Reproducción asistida

Por Regina Rojas Díaz

¿Algunas vez has escuchado hablar sobre la fecundación in vitro?

Antes de adentrarnos en el tema es importante definir qué es la infertilidad. Se denomina infertilidad a la incapacidad de procrear después de 12 meses de intentarlo. Según Dávalos (2010), esta es una situación que afecta alrededor del 15% de las parejas a nivel global, debido a esto se ha fomentado la investigación de nuevos métodos para procrear, siendo uno de ellos la fecundación in vitro.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la fecundación in vitro se define como la técnica de reproducción asistida que involucra la fecundación extracorpórea. Esta técnica “consiste en la estimulación ovárica controlada mediante medicamentos aplicados a la mujer con la intención de obtener múltiples folículos; los cuales contienen los ovocitos que posteriormente serán aspirados vía vaginal” (Bagnarello González, s.f.).

Cabe destacar que estos ovocitos serán fertilizados en el laboratorio para después seleccionarlos e introducirlos en la cavidad uterina de la paciente. Sin embargo, para poder llevar a cabo la fecundación in vitro (FIV) es necesario realizar una evaluación previa para determinar si la pareja es candidata a dicho procedimiento. En esta evaluación se incluyen: estudios de semen, evaluación del tracto reproductivo femenino, ecografía transvaginal y pruebas para determinar la reserva ovárica (Dávalos, 2010).

Es importante mencionar que los resultados de estas pruebas ayudarán a brindar un mejor pronóstico para decidir cuál es el tratamiento en el que la pareja tendrá mayores posibilidades de embarazo.

De acuerdo con Zárate, A. et al (2012), la fecundación in vitro ha conseguido cerca de cinco millones de nacimientos hasta la actualidad. Siendo Louise Brown el primer caso exitoso en julio de 1978, con los doctores Patrick Steptoe, Robert Edwards y Jean Purdy, obteniendo por ello el premio Nobel de Fisiología/Medicina a Robert Edwards en el 2010.

Al igual que cualquier procedimiento médico, la FIV tiene ventajas y desventajas. Algunas ventajas son: las tasas de éxito para mujeres menores de 35 años son altas, se puede observar la evolución día a día (garantiza una mejor calidad embrionaria) y al realizarse el diagnóstico genético preimplantacional permite la transferencia de embriones genéticamente sanos.

Las desventajas son: el costo es elevado. La hiperestimulación ovárica puede ocasionar embarazos múltiples y el parto puede ser pretérmino (Zárate et al, 2012).

Ahora bien, la fecundación in vitro ha sido tema de varios debates, pues existen personas con posturas conservadoras y liberales. Conforme a lo estipulado por Trevizo (2014), la postura conservadora se centra en los riesgos para la gestante y el nacido; “argumentando en contra de la posible manipulación genética de los embriones a implantar y la ausencia de confidencialidad”. Además de considerar este tipo de técnica deshumanizante, pues “se juega a ser Dios”.

En contraparte, la postura liberal se enfoca en la decisión de cada individuo, en la libertad reproductiva y el proyecto tanto individual como de pareja. Para esto, “es necesaria la tolerancia a la innovación y el respeto a la decisión individual en el uso de las tecnologías de reproducción”, sostiene Trevizo (2014). En otras palabras, cada individuo tiene el derecho de ejercer su libertad reproductiva.

El Instituto Valenciano de Infertilidad (2021) propone los siguientes pasos para llevar a cabo la fecundación in vitro. En la primera consulta los médicos evalúan a la paciente, analizan su historial médico y realizan estudios ginecológicos y del semen de la pareja con el objetivo de obtener un diagnóstico personalizado.

Posteriormente, se realiza la estimulación ovárica, la cual consiste en administrar inyecciones diarias a la paciente durante 15 a 25 días para conseguir un crecimiento multifolicular. A lo largo de este proceso, también se tomarán ecografías y estudios de sangre para ver el avance e inducir la maduración de los óvulos.

El tercer paso es la punción. Un procedimiento que se realiza en el quirófano (con sedación) y en el cual, el doctor accede a los ovarios desde la cavidad vaginal para punzar todos los folículos. El líquido de cada uno es el que contiene los óvulos que más adelante se pondrán a fecundar en el laboratorio. Aquí la paciente requiere de un corto periodo de reposo.

Después, se realiza la fecundación in vitro de los óvulos (con el semen de la pareja o el donante). En este paso se depositan los óvulos en las gotas de semen en una placa de cultivo.

En el quinto paso se lleva a cabo el cultivo embrionario, que dura entre 5 y 6 días. Aquí se observa y analiza el desarrollo del embrión en cada una de sus fases para evaluar su calidad; y así determinar cuáles son los adecuados para lograr un embarazo.

A continuación, se realiza la transferencia del “mejor embrión”. Este paso se realiza en el quirófano con la preparación previa del útero para recibir al embrión (el cual es introducido por medio de una cánula). El procedimiento es ambulatorio, por lo que no requiere de anestesia.

