Reproducción asistida

Por Regina Rojas Díaz

¿Algunas vez has escuchado hablar sobre la fecundación in vitro?

Antes de adentrarnos en el tema es importante definir qué es la infertilidad. Se denomina infertilidad a la incapacidad de procrear después de 12 meses de intentarlo. Según Dávalos (2010), esta es una situación que afecta alrededor del 15% de las parejas a nivel global, debido a esto se ha fomentado la investigación de nuevos métodos para procrear, siendo uno de ellos la fecundación in vitro.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la fecundación in vitro se define como la técnica de reproducción asistida que involucra la fecundación extracorpórea. Esta técnica “consiste en la estimulación ovárica controlada mediante medicamentos aplicados a la mujer con la intención de obtener múltiples folículos; los cuales contienen los ovocitos que posteriormente serán aspirados vía vaginal” (Bagnarello González, s.f.).

Cabe destacar que estos ovocitos serán fertilizados en el laboratorio para después seleccionarlos e introducirlos en la cavidad uterina de la paciente. Sin embargo, para poder llevar a cabo la fecundación in vitro (FIV) es necesario realizar una evaluación previa para determinar si la pareja es candidata a dicho procedimiento. En esta evaluación se incluyen: estudios de semen, evaluación del tracto reproductivo femenino, ecografía transvaginal y pruebas para determinar la reserva ovárica (Dávalos, 2010).

Es importante mencionar que los resultados de estas pruebas ayudarán a brindar un mejor pronóstico para decidir cuál es el tratamiento en el que la pareja tendrá mayores posibilidades de embarazo.

De acuerdo con Zárate, A. et al (2012), la fecundación in vitro ha conseguido cerca de cinco millones de nacimientos hasta la actualidad. Siendo Louise Brown el primer caso exitoso en julio de 1978, con los doctores Patrick Steptoe, Robert Edwards y Jean Purdy, obteniendo por ello el premio Nobel de Fisiología/Medicina a Robert Edwards en el 2010.

Al igual que cualquier procedimiento médico, la FIV tiene ventajas y desventajas. Algunas ventajas son: las tasas de éxito para mujeres menores de 35 años son altas, se puede observar la evolución día a día (garantiza una mejor calidad embrionaria) y al realizarse el diagnóstico genético preimplantacional permite la transferencia de embriones genéticamente sanos.

Las desventajas son: el costo es elevado. La hiperestimulación ovárica puede ocasionar embarazos múltiples y el parto puede ser pretérmino (Zárate et al, 2012).

Ahora bien, la fecundación in vitro ha sido tema de varios debates, pues existen personas con posturas conservadoras y liberales. Conforme a lo estipulado por Trevizo (2014), la postura conservadora se centra en los riesgos para la gestante y el nacido; “argumentando en contra de la posible manipulación genética de los embriones a implantar y la ausencia de confidencialidad”. Además de considerar este tipo de técnica deshumanizante, pues “se juega a ser Dios”.

En contraparte, la postura liberal se enfoca en la decisión de cada individuo, en la libertad reproductiva y el proyecto tanto individual como de pareja. Para esto, “es necesaria la tolerancia a la innovación y el respeto a la decisión individual en el uso de las tecnologías de reproducción”, sostiene Trevizo (2014). En otras palabras, cada individuo tiene el derecho de ejercer su libertad reproductiva.

El Instituto Valenciano de Infertilidad (2021) propone los siguientes pasos para llevar a cabo la fecundación in vitro. En la primera consulta los médicos evalúan a la paciente, analizan su historial médico y realizan estudios ginecológicos y del semen de la pareja con el objetivo de obtener un diagnóstico personalizado.

Posteriormente, se realiza la estimulación ovárica, la cual consiste en administrar inyecciones diarias a la paciente durante 15 a 25 días para conseguir un crecimiento multifolicular. A lo largo de este proceso, también se tomarán ecografías y estudios de sangre para ver el avance e inducir la maduración de los óvulos.

El tercer paso es la punción. Un procedimiento que se realiza en el quirófano (con sedación) y en el cual, el doctor accede a los ovarios desde la cavidad vaginal para punzar todos los folículos. El líquido de cada uno es el que contiene los óvulos que más adelante se pondrán a fecundar en el laboratorio. Aquí la paciente requiere de un corto periodo de reposo.

Después, se realiza la fecundación in vitro de los óvulos (con el semen de la pareja o el donante). En este paso se depositan los óvulos en las gotas de semen en una placa de cultivo.

