de parte de las escuelas e instituciones.

Otro estudio, realizado por Planned Parenthood Federation of America y la Human Rights Campaign encontró que miembros jóvenes de la comunidad LGBTQ+ reportaban no haber tenido educación sexual –de cualquier tipo– en sus escuelas, o tener una educación sexual considerablemente limitada, con enfoque heteronormativo: parejas heterosexuales entre hombre y mujer, que sean personas cisgénero (cuya identidad de género vaya de acuerdo con el sexo que se les asignó al nacer) (PPFA & HRC, 2015).

Este mismo estudio descubrió también que adolescentes de esta comunidad tienen una cantidad limitada de adultos y adultas con quienes se sienten en confianza suficiente para tratar temas de salud sexual, por lo tanto, a menudo acuden a personas de su misma edad o al Internet para encontrar respuestas. El conflicto con lo anterior es que esas personas probablemente estén desinformadas pues comparten los mismos salones de clase, círculos sociales, etc., y el Internet puede arrojarles datos que no son apropiados para su edad o que no son médicamente correctos o acertados.

El objetivo de incluir temas, representaciones positivas, datos y miembros de la comunidad LGBTQ+ dentro de programas y/o clases de educación sexual es que sin importar la orientación sexual, identidad de género, prácticas sexuales o cualquier otro aspecto de la sexualidad de las personas adolescentes, tengan las mismas oportunidades de informarse y ejercer una sexualidad sana.

La educación sexual integral con temas LGBTQ+ busca enseñar (y que aprendan) sobre asuntos como la orientación sexual, orientación romántica, identidad de género, expresión de género, diversidad sexual, historia LGBTQ+, la aceptación de miembros de la comunidad (y de sus familiares y personas cercanas), el orgullo LGBTQ+, por mencionar algunos de los más representativos.

Si se sigue excluyendo a personas de la comunidad de conversaciones sobre sexualidad, o si abiertamente se les ataca o se les representa con una imagen negativa, seguirá habiendo discriminación, agresión, violencia y crímenes en su contra, tanto dentro del ámbito escolar como fuera.

El esfuerzo para disminuir la discriminación y agresión contra miembros de la comunidad LGBTQ+ y la creación de espacios donde puedan sentirse en confianza de preguntar y simplemente de existir con orgullo es una responsabilidad compartida, tanto del personal escolar (generalmente maestros y maestras), padres, madres, adolescentes, figuras públicas, creadores y creadoras de contenido, personas en el ámbito legal, entre muchas otras. Cada quien puede aportar algo para ayudar a que la juventud LGBTQ+ tenga más información y más confianza para llevar a cabo su sexualidad de la forma más saludable y positiva posible.  

Bibliografía:

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