Posteriormente, se lleva a cabo la vitrificación de los embriones restantes. Lo que hace referencia a la preservación del resto de los embriones “buenos” para poder utilizarlos en un futuro.

El último paso, consiste en la prueba de embarazo en sangre. La cual suele realizarse 15 días después de la transferencia, para verificar que el resultado sea positivo.

De acuerdo con Grande (2018), el precio de la FIV oscila entre los 70 mil y 75 mil pesos en promedio. Pero este puede duplicarse en caso de requerir otro tipo de diagnósticos y procedimientos, como la donación de óvulos o espermatozoides.

Para concluir, Mata Miranda & Vázquez Zapién (2018) explican: “podremos emitir opiniones desde múltiples contextos, pero no entenderemos la situación completamente mientras no comprendamos el problema integral, como es el deseo de la maternidad-paternidad. Por lo que es importante orientar a la sociedad en cuanto a los avances científicos y tecnológicos, quitando los estigmas innecesarios, pero manteniendo la ética y el humanismo”.

Referencias:

Bagnarello González, F. (s.f). Fertilización in vitro: conceptualización. Corte Interamericana de Derechos Humanos. 205-247. Recuperado en 07 de junio de 2021, de https://www.corteidh.or.cr/tablas/r34626.pdf.

Grande, G. (2018). Fertilización in vitro, el precio de ser mamá. Milenio. Recuperado en 14 de junio de 2021, de https://www.milenio.com/negocios/finanzas-personales/fertilizacion-in-vitro-el-precio-de-ser-mama

Instituto Valenciano de Infertilidad . (2021). Fecundación In Vitro (FIV). 16/06/2021, de Instituto Valenciano de Infertilidad Sitio web: https://ivi.es/tratamientos-reproduccion-asistida/fecundacion-in-vitro/

Dávalos, L. (2010). In vitro fertilization: benefits, risks, and future. Revista Científica Ciencia Médica. 13(2), 77-80. Recuperado en 07 de junio de 2021, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-74332010000200006&lng=es&tlng=en.

Mata Miranda, M., & Vázquez-Zapién, G. (2018). La fecundación in vitro: Louise Brown, a cuatro décadas de su nacimiento. Revista de Sanidad Militar. 72(5-6), 363-365. Recuperado en 07 de junio de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0301-696X2018000400363&lng=es&tlng=es.

Trevizo, A. (2014). Dilemas bioéticos en torno a la fertilización in vitro (FIV) y la mujer gestante: hacia la figura de un consejero reproductivo. Acta Bioética. 20(2), 181-187. Recuperado en 07 de junio de 2021, de https://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2014000200005.

Zárate, A., Manuel, L., Hernández-Valencia, M. et al. (2012). Análisis de las implicaciones médicas de la fertilización in vitro. Acta Médica Grupo Ángeles. 10(4), 176-180.

¿Qué tan UNIVERSAL es el acceso a derechos reproductivos y de higiene menstrual en México?

Por Alejandra Lara Rojas Loa

Desde hace ya algunos años la lucha por los derechos y la igualdad de las mujeres ha tomado mayor fuerza y visibilidad, propiciando la conversación sobre temas que antes apenas y se mencionaban. “Sin embargo, para eliminar la discriminación y opresión contra las mujeres no basta con la creación de leyes, sino que hace falta implementar programas efectivos que les permita tener acceso a formas de vida más equilibradas, empezando por la educación en general y la educación de la sexualidad en particular.” (López C., 2016). En México el 51.2% de la población está conformado por mujeres (INEGI, 2020), sin embargo, a pesar de ser mayoría aún hay un gran rezago en temáticas de género y salud reproductiva.

Según un estudio de Amnistía Internacional (2016) 14 millones de adolescentes dan a la luz cada año en el mundo, en su mayoría fruto de relaciones forzadas y embarazos no deseados. Del mismo modo, mujeres y niñas de grupos marginados o que viven situaciones de pobreza se ven privadas de ejercer sus derechos reproductivos, y en muchas ocasiones no tienen acceso a productos y educación de calidad sobre higiene menstrual.  

El Art. 1o. de la Constitución mexicana establece que “todas las autoridades, desde el ámbito de sus competencias tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad” (CPEUM, 2011). Sin embargo, es preciso cuestionarnos qué tanto este derecho se cumple para todas las mujeres mexicanas.

En cuanto a los derechos sexuales y reproductivos, de acuerdo con la OMS, un marco de derechos humanos para la provisión de información y servicios debe contar co lo siguientes componentes: no discriminación, disponibilidad, accesibilidad, aceptabilidad, calidad, consentimiento informado, confidencialidad, participación y rendición de cuentas. En México de acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (2012) se observó cómo en algunas zonas del país como Chiapas, Guerrero, Michoacán y Oaxaca presentan un sesgo en cuanto a la información sobre métodos anticonceptivos en comparación al resto de la república. Si se supone que todas las personas tenemos el derecho a la misma información sobre sexualidad y reproducción, ¿entonces por qué las personas de estas zonas no cuentan con la misma información?