En el quinto paso se lleva a cabo el cultivo embrionario, que dura entre 5 y 6 días. Aquí se observa y analiza el desarrollo del embrión en cada una de sus fases para evaluar su calidad; y así determinar cuáles son los adecuados para lograr un embarazo.

A continuación, se realiza la transferencia del “mejor embrión”. Este paso se realiza en el quirófano con la preparación previa del útero para recibir al embrión (el cual es introducido por medio de una cánula). El procedimiento es ambulatorio, por lo que no requiere de anestesia.

Posteriormente, se lleva a cabo la vitrificación de los embriones restantes. Lo que hace referencia a la preservación del resto de los embriones “buenos” para poder utilizarlos en un futuro.

El último paso, consiste en la prueba de embarazo en sangre. La cual suele realizarse 15 días después de la transferencia, para verificar que el resultado sea positivo.

De acuerdo con Grande (2018), el precio de la FIV oscila entre los 70 mil y 75 mil pesos en promedio. Pero este puede duplicarse en caso de requerir otro tipo de diagnósticos y procedimientos, como la donación de óvulos o espermatozoides.

Para concluir, Mata Miranda & Vázquez Zapién (2018) explican: “podremos emitir opiniones desde múltiples contextos, pero no entenderemos la situación completamente mientras no comprendamos el problema integral, como es el deseo de la maternidad-paternidad. Por lo que es importante orientar a la sociedad en cuanto a los avances científicos y tecnológicos, quitando los estigmas innecesarios, pero manteniendo la ética y el humanismo”.

Referencias:

Bagnarello González, F. (s.f). Fertilización in vitro: conceptualización. Corte Interamericana de Derechos Humanos. 205-247. Recuperado en 07 de junio de 2021, de https://www.corteidh.or.cr/tablas/r34626.pdf.

Grande, G. (2018). Fertilización in vitro, el precio de ser mamá. Milenio. Recuperado en 14 de junio de 2021, de https://www.milenio.com/negocios/finanzas-personales/fertilizacion-in-vitro-el-precio-de-ser-mama

Instituto Valenciano de Infertilidad . (2021). Fecundación In Vitro (FIV). 16/06/2021, de Instituto Valenciano de Infertilidad Sitio web: https://ivi.es/tratamientos-reproduccion-asistida/fecundacion-in-vitro/

Dávalos, L. (2010). In vitro fertilization: benefits, risks, and future. Revista Científica Ciencia Médica. 13(2), 77-80. Recuperado en 07 de junio de 2021, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-74332010000200006&lng=es&tlng=en.

Mata Miranda, M., & Vázquez-Zapién, G. (2018). La fecundación in vitro: Louise Brown, a cuatro décadas de su nacimiento. Revista de Sanidad Militar. 72(5-6), 363-365. Recuperado en 07 de junio de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0301-696X2018000400363&lng=es&tlng=es.

Trevizo, A. (2014). Dilemas bioéticos en torno a la fertilización in vitro (FIV) y la mujer gestante: hacia la figura de un consejero reproductivo. Acta Bioética. 20(2), 181-187. Recuperado en 07 de junio de 2021, de https://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2014000200005.

Zárate, A., Manuel, L., Hernández-Valencia, M. et al. (2012). Análisis de las implicaciones médicas de la fertilización in vitro. Acta Médica Grupo Ángeles. 10(4), 176-180.

La anticoncepción en hombres jóvenes: una mirada de género

Por: Jazmín López González

Investigaciones sobre la anticoncepción masculina han señalado que hasta un 71% de los hombres estarían dispuestos a utilizar algún método para evitar embarazos. A partir de estas investigaciones provenientes de las perspectivas de género y de salud reproductiva, la ciencia ha tomado en cuenta esta necesidad y está trabajando en algunos métodos que podrían utilizarse en un futuro próximo.

