Sanando y danzando

Por Regina Zorrilla Arena

Cada año, más de 4 millones y medio de niñes son víctimas de abuso sexual en México2, pero ¿qué sucede con elles cuando crecen y buscan dejar a un lado estas historias de abuso

Durante marzo del 2020 se comenzaron los tendederos, donde muchas personas expresaron los abusos que habían vivido.

A partir del 9 de marzo 2020, miles de víctimas de abuso o violencia sexual rompieron el silencio para compartir sus historias con una comunidad de personas cansades de un sistema opresor que niega la oportunidad de una vida libre. Esto visibilizó el gran problema de la violencia de género en nuestro país y las consecuencias de este sistema patriarcal que nos limita día con día a todes.

Gracias a la fortaleza de estas víctimas pusimos lupa como sociedad, no solo en frenar y desmantelar este sistema, si no en cómo ayudar a quienes fueron víctimas y hoy intentan escribir un historia diferente. Sin embargo, además de los estigmas sociales y trabas que la sociedad continua poniéndoles, las víctimas luchan todos los días contra la dificultad de generar vínculos sanos, basados en confianza mutua y rompiendo con la repetición de estas cadenas de violencia; o con la dificultad de poder conectar con su propio cuerpo de forma amorosa y libre.1 Y aunque sabemos que estas dificultades pueden trabajarse en espacio terapéuticos convencionales, hoy nos damos cuenta que esa no es la única forma de sanar nuestras heridas.

¿Qué dices si bailamos? 

Hoy, después de algunas investigaciones, se ha observado que a través de la Danza Movimiento Terapia (DMT), una rama de las terapias expresivas, las víctimas logran reconectar consigo mismes por medio de una serie de ejercicios que van desde la exploración del espacio personal hasta la reconexión cuerpo-mente. 

Bueno, dando unos pasitos para atrás, ¿por qué hablamos del cuerpo y espacio personal? La realidad es que desde que somos pequeñes conocemos el mundo a través de nuestro cuerpo, y es desde ahí que logramos comunicarnos y conectar con todo a nuestro alrededor. Sin embargo, después de un trauma sexual, nuestra mente rompe la conexión con el cuerpo en busca de ayudarnos a alivianar una experiencia tan dolorosa.

Es por eso que mediante la danza se busca abrir caminos de transformación en los que a través de la corporalidad se genere un diálogo entre la mente y el cuerpo que ayude a transformar el dolor en libertad y amor.

Al ser víctima de un abuso sexual, sobre todo en la infancia, se puede generar vergüenza hacia el propio cuerpo, rechazándolo por la culpa que se tiene. Por esto, la danza nos ayuda a recuperar nuestro cuerpo y ser conscientes de nuestro espacio personal.

De un inicio se busca contrarrestar los síntomas de fragmentación del propio cuerpo mediante ejercicios mindfulness o “conciencia plena” y movimiento, en el que de forma controlada y cautelosa, se revive el trauma y se reconfigura su conexión con las sensaciones corporales, siendo éstas la causa de la desconexión mente-cuerpo. Por otro lado, se busca generar un espacio de seguridad y confidencialidad en donde se evita la re-traumatización de las víctima3. Asimismo, la danza tiene una maravillosa forma de restaurar la importancia de expresarnos de forma física, emocional y artística, que nos permite jugar y rescatar esa espontaneidad que tanta falta nos hace a todes hoy.

Y al final ¿todes tendríamos que sanar de la misma forma? Algunes somos parlanchines, a otres les gusta la escritura, las artes visuales, el teatro y a otres nos gusta mover el cuerpo, pero en algo sí coincidimos, y es que todes merecemos ser libres y sentirnos segures en un cuerpo que se sienta hogar. 

Encuentra TU forma única de sanar tus heridas, y quien se anime, nos vemos en la pista de baile

Referencias

  1. Córdoba-Arévalo, M. I. & Vallejo-Samudio, A. R. (2013) Violencia sexual y empatía: la danza en contextos terapeúticos. Pensamiento Psicológico, 11 (2), 177-190 
  2. Martínez, Sanjuana (2019) México primer lugar en abuso sexual infantil, según la OCDE. La jornada. Recuperado de: http://prevenciondelaviolencia.org/mexico-primer-lugar-en-abuso-sexual-infantil-segun-la-ocde/ 
  3. Tin Hung Ho, R. (2015) A place and space to survive: A dance/movement therapy program for childhood sexual abuse survivors. The Arts in Psychotherapy.  9–16. http://dx.doi.org/10.1016/j.aip.2015.09.004 
  4. Welych-Miller, A. (2019) Treating the Trauma Within: Dance/Movement Therapy and Survivors of Child Sexual Abuse, A Literature Review. Expressive Therapies Capstone Theses. 181.3

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