Las características demográficas, así como las condiciones de vida económicas, sociales y culturales de las personas tienen una estrecha relación con su salud sexual y reproductiva. Ya que, “por un lado, determinan el uso y el acceso a los servicios de salud disponibles, y, por el otro, propician prácticas diferenciadas y de desigualdad en cuanto al acceso y a la atención de estos servicios en grupos de la población con características sociodemográficas particulares, como la población indígena.” (Hernandez, 2019). Para las mujeres hablantes de alguna lengua indígena el representa un desafío tener acceso a salud reproductiva e higiene menstrual ya que viven se enfrentan no solo a la problemática de encontrarse en zonas marginadas sin acceso a servicios de salud de calidad, sino que además existen barreras lingüísticas y culturales. “En muchos casos, las mujeres indígenas dependen de la autorización de sus parejas para usar métodos anticonceptivos, para atender su salud en general, y para decidir el número y espaciamiento de sus hijos(as), entre otros” (Espinosa, 2008). Aunado a esto, un elemento fundamental para lograr un cambio es la educación. En el país la asistencia de mujeres adolescentes a la escuela es de 62.2 por ciento, descendiendo a 46.8 en el caso de las indígenas. (INEGI, 2014). Mientras mayor sea el nivel de estudios mayor será el conocimiento que conduzca a llevar prácticas sexuales y reproductivas menos riesgosas, así como un mejor cuidado y atención de la salud de las mujeres indígenas.

A nivel nacional e internacional se reconoce que la planificación familiar beneficia a la salud de las mujeres, de los niños y niñas, al ofrecer la posibilidad de planear los nacimientos a partir del acceso a métodos anticonceptivos. “La práctica anticonceptiva también se ha extendido en las comunidades indígenas, aunque de manera paulatina, con lo cual también se ha buscado disminuir la mortalidad materna y mejorar la salud de la madre y del recién nacido(a) al prevenir embarazos de alto riesgo, reduciendo a su vez la práctica de abortos inseguros. Es por ello que, al no satisfacer las necesidades de la población en materia de anticoncepción, se priva a las mujeres del ejercicio del derecho a la salud y, en consecuencia, de otros derechos interrelacionados como son los sociales o económicos” (Hernandez, 2014).

La cuestión es que los derechos sexuales y reproductivos siguen siendo un privilegio que, desafortunadamente pertenece a una pequeña parte de la población nacional. “Es importante reconocer que, a pesar del aumento generalizado en la información y acceso a métodos anticonceptivos en México, persisten rezagos importantes en ciertos grupos poblacionales, en particular las personas adolescentes y las mujeres indígenas.” (Tamés, 2015). El reconocer que el acceso a esta información no es equitativo ni universal nos ayuda a buscar soluciones que impulsen mejoras en la manera de comunicar y educar a la población mexicana en cuanto a sus derechos sexuales y reproductivos.

En cuanto al acceso a la higiene menstrual sucede algo muy similar. A pesar de que la menstruación es una parte normal y natural del sistema reproductivo, la salud e higiene menstrual sigue siendo un tema que afecta la vida de muchas mujeres y niñas en México y en el mundo. En países en como México, las personas menstruantes enfrentan barreras con  los que se relaciona su salud e higiene menstrual como: el acceso o conocimiento de la información, normas socioculturales y de género perjudiciales, acceso a productos y materiales de salud menstrual accesibles y de calidad, acceso a infraestructura y servicios de agua, políticas en relación a la salud e higiene menstrual, asignación de recursos a programas de higiene menstrual y esquemas de distribución de productos menstruales gratuitos y de calidad.

Si bien la SHM no es un derecho humano en sí mismo, está íntimamente relacionado con la capacidad de las personas para ejercer sus derechos. (MEJOR, 2021) Esto porque una mala salud menstrual puede afectar la capacidad de una personas menstruante para acceder a derechos como la educación, el trabajo y la salud.

“El mercado de la higiene íntima femenina está compuesto por dos categorías concretas de productos; los que ayudan a la limpieza e higiene de las zonas genitales, que son las toallitas, geles y jabones íntimos, y los productos nombrados como protectores femeninos, que son los que se usan durante la menstruación, como las compresas, tampones, y las copas menstruales.” (García, 2018) El costo de los productos de higiene menstrual varía. “Si se toman en cuenta los más comunes, que son toallas sanitarias y tampones desechables, el precio ronda los 40 o 50 pesos por 10 o 14 unidades. En una familia con dos personas que los requieran, el gasto asciende a 250 o 300 pesos mensuales.” (Galván, 2020), mientras que una copa menstrual en internet tiene un costo de entre 500 y 600 pesos.