A lo largo del tiempo se ha hablado sobre sexualidad en la cual generalmente incorporan estereotipos de género en los que predomina que las mujeres son las que deben guiar sus relaciones sexuales y de pareja por el amor romántico, mostrarse fieles y presumir de saber poco sobre temas relacionados con la sexualidad para asegurar el respeto y reconocimiento de su pareja masculina, además de que a la mujer se le adjudica el mayor peso a los cuidados sexuales entre ellos la responsabilidad de la anticoncepción. (Sánchez, 2004) Se ha visto que el 60% de los jóvenes que inician su vida sexual entre los 15 y 19 años de edad no utilizan anticonceptivos en sus relaciones sexuales. Por lo que este comportamiento sexual trae consecuencias, como una baja percepción del riesgo al no utilizar métodos anticonceptivos y la posibilidad de un embarazo no previsto. (ENSATU,2012) Por lo que se considera que los jóvenes están haciendo algo distinto de lo que dicen, porque saben que tener relaciones sexua­les sin usar anticonceptivos es irresponsable, pero ellos mismos no los usan debido a la excitación del momento, a que conocen a su pareja, por pena o por la misma irresponsabilidad. A pesar de que socialmente para los jóvenes com­prar anticonceptivos los engrandece como hombres y a las mujeres solo es ponerse en evidencia de su vida sexual activa. En las parejas estables, generalmente existe un común acuerdo en la compra de anticonceptivos, siendo el hombre quien da el dinero necesario para que la mujer utilice métodos hormonales. (Sánchez, 2004)

Considera Gutmann (2011) que uno de los errores al hablar de sexualidad masculina es pen­sar que la procreación y la salud reproductiva son cuestiones de la mujer, que para ellos la sexua­lidad solo sirve para la reproducción y que no está relacionada con el amor y el cuidado. 

Por lo que es im­portante comprender y generar una visión distinta de los hombres ante a la sexualidad, pues la sexuali­dad no se ve limitada únicamente a la satisfacción y placer de un solo miembro de la pareja, sino involucrase ambos en los temas de cuidado y responsabilidad sexual, quitando ciertos estereotipos de género que aún están presentes como creencias, mitos o discursos del grupo social y cultural acerca de lo que significa ser hombre y ser mujer.

Derivado de lo anterior, en la historia de la anticoncepción, la mujer ha sido el centro para el desarrollo de los métodos anticonceptivos hormonales, como la inyección mensual o trimestral, el anillo intravaginal, la T de cobre, el DIU, el implante subdérmico, los parches dérmicos y las píldoras anticonceptivas.

Mientras que, en el caso de los hombres, los métodos anticonceptivos están limitados a la vasectomía y el uso del condón, el cual presenta una eficacia limitada, que no concede un 100% de seguridad para la prevención del embarazo no deseado. Mientras que la vasectomía como método anticonceptivo quirúrgico, no reversible y su eficacia no es inmediata. En este caso debe usarse sólo en personas que no quieren más hijos. (Delgado Sánchez, González Durán, & Aguayo Llamas, 2020)

Esto indica la necesidad de aumentar la oferta de métodos anticonceptivos para hombres, que permitan impactar en la reducción de nacimientos de bebes o mortalidad de mujeres relacionada a embarazos no deseados en edades tempranas. Si bien es cierto que el hombre no ha participado de igual manera en cuanto a anticoncepción se refiere por falta de métodos o por los estereotipos de género, también es importante saber que los estudios indican que entre 50% y 71% de los hombres estaría interesado en usar un método reversible, si estuviera disponible, y muchas mujeres estarían dispuestas a confiar en sus parejas para usar un anticonceptivo masculino. (Rojas, 2002)

Por lo que la ciencia ya se ha estado haciendo cargo del tema y aunque la búsqueda de un anticonceptivo masculino hormonal se ha visto obstaculizada por la falta de un andrógeno oral seguro y efectivo, que disminuya, interrumpa o afecte la calidad de los espermatozoides, se han creado nuevos métodos anticonceptivos con el fin de crear una perspectiva más amplia de las novedades en anticoncepción masculina, mediante diversos ensayos clínicos que han utilizado hormonas como testosterona y progestágenos, y recientemente andrógenos sintéticos como fármaco anticonceptivo reversible. (Osma Perez, Olave Rueda, & Montealegre, 2020)

El romper con el esquema de opciones con los que cuenta la población masculina es un gran reto ya que por ejemplo México al ser una población tan acostumbrada al uso de pocos medios de planificación familiar es muy difícil que acepten otros métodos, porque como se mencionó, aún existen muchos prejuicios acerca de la anticoncepción y el rol del hombre en cuanto a la sexualidad, pero que sin embargo, hay evidencia de que los hombres si se involucrarían en los temas de cuidado y responsabilidad sexual al igual que la mujer. Por ello es importante dar un paso en este tema, el cual requiere de numerosas investigaciones, ensayos en un plazo no tan lejano, para crear nuevos métodos anticonceptivos masculinos derivados de la actualización y vanguardia de la ciencia. Situación que ya está en la mesa y es alentador el futuro próximo en cuanto a la anticoncepción con una mirada de género.

Referencias:

Delgado Sánchez, J., González Durán, D., & Aguayo Llamas, C. (2020). Nuevos Métodos anticonceptivos masculinos. Lux Médica(45), 37-54.

Gutmann, M. (2011). El fetiche de la sexualidad masculina: ocho errores comunes. En O. Hernández, A.

Osma Perez, D., Olave Rueda, I., & Montealegre, A. (2020). Anticonceptivos hormonales masculinos, método novedoso para suprimir la producción de espermatozoides y evitar el embarazo: una revisión de la literatura. Salutem Scientia Spiritus, 6(1), 20-41.

Rojas, O. (2002). Los hombres mexicanos y el uso de anticoncepción. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades(77), 77-95.

Sánchez, M. (2004). Poder y negociación sexual en la adolescencia. Profamilia, 1(8), 5-68.

Secretaría de Salud e Instituto Nacional de Salud Pública (2012). Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2012. Mé­xico: Autores.

¿Sabes identificar tu fertilidad?

Conoce el funcionamiento y etapas de tu ciclo menstrual con el Modelo Creighton.

La mayoría de las mujeres no conocen el funcionamiento de sus ciclos de fertilidad e infertilidad. Muchas mujeres están mal informadas sobre su fertilidad, específicamente sobre cuándo en un ciclo son fértiles (Seidman, en Barron y Diane Daly, 2001). A pesar de los beneficios reconocidos, pocos programas de planificación familiar ofrecen métodos naturales de planificación familiar (PFN), y pocos brindan educación sobre la conciencia de la fertilidad (Arevalo, en Barron y Diane Daly, 2001). Toda mujer tiene derecho a saber cómo funciona su ciclo para comprender cómo funciona su cuerpo, y usar esta información para su salud; y las parejas pueden usar este conocimiento para planificar su familia y construir su futuro como pareja (Creighton Model, 2020).

En 1976, la Universidad de Creighton, de Omaha Nebraska, EUA comenzó una investigación para evaluar la eficacia real de algunos modelos de planificación familiar natural. La investigación no sólo constató la alta eficacia de los modelos que evaluaron; sino que añadió a estos modelos el conocimiento ginecológico para monitorear la salud de la mujer. Para 1980 definieron su propio sistema que permite, a diferencia de los otros modelos, no sólo detectar la fertilidad de un ciclo, sino también patrones de salud y enfermedad ginecológicos, y así surgió el Modelo Creighton (FertilitCare). La investigación sobre este sistema ha continuado hasta el día de hoy y tiene un alto grado de comprensión y validez científica (Creighton Model, 2020).

El Modelo Creighton (CrM) es un método natural de planificación familiar moderno y efectivo. (FACTS, 2013). Es una modificación estandarizada del modelo Billings, basado en las observaciones, interpretaciones y graficación de signos llamados biomarcadores que diferencian las diferentes fases de fertilidad e infertilidad en el ciclo menstrual de la mujer (Barron y Diane Daly, 2001). Está fundamentado en una sólida investigación científica, en un sistema integrado de educación, diseñado para asegurar la más alta calidad de enseñanza para las parejas (Creighton Model, 2020).

Es un método basado en el conocimiento de la fertilidad. Durante el ciclo reproductivo de la mujer, su cuerpo experimenta muchos cambios hormonales que producen signos visibles de la fertilidad (FACTS, 2013). Estos signos debidamente graficados, muestran patrones tanto de salud como patológicos que nos permiten monitorear la salud de la mujer. Estos signos, son marcadores biológicos esenciales a la salud y la fertilidad de la mujer, le indican a la pareja cuando son fértiles o infértiles de manera natural, permitiéndole el uso a la pareja ya sea para buscar o para evitar un embarazo; también permiten monitorear las anormalidades en la salud femenina a lo largo de toda su vida reproductiva (FertilitCare).

¿Cómo funciona?

Al observar el flujo cervical, cada mujer puede identificar los días fértiles e infértiles de su ciclo. Los especialistas del Modelo Creighton enseñan a las parejas a observar y registrar la calidad del flujo cervical de manera estandarizada y sistemática. (FACTS, 2013). Estas observaciones se realizan a partir de la vulva, cada vez que una mujer usa el baño, se limpia la vulva y hace una observación. Esto se documenta en una tabla de NaPro Tracking, utilizando el sistema de registro de flujo vaginal (VDRS). El NaPro Tracking es un cuadro utilizado por la mujer/pareja y su especialista para monitorear sus ciclos menstruales para el diagnóstico, tratamiento y decisiones de planificación familiar. (Barron y Diane Daly, 2001).