A pesar de todo esto, el 1º de enero del presente año se aprobó la ley que prohíbe la venta y distribución de plásticos de un solo uso. Esto derivó en la prohibición de venta de tampones con aplicador de plástico. “Lo anterior resulta discriminatorio al dificultar el derecho humano a una menstruación digna de las niñas, adolescentes, mujeres y otras personas menstruantes que vivimos o transitamos en la Ciudad de México, dificultando la gestión menstrual digna, sana, libre, con conocimientos y pertinencia cultural. […] Ello es así porque se nos priva de la posibilidad de obtener de manera accesible, uno de los métodos de gestión menstrual sin que se hagan acciones que permitan tener acceso a un bien similar con un aplicador de otro material menos contaminante de manera accesible.” (Menstruación Digna México, 2021). Fue necesario que una colectiva de personas menstruantes solicitaron una reforma a esta ley para que se contemplase a aquellas personas que no tienen los recursos para obtener otros productos de higiene menstrual como la copa menstrual o las toallas de tela pudieran tener nuevamente acceso a productos menstruales.

De igual manera, recientemente se ha avanzado en la lucha por tener acceso a productos de higiene menstrual gratuitos. Grupos feministas están luchando por políticas fiscales con perspectiva de género en las que se reconozca la desigualdad y vele por la neutralidad en estas políticas, ya que actualmente cuentan con sesgos que afectan a las mujeres. Espino (2019) define los sesgos de la siguiente manera: los sesgos explícitos son el resultado de disposiciones normativas que dan a hombres y mujeres una categorización y un tratamiento diferente;y los sesgos implícitos son consecuencia de convenciones sociales acorde con el sistema de relaciones de género, donde la aplicación de las disposiciones del sistema fiscal tiene consecuencias diferentes para hombres y para mujeres. Un ejemplo de esto es el Impuesto al Valor Agregado (IVA) a los artículos de gestión menstrual, “ya que es un artículo de primera necesidad por el cual únicamente pagarán las mujeres, dada su condición biológica. Esto, es una de las consecuencias de no incluir a la perspectiva de género en los sistemas tributarios.” (Domingues Rivas, 2021) El primer paso ya está dado. El pasado abril se aprobó la iniciativa de reforma a la ley para quitar el IVA de los productos de higiene en la búsqueda de garantizar que el acceso a estos sea mucho más económico y por ende fácil para todas las personas menstruantes.

Es irreal pensar que todas las mujeres o personas menstruantes tienen acceso a las mismas condiciones, información y educación sobre temas de derechos sexuales, reproductivos y de higiene menstrual. Es necesario considerar esta desigualdad para comenzar a implementar métodos más eficientes e inclusivos que velen por el bienestar de todas las mujeres y personas menstruantes. Actualmente en redes sociales es común ver generación y difusión de información, pero no todas las personas tienen acceso a estas. “El ciberfeminismo está lejos de ser una práctica homogénea, ya que sus usos y aplicaciones en lo contemporáneo aluden tanto a proyectos, pensamientos, movimientos, como a ideales e intereses diversos: pueden efectivamente ser una puerta de entrada al feminismo y al cuestionamiento sobre cómo los espacios de interacción están siendo modificados por la tecnología y,[…], sin embargo, no es suficiente. Se necesita ampliar el acceso a información así como de recursos, para que los derechos reproductivos y menstruales sean verdaderamente universales.

Referencias:

#MenstruaciónDignaMéxico (2021). Queja Copred Tampones, México recuperado de: https://indesig.org/docs/queja_copred_tampones_mdm.pdf

El debate sobre la #MenstruaciónDigna cobra fuerza a nivel nacional, Expansión Política, noviembre 2020, México. Recuperado de: https://politica.expansion.mx/sociedad/2020/11/21/el-debate-sobre-la-menstruaciondigna-cobra-fuerza-a-nivel-nacional

López Castañeda, M. (2016). Derechos sexuales y reproductivos: un asunto de derechos humanos. CNDH, México.

Ramírez Morales, M. D. R. (2019). Ciberactivismo menstrual: feminismo en las redes sociales. PAAKAT: revista de tecnología y sociedad9(17), 0-0.

Hernández, M., Meneses, E., & Sánchez, M. (2017). Mujeres indígenas y su acceso a los derechos sexuales y reproductivos, 2009 y 2014. La situación demográfica de México 2016, 57-86.

Domínguez Rivas, M. I., & Vázquez Correa, L. (2021). Menstruación libre de impuestos: una lucha contra la discriminación tributaria.

Illa García, A. (2018). La revolución de la copa menstrual: Investigación del mercado de la higiene menstrual.

MEJOR, H. U. (2021). INVERSIÓN EN LA SALUD Y LA HIGIENE MENSTRUAL.

INEGI Censo de Población y Vivienda 2020

Derechos sexuales y reproductivos. Amnesty International. Dis- ponible en: https://www.es.amnesty.org/en-que-estamos-/temas/ mujeres/derechos-sexuales-reproductivos/ (fecha de consulta: 16 de junio de 2021)

Tamés, R. (2015). Niñas y mujeres sin justicia. Derechos reproductivos en México.

Orgasmo Femenino ¿Cómo alcanzarlo?

Por: Alejandra Cervantes

Orgasmo femenino, ¿Cómo sé si ya tuve uno? Empecemos definiendo que es un orgasmo, según Arcila, Tobón y Gómez (2015) El orgasmo (del griego  «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual». Existen varias definiciones de un orgasmo, sin embargo, es posible que ninguna de ellas tenga el alcance suficiente para describir el fenómeno en algunas mujeres y, por tanto, aun teniendo orgasmos genuinos, no sean capaces de identificarlos como tales, o que identifiquen fenómenos de otro origen como si fueran orgasmos.

También es cierto que hay muchos mitos alrededor de este, por ejemplo, Vega (2020) habla sobre alguno de estos:

  1. El orgasmo femenino se produce gracias al coito: Falso. La vagina no tiene casi terminaciones nerviosas, en cambio el clítoris tiene alrededor de unas 8.500.
  2. Hay mujeres que pueden ser multiorgásmicas y otras no: Falso. Todas las mujeres pueden ser multiorgásmicas en cuanto se lo permitan. Para ello, hace falta conocer bien su cuerpo y dejarse llevar.
  3.  Con la edad, es más difícil para las mujeres sentir un orgasmo: Falso. Siempre se ha intentado dar una ‘fecha de caducidad’ a la sexualidad de la mujer, sobre todo cuando vive esta nueva etapa de su vida marcada por la menopausia.
  4. El orgasmo por squirting es más placentero: Falso. No es más placentero, sencillamente es más espectacular, y por este hecho suele llamar mucho más la atención. Las grandes consecuencias de este mito es que muchas mujeres se suelen sentir frustradas si no consiguen este tipo de orgasmo.

Profundicemos un poco más en este último, ¿Qué es el squirting? Y ¿Todas las mujeres pueden hacerlo?

El squirt es un término sexual que se define como la “eyaculación femenina”, sin embargo, se ha visto que son dos cosas completamente diferentes. La culpable del auge del squirt es la pornografía, esta industria lo ha generalizado y lo ha exagerado, por lo que confunde a las personas y no aporta a su educación sexual. La pornografía ha vendido la idea de que lo único que importa es el orgasmo y las parejas descuidan la importancia de cada una de las etapas de la relación sexual. Pero entonces, ¿Cuál es la diferencia de la eyaculación femenina y el squirt? La eyaculación femenina ocurre por la contracción de las glándulas de Skene que se encuentran en la uretra. Así como se presenta durante el orgasmo, en algunos casos también aparece antes del mismo. Se secretan “unos pocos milímetros de líquido lechoso y espeso producido por unas células que remedan lo que en el hombre sería la próstata” Esta eyaculación femenina tiene el mismo contenido de componentes proteínicos que el semen (El país, 2020). El squirting, en cambio, hace referencia a la expulsión de una cantidad variable de orina diluida, que sale por la uretra, pero a diferencia de esta, no huele y es transparente, como el agua. Es una respuesta natural que genera nuestro cuerpo a la estimulación del clítoris o del área clítoris-vagina-uretra de forma conjunta. (Dexeus Mujer, 2021). Solamente el 10% de las mujeres producen este fluido de manera regular y frecuente, pero todas lo pueden producir con el estímulo adecuado.

Ahora bien, hablemos de los distintos tipos de orgasmos, según Boutot (2019) son los siguientes:

  • Orgasmo clitoriano: Se alcanza por la estimulación del clítoris.
  • Orgasmo vaginal: Aunque no se sabe con exactitud, puede ser causado por la estimulación del punto G o una estimulación indirecta del clítoris o algo en medio de estos dos.
  • Orgasmo inducido por el ejercicio: El ejercicio físico, en particular el levantamiento de pesas y el ejercicio abdominal, pueden estimular esta parte.
  • Orgasmo durante el sueño: Este puede ser provocado por sueños eróticos, estimulación con la ropa de cama u otros distintos estímulos.
  • Otro: Se puede llegar a un orgasmo por medio de la estimulación de los pezones, el ano o diferentes zonas sensibles del cuerpo.