Durante los días fértiles, el flujo cervical se torna transparente, elástico y lubricante. Cuando este flujo cervical fértil está presente, los espermatozoides pueden sobrevivir en el tracto reproductivo de la mujer y ella puede concebir durante un máximo de 6 días.  Luego de la ovulación, el flujo cervical fértil deja de fluir y la mujer suele sentirse seca. Si no quedó embarazada, usualmente la menstruación comienza dos semanas más tarde y su ciclo empieza otra vez (FACTS, 2013).

El uso preciso de este modelo requiere instrucciones detalladas específicas y monitoreo supervisado durante un período de tiempo prolongado. (Trent y Clark, en Barron y Diane Daly, 2001). Los materiales para comenzar a usar el método se les da a la pareja o mujer una vez programada la primera cita y  la enseñanza real del método ocurre durante las sesiones individualizadas. La mujer/pareja que decide usar este método tiene seguimiento con el especialista cada 2 semanas durante los primeros 2 meses, y posteriormente sesiones en intervalos regulares durante el primer año de uso o el tiempo que sea necesario (Barron y Diane Daly, 2001).

Beneficios

Dado que el CrM está estandarizado, un médico especialista en CrM puede analizar la información en cada cartilla para evaluar y potencialmente corregir muchos problemas de la salud reproductiva. Los médicos especialistas en CrM están entrenados en la Tecnología Procreativa Natural o NaProTec. Esta ciencia evalúa y aborda los problemas ginecológicos y reproductivos de una manera que colabora con los procesos biológicos naturales de la mujer, sin suprimir ni perjudicar la fertilidad, o tapar los síntomas de un ciclo anormal con hormonas artificiales, por lo tanto no hay efectos secundarios (FACTS, 2013).

Como el CrM no requiere medir la temperatura basal del cuerpo, la mujer cuyo horario de sueño es irregular puede usar este método. Las mujeres que lactan y las que acaban de descontinuar el uso de los anticonceptivos hormonales también pueden usar este método con éxito. Todas las mujeres pueden monitorear su salud reproductiva con el Modelo Creighton y usar esta información para aplicar la NaProTecnología (FACTS, 2013).

Las anomalías que pueden identificarse a través de la tabla incluyen infertilidad, vaginitis, cervicitis, ovario poliquístico, insuficiencia en la fase lútea, fibromas, y posiblemente patología del endometrio y el cuello uterino (Barron y Diane Daly, 2001).

Efectividad

Este método de planificación familiar es natural, seguro y eficaz. Investigaciones llevadas a cabo en 5 instituciones, demostraron una eficacia teórica de 99.5% y una eficacia de uso de 96.8% para evitar el embarazo. (Hilgers y Stanford en Barron y Diane Daly, 2001). El método es tan eficaz como los anticonceptivos hormonales (DIU, la píldora, etc.) y mejor que los métodos anticonceptivos de barrera (Hilgers, Howard y Trussel en FACTS, 2013).

En un estudio prospectivo de 50 embarazos de parejas que usaron el CrM, el 76% logró concebir en el primer mes luego de cambiar su uso para concebir en vez de evitar el embarazo. El 90% de las parejas logró concebir en 3 meses y el 100% logró concebir luego de 7 meses (Hilgers en FACTS, 2013).

El modelo de Creighton es un enfoque holístico de la salud reproductiva, por lo que la enseñanza del método no se limita sólo a enseñar los síntomas físicos de la fertilidad e infertilidad. Aunque algunas mujeres trazan sus ciclos sólo por los beneficios para la salud ginecológica, el modelo está centrado en la pareja. Las encuestas de parejas que usan PFN indican que la comunicación con su pareja aumenta, lo que genera intimidad y fortalece la relación. Los períodos de abstinencia del contacto genital crean oportunidades para que una pareja explore los aspectos emocionales, intelectuales y espirituales de la sexualidad (Geerling, en Barron y Diane Daly, 2001).

Debemos tener en cuenta que el ciclo de la mujer se puede ver afectado por muchos factores psicoemocionales, por lo tanto, a pesar de la efectividad del CrM, cada caso es singular. También, como ya se mencionó, la efectividad de este modelo depende mucho del monitoreo de un especialista, por esto es importante que no se use este método sin los conocimientos e instrucciones precisas, y el acompañamiento profesional necesario.