Pero entonces, ¿Cómo puedo alcanzar uno? No necesariamente se necesita tener relaciones sexuales, o estar con otra persona para alcanzarlo. Ya sea sola o acompañada, según Moreno (2020) es importante:

  • Darle prioridad al clítoris: Al ser una de las zonas con más terminaciones nerviosas, al estimularlo es mucho más fácil poder llegar al orgasmo.
  • Darle importancia a las caricias: Las caricias nos brindan una fuente de oxitocina (mejor conocida como la hormona del amor). Los altos niveles de oxitocina nos llevan a tener orgasmos más intensos, así lo afirma un estudio del diario Hormones and Behavior.
  • Aprovechar el ciclo menstrual: Durante la etapa de ovulación, los niveles de líbido aumentan en las mujeres. Por lo tanto, las probabilidades de alcanzar un orgasmo son mayores.
  • Tomar un descanso: Pasar uno o varios días sin estimularte te da la oportunidad de renovar tus energías. Esto se traduce en obtener orgasmos más fuertes.
  • Usa lubricantes: Aunque muchos lo relacionan con el acto sexual acompañada, también los puedes usar sola. Los lubricantes son excelentes herramientas para estimular mejor esta zona tan delicada.
  • Juega con tu imaginación: Existe un órgano esencial para llegar al orgasmo y ese es el cerebro: recurrir a tus fantasías sexuales te hace obtener orgasmos más fuertes. Ocurre una explosión de actividad en cerca de 30 áreas del cerebro, incluyendo la corteza orbitofrontal, donde se recrean estos pensamientos.

Recuerda que lo más importante de esto es explorar y conocer tu cuerpo, no te abrumes si no logras conseguirlo, al final el proceso debe ser placentero, y cuando menos lo esperes llegará. Intenta experimentar nuevas sensaciones, posiciones y si es necesario un poco de ayuda extra como los juguetes también son un buen aliado.

Referencias:

Arcila, J. F. U., Tobón, M. T. Q., & Gómez, M. G. (2015). Orgasmo femenino: definición y fingimiento. Urología Colombiana24(1), 19-27.

Boutot, M. (2019) ¿Cuántos tipos de orgasmos femeninos hay? Clue. Recuperado el 15/06/2021. Disponible en: https://helloclue.com/es/articulos/sexo/cuantos-tipos-de-orgasmos-femeninos-hay

Dexeus Mujer (2021) ¿Qué sabes del squirting? Actualidad, sexualidad y pareja. Recuperado el 15/06/2021. Disponible en: https://www.dexeus.com/blog/sexualidad-y-pareja/que-es-el-squirting/

El País (2020). ¿Qué es el squirt y en que se diferencia de la eyaculación femenina? Intimidad. Recuperado el 15/06/2021 Disponible en: https://www.elpais.com.uy/eme/intimidad/squirt-diferencia-eyaculacion-femenina.html

Moreno, M. (2020) El gran O: 10 Formas de alcanzar y mejorar el orgasmo femenino. Guddi. Recuperado el 15/06/2021. Disponible en: https://guddi.com/como-llegar-al-orgasmo/

Vega, P. (2020). ¿Depende de un buen amante? La experta resuelve este y otros cinco mitos sobre el orgasmo femenino.  El economista. Madrid. Recuperado el 15/06/2021 Disponible en: https://www.eleconomista.es/status/noticias/10699279/07/20/Depende-de-un-buen-amante-La-experta-resuelve-este-y-otros-cinco-mitos-sobre-el-orgasmo-femenino-.html

¿Sabes identificar tu fertilidad?

Conoce el funcionamiento y etapas de tu ciclo menstrual con el Modelo Creighton.

La mayoría de las mujeres no conocen el funcionamiento de sus ciclos de fertilidad e infertilidad. Muchas mujeres están mal informadas sobre su fertilidad, específicamente sobre cuándo en un ciclo son fértiles (Seidman, en Barron y Diane Daly, 2001). A pesar de los beneficios reconocidos, pocos programas de planificación familiar ofrecen métodos naturales de planificación familiar (PFN), y pocos brindan educación sobre la conciencia de la fertilidad (Arevalo, en Barron y Diane Daly, 2001). Toda mujer tiene derecho a saber cómo funciona su ciclo para comprender cómo funciona su cuerpo, y usar esta información para su salud; y las parejas pueden usar este conocimiento para planificar su familia y construir su futuro como pareja (Creighton Model, 2020).

En 1976, la Universidad de Creighton, de Omaha Nebraska, EUA comenzó una investigación para evaluar la eficacia real de algunos modelos de planificación familiar natural. La investigación no sólo constató la alta eficacia de los modelos que evaluaron; sino que añadió a estos modelos el conocimiento ginecológico para monitorear la salud de la mujer. Para 1980 definieron su propio sistema que permite, a diferencia de los otros modelos, no sólo detectar la fertilidad de un ciclo, sino también patrones de salud y enfermedad ginecológicos, y así surgió el Modelo Creighton (FertilitCare). La investigación sobre este sistema ha continuado hasta el día de hoy y tiene un alto grado de comprensión y validez científica (Creighton Model, 2020).

El Modelo Creighton (CrM) es un método natural de planificación familiar moderno y efectivo. (FACTS, 2013). Es una modificación estandarizada del modelo Billings, basado en las observaciones, interpretaciones y graficación de signos llamados biomarcadores que diferencian las diferentes fases de fertilidad e infertilidad en el ciclo menstrual de la mujer (Barron y Diane Daly, 2001). Está fundamentado en una sólida investigación científica, en un sistema integrado de educación, diseñado para asegurar la más alta calidad de enseñanza para las parejas (Creighton Model, 2020).

Es un método basado en el conocimiento de la fertilidad. Durante el ciclo reproductivo de la mujer, su cuerpo experimenta muchos cambios hormonales que producen signos visibles de la fertilidad (FACTS, 2013). Estos signos debidamente graficados, muestran patrones tanto de salud como patológicos que nos permiten monitorear la salud de la mujer. Estos signos, son marcadores biológicos esenciales a la salud y la fertilidad de la mujer, le indican a la pareja cuando son fértiles o infértiles de manera natural, permitiéndole el uso a la pareja ya sea para buscar o para evitar un embarazo; también permiten monitorear las anormalidades en la salud femenina a lo largo de toda su vida reproductiva (FertilitCare).

¿Cómo funciona?

Al observar el flujo cervical, cada mujer puede identificar los días fértiles e infértiles de su ciclo. Los especialistas del Modelo Creighton enseñan a las parejas a observar y registrar la calidad del flujo cervical de manera estandarizada y sistemática. (FACTS, 2013). Estas observaciones se realizan a partir de la vulva, cada vez que una mujer usa el baño, se limpia la vulva y hace una observación. Esto se documenta en una tabla de NaPro Tracking, utilizando el sistema de registro de flujo vaginal (VDRS). El NaPro Tracking es un cuadro utilizado por la mujer/pareja y su especialista para monitorear sus ciclos menstruales para el diagnóstico, tratamiento y decisiones de planificación familiar. (Barron y Diane Daly, 2001).

Durante los días fértiles, el flujo cervical se torna transparente, elástico y lubricante. Cuando este flujo cervical fértil está presente, los espermatozoides pueden sobrevivir en el tracto reproductivo de la mujer y ella puede concebir durante un máximo de 6 días.  Luego de la ovulación, el flujo cervical fértil deja de fluir y la mujer suele sentirse seca. Si no quedó embarazada, usualmente la menstruación comienza dos semanas más tarde y su ciclo empieza otra vez (FACTS, 2013).

El uso preciso de este modelo requiere instrucciones detalladas específicas y monitoreo supervisado durante un período de tiempo prolongado. (Trent y Clark, en Barron y Diane Daly, 2001). Los materiales para comenzar a usar el método se les da a la pareja o mujer una vez programada la primera cita y  la enseñanza real del método ocurre durante las sesiones individualizadas. La mujer/pareja que decide usar este método tiene seguimiento con el especialista cada 2 semanas durante los primeros 2 meses, y posteriormente sesiones en intervalos regulares durante el primer año de uso o el tiempo que sea necesario (Barron y Diane Daly, 2001).

Beneficios

Dado que el CrM está estandarizado, un médico especialista en CrM puede analizar la información en cada cartilla para evaluar y potencialmente corregir muchos problemas de la salud reproductiva. Los médicos especialistas en CrM están entrenados en la Tecnología Procreativa Natural o NaProTec. Esta ciencia evalúa y aborda los problemas ginecológicos y reproductivos de una manera que colabora con los procesos biológicos naturales de la mujer, sin suprimir ni perjudicar la fertilidad, o tapar los síntomas de un ciclo anormal con hormonas artificiales, por lo tanto no hay efectos secundarios (FACTS, 2013).

Como el CrM no requiere medir la temperatura basal del cuerpo, la mujer cuyo horario de sueño es irregular puede usar este método. Las mujeres que lactan y las que acaban de descontinuar el uso de los anticonceptivos hormonales también pueden usar este método con éxito. Todas las mujeres pueden monitorear su salud reproductiva con el Modelo Creighton y usar esta información para aplicar la NaProTecnología (FACTS, 2013).

Las anomalías que pueden identificarse a través de la tabla incluyen infertilidad, vaginitis, cervicitis, ovario poliquístico, insuficiencia en la fase lútea, fibromas, y posiblemente patología del endometrio y el cuello uterino (Barron y Diane Daly, 2001).

Efectividad

Este método de planificación familiar es natural, seguro y eficaz. Investigaciones llevadas a cabo en 5 instituciones, demostraron una eficacia teórica de 99.5% y una eficacia de uso de 96.8% para evitar el embarazo. (Hilgers y Stanford en Barron y Diane Daly, 2001). El método es tan eficaz como los anticonceptivos hormonales (DIU, la píldora, etc.) y mejor que los métodos anticonceptivos de barrera (Hilgers, Howard y Trussel en FACTS, 2013).