A pesar de ser tan efectivo como los métodos anticonceptivos de barrera, este modelo obviamente no protege contra Infecciones de transmisión sexual (ITS), por esto es importante aplicarlo cuando se tiene en una relación estable y de confianza, y sin riesgos de ITS.

Es importante que estos métodos naturales se den a conocer más a las mujeres y parejas, sobre todo porque los anticonceptivos hormonales generalmente tiene muchos efectos secundarios, el tener esta información también es parte de una educación sexual integral. Usar este método de PFN no sólo te ayuda a prevenir o conseguir un embarazo, sino te empodera pues te permite conocer tu cuerpo, tu ciclos, tu funcionamiento, y con esto apreciar y maravillarte de tu fertilidad, y actuar en armonía con tu cuerpo, cuidando de tu salud sexual y reproductiva.

Referencias

Barron, M. L., & Diane Daly, K. (2001). Expert in Fertility Appreciation: The Creighton Model Practitioner. Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing, 30(4), 386–391. doi:10.1111/j.1552-6909.2001.tb01557.x  Consultado el 12 de junio en https://sci-hub.se/10.1111/j.1552-6909.2001.tb01557.x

CREIGHTON MODEL. (2020) Creighton model FertilityCare™ System. Consultado el 11 de junio en https://creightonmodel.com/

Fertility Appreciation Collaborative to Teach the Science. (2013). El Modelo Creighton.  Consultado el 11 de junio en https://www.factsaboutfertility.org/wp-content/uploads/2013/07/Sp_CM-ModeloCreighton_FINAL.pdf

FertilityCare™. (s.f.). Modelo Creighton. Consultado el 11 de junio en https://fertilitycare.com.mx/metodo-creighton/

Métodos Anticonceptivos Masculinos: ¿Por qué todavía no podemos ir más allá del condón externo y la vasectomía?

Por: Mariló Borobia Chávez

Actualmente, al buscar un método anticonceptivo una persona con pene se enfrenta con una limitación muy grande en el mercado y campo médico, pues dentro de los productos y procedimientos solamente podrá encontrar disponibles dos opciones: condones externos o la vasectomía. Este dato puede percibirse como algo alarmante al considerar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 20 métodos anticonceptivos, y solo estos dos son para personas con pene, mientras que los otros 18 son para personas con vulva (Millán Valencia, 2021).

Según Millán Valencia (2021), muchos expertos argumentan que la idea de una anticoncepción masculina hormonal y de barrera, ha existido desde que existe la píldora anticonceptiva femenina, que salió al mercado en los años 60, sin embargo todavía ninguno está disponible comercialmente y probablemente tengamos que esperar unos años más para que pase esto. Entonces ¿qué ha sido lo que ha limitado la creación, acceso y comercialización de más alternativas anticonceptivas para hombres?.

Un poquito de historia

Para entender un poco más que está pasando actualmente con la anticoncepción masculina debemos de regresar un poco en el tiempo. De acuerdo a Aspilcueta-Gho (2013), desde la época de Jesucristo se reporta el uso de métodos de barrera exclusivos para el hombre tales como condones, creados de organos animales como tripas, que no permitían la salida del semen hacía la vagina. Sin embargo, fue hasta 1920 donde formalmente se empiezan a crear los condones de latex que conocemos hoy en día, con el objetivo de tener un control sobre la natalidad de la población.

Por su parte, el uso de la vasectomía ha sido documentada desde el siglo XIX cuando se utilizaba como prevención de la epididimitis postadenomectomía prostática, y era además un tratamiento común de la hipersexualidad en países como España y Estados Unidos en los años 1960 y 1970 (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015). Fue hasta años más tarde, que se empezó a recurrir a la vasectomía como un medio de planificación familiar, promoviéndose primordialmente en países en desarrollo de Asia, y con el desarrollo de una vasectomía sin bisturí ni dolor que se empezó a llevar a cabo en otros países, como actualmente se hace en México (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015).

La Revolución Sexual de 1960 da la creación de la píldora anticonceptiva femenina, permitiendo a las mujeres empezar a decidir el número de hijos que deseaban y sobre su futuro.

Fue con la revolución sexual de 1960 que se da un auge en los métodos anticonceptivos en los países desarrollados, tales como Estados Unidos, centrados especialmente en la atención del control de la fecundidad, y con el objetivo de brindar a la población una mayor variedad de técnicas anticonceptivas (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015). Esto se argumenta que fue para brindar una mejor calidad de vida a las familias, al tener un menor número de hijos, así como para exaltar la importancia de la vida en la pareja. Por otro lado, Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño (2015) argumentan que también se buscaba que la mujer cumpliera un papel diferente en la sociedad al contar con la posibilidad de decidir, planificar y espaciar sus embarazos de acuerdo a sus propios proyectos de vida, al ser ahora parte de la fuerza laboral.

Sin embargo el hombre todavía se encontraba fuera del panorama de planeación familiar, a pesar de ser el portador inicial de métodos anticonceptivos en la antigüedad. Su involucramiento comenzó en 1994 con la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en El Cairo (Aspilcueta-Gho, 2013). Este encuentro tenía el objetivo de encontrar un control de natalidad que fuera equitativo para hombres y mujeres y para disminuir la desigualdad de la carga anticonceptiva, atribuida mayormente a la mujer, así como para ampliar la participación del hombre, que no solo se limitara al uso de los anticonceptivos sino que también incluyera la paternidad y el comportamiento sexual responsable.  Aunque se buscaba involucrar al hombre dentro de la planificación familiar, todavía no existía una claridad en cuanto a sus derechos reproductivos ya que la reproducción siempre se había legitimado como algo femenino y se había desestimado la responsabilidad reproductiva del mismo (Aspilcueta-Gho, 2013). 

Actualmente, seguimos entregando la responsabilidad a la mujer en cuanto a la anticoncepción, e incluso según Alton (2021), los informes de investigación indican que cuando se trata de embarazos no deseados las mujeres son vistas como las responsables por hacer mal uso de los anticonceptivos. Incluso al considerar el uso de métodos compartidos como en el caso del condón externo masculino, estudios muestran que el 90% de las mujeres siguen estando involucradas en la responsabilidad de su uso (Alton, 2021).

No obstante, otras encuestas sugieren que cada vez más los hombres se muestran interesados en métodos anticonceptivos masculinos. En el 2005 dentro de un estudio realizado a más de 9,000 hombres de nueve países diferentes se encontró que el 50% de los hombres en relaciones estables estaban dispuestos a considerar el uso de anticonceptivos orales (Alton, 2021).

Desafíos en la comercialización de los avances médicos en anticoncepción masculina

Las principales formas de control de natalidad masculina que se han tratado de desarrollar actualmente para hombres son hormonales e incluyen diferentes presentaciones, como píldora oral, geles tópicos e inyecciones hormonales.

De acuerdo al artículo de Alton (2021), los métodos hormonales principalmente se basan en la supresión de la formación de espematozoides mediante la hormona andrógena, como la testosterona. Esta permite la azoospermia, que es un proceso donde se genera semen en el cuerpo sin espermatozoides o en un número muy bajo, pero no tanto como para causar infertilidad.

Al ser tomada de forma oral la testosterona no se ha mostrado como un método efectivo para reducir las tasas de espermatozoides y el riesgo de embarazo, ya que es excretada rápidamente por el cuerpo. En forma inyectable no es excretada de forma tan rápida, pero su limitante es que tarda de 3 a 4 meses en hacer efecto en el cuerpo (Alton, 2021).

En cuanto a los métodos de anticoncepción oral para hombres, se usa una combinación de testosterona y progestina, lo que ha  sido un medio consistente para lograr la azoospermia y con esto bajas tasas de embarazo. De hecho en un ensayo clínico en el 2019 según (Alton, 2021), se mostraron resultados prometedores en cuanto a eficacia y pocos efectos secundarios.

El “vasalgel” es la nueva vasectomía reversible que se ve como un método prometedor según los médicos. Sin embargo, todavía no ha sido probada en humanos.

Es sin embargo el muy comentado “vasalgel” el que tiene más emocionados a muchos médicos ya que aún no ha sido probada en humanos, en animales se ha visto como uno de los mejores métodos para bloquear el paso de espermatozoides (Millán Valencia, 2021). El vasalgel es una sustancia compuesta por polímeros que es inyectada en el conducto deferente de la zona genital masculina, donde se transporta el semen, y lo que hace es bloquear el paso de los espermatozoides y solo la liberación del semen en la eyaculación. Se considera como una vasectomía reversible, ya que funciona de la misma forma, solo que su procedimiento es mucho más sencillo, menos doloroso y se puede realizar de manera ambulante.

Posturas machistas, farmaceúticas y desinformación

Según Adam Watkins, profesor de biología reproductiva de la Universidad de Nottingham, el principal reto que enfrenta la medicina en la formación de una píldora anticonceptiva masculina es que mientras la mujer libera un óvulo por mes, el hombre puede producir millones de espematozoides diariamente (Millán Valencia, 2021).  No obstante, según Millán Valencia (2021), una razón que dan los médicos para que las compañias farmaceúticas no estén elaborando pastillas anticonceptivas masculina es por el éxito y efectividad que ha presentado la píldora femenina por tantos años (lo que a su vez les genera un mercado anual cercano a los US$18.000 millones).

Asimismo, los estudios que se han realizado para desarrollar la píldora masculina eficaz se han visto afectados por problemas como los efectos secundarios que causan sus componentes. Algunos de los efectos secundarios que reportaron los hombres del estudio fueron granos en la piel, trastornos del estado de ánimo, aumento en la líbido, que consideraron como excesivos e intolerantes, por los que se tuvo que cancelar la investigación (Millán Valencia, 2021).

Sin embargo, se puede argumentar que todavía existe una gran falta de perspectiva de género y deconstrucción sobre el tema en la población, ya que expertos argumentan que los efectos secundarios por los que pasan las mujeres que toman la pastilla anticonceptiva, son vistos como menores en comparación a los que pasaron estos hombres (cuando en las mujeres incluyen ansiedad, naúseas, dolores de cabeza, reducción de la líbido y hasta coágulos sanguíneos).

Por esto dicho anteriormente es que se piensa que el problema va mucho más allá de la falta de interés de las farmaceúticas sino que ya refiere a temas de género y normas sociales, ya que las mujeres siguen aguantando cargas financieras y de salud relacionadas con la concepción. De hecho Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño (2015), reportan que la OMS informó que en el año 2005, de las 265 millones de parejas en edad fértil que habían decidido utilizar la esterilización como método anticonceptivo, 225 millones prefirieron la OTB (Obstrucción tubaria bilateral, o mejor llamada ligadura de las trompas uterinas) y solo 37 millones (5.6%) optaron por la vasectomía, cuando se ha reportado que este último procedimiento sigue siendo más económico y fácil de llevar a cabo.

Otra razón para esto es el poco conocimiento dentro de la población sobre los beneficios los métodos anticonceptivos en su vida, como en el caso de la vasectomía, donde se vio en pacientes que realizaron este procedimiento que ayudo no solo disminuir su temor de un embarazo y apoyar al control de natalidad, sino que se veía modificada la percepción de su pareja hacía ellos, al verlos como más comprometidos y responsables en cuanto a cuestiones reproductivas de su relación (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015).

La participación del hombre en la anticoncepción hoy en día es limitada debido no solo a esta falta de reconocimiento en su responsabilidad reproductiva, pero también por las posturas machistas que todavía existen en la población masculina cis, como que los hombres perderán su potencial sexual y su virilidad si alteran algo relacionado a sus genitales, así como por la falta de conocimiento sobre los métodos anticonceptivos disponibles para hombres.

Para finalizar, a pesar de que no podemos influir directamente sobre la producción farmacéutica de estos productos y al desarrollo de sus investigaciones, podemos sin duda empezar por cuestionarnos sobre esta inequidad y nuestro papel dentro de ella. Si seguimos dejando toda la responsabilidad en las personas con vulva y les damos un peso mucho mayor en cuestiones reproductivas, seguiremos limitándonos de vivir una sexualidad aún más plena, accesible y justa para todos, todas y todes. El cuidado sobre nuestra sexualidad debe de empezar a verse desde una corresponsabilidad y desde términos más equitativos para que podamos gozar de nuestra sexualidad de una forma más plena y menos angustiante, pues al ver cada persona por su seguridad y placer todos terminamos disfrutando más y mejor.

Referencias

Aspilcueta-Gho, D. (2013). Rol del Varón en la Anticoncepción, como usuario y como pareja. Rev Perú Med Exp Salud Pública. 30 (3). Pp. 480-486.

Hernández-Aguilera, R.D. y Marván-Garduño, M.L. (2015). La vasectomía desde una perspectiva psicosocial. Perinatología y Reproducción Humana. 29 (1). Pp. 30 – 35.

Alton, K. (2021, January 5). ¿Por qué no hay un método anticonceptivo hormonal para los hombres? Clue Period & Ovulation Tracker with Ovulation Calendar for iOS, Android, and watchOS. https://helloclue.com/es/articulos/sexo/por-que-no-hay-un-metodo-anticonceptivo-hormonal-para-los-hombres.

Millán Valencia, A. (2021, March 16). Por qué no existe una píldora anticonceptiva para el hombre. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-56380751.