En un estudio prospectivo de 50 embarazos de parejas que usaron el CrM, el 76% logró concebir en el primer mes luego de cambiar su uso para concebir en vez de evitar el embarazo. El 90% de las parejas logró concebir en 3 meses y el 100% logró concebir luego de 7 meses (Hilgers en FACTS, 2013).

El modelo de Creighton es un enfoque holístico de la salud reproductiva, por lo que la enseñanza del método no se limita sólo a enseñar los síntomas físicos de la fertilidad e infertilidad. Aunque algunas mujeres trazan sus ciclos sólo por los beneficios para la salud ginecológica, el modelo está centrado en la pareja. Las encuestas de parejas que usan PFN indican que la comunicación con su pareja aumenta, lo que genera intimidad y fortalece la relación. Los períodos de abstinencia del contacto genital crean oportunidades para que una pareja explore los aspectos emocionales, intelectuales y espirituales de la sexualidad (Geerling, en Barron y Diane Daly, 2001).

Debemos tener en cuenta que el ciclo de la mujer se puede ver afectado por muchos factores psicoemocionales, por lo tanto, a pesar de la efectividad del CrM, cada caso es singular. También, como ya se mencionó, la efectividad de este modelo depende mucho del monitoreo de un especialista, por esto es importante que no se use este método sin los conocimientos e instrucciones precisas, y el acompañamiento profesional necesario.

A pesar de ser tan efectivo como los métodos anticonceptivos de barrera, este modelo obviamente no protege contra Infecciones de transmisión sexual (ITS), por esto es importante aplicarlo cuando se tiene en una relación estable y de confianza, y sin riesgos de ITS.

Es importante que estos métodos naturales se den a conocer más a las mujeres y parejas, sobre todo porque los anticonceptivos hormonales generalmente tiene muchos efectos secundarios, el tener esta información también es parte de una educación sexual integral. Usar este método de PFN no sólo te ayuda a prevenir o conseguir un embarazo, sino te empodera pues te permite conocer tu cuerpo, tu ciclos, tu funcionamiento, y con esto apreciar y maravillarte de tu fertilidad, y actuar en armonía con tu cuerpo, cuidando de tu salud sexual y reproductiva.

Referencias

Barron, M. L., & Diane Daly, K. (2001). Expert in Fertility Appreciation: The Creighton Model Practitioner. Journal of Obstetric, Gynecologic & Neonatal Nursing, 30(4), 386–391. doi:10.1111/j.1552-6909.2001.tb01557.x  Consultado el 12 de junio en https://sci-hub.se/10.1111/j.1552-6909.2001.tb01557.x

CREIGHTON MODEL. (2020) Creighton model FertilityCare™ System. Consultado el 11 de junio en https://creightonmodel.com/

Fertility Appreciation Collaborative to Teach the Science. (2013). El Modelo Creighton.  Consultado el 11 de junio en https://www.factsaboutfertility.org/wp-content/uploads/2013/07/Sp_CM-ModeloCreighton_FINAL.pdf

FertilityCare™. (s.f.). Modelo Creighton. Consultado el 11 de junio en https://fertilitycare.com.mx/metodo-creighton/

“COPA MENSTRUAL COMO ALTERNATIVA EN TU CICLO MENSTRUAL”

POR CARLA OROZCO RIVERA

Se habla comúnmente de la menstruación digna me gustaría comenzar recalcando que la menstruación es aquella correspondiente al final de ciclo ovulatorio donde se desprende el endometrio en la mujer en edad fértil en promedio a partir de los 13 años es la menarca o primera menstruación en la mujer (Arenas-Gallo, C., Ramírez-Rocha, G., González-Hakspiel, L., et al., 2020).

Se ha percibido como en los últimos años la copa menstrual ya ha tenido mayor oportunidad en el mercado y es vista como una buena alternativa durante el ciclo menstrual para muchas mujeres, sin embargo, también se sigue presentando un gran rechazo hacia ella debido a ciertos mitos o tabúes que existen respecto a esta como principal barrera para probar esta alternativa.

¿Qué es la copa menstrual?

La copa menstrual es un dispositivo de silicón de grado médico para tus periodos menstruales. Es flexible en forma de  cono o copa como su nombre lo dice que se inserta en la vagina para recolectar la sangre y se mantiene en su lugar al hacer un vacío o succión (Caballero Guzmán, A., 2016).

Desde tiempo atrás se han desarrollado diversos productos para ayudar a la mujer en estos días cubriendo la necesidad de seguir sus actividades. En el mercado se encuentra más comúnmente las toallas sanitarias y los tampones los cuales cumplen la función de absorber el sangrado.

Estos métodos han sido cómodos para todas las mujeres, tomando en cuenta distintas razones, las cuales han hecho que recurran a la alternativa de la copa menstrual. Las razones pueden ser varias la económica, el tener que cambiarlo de manera constante, incomodidad, temas de sustentabilidad por querer reducir su huella ambiental o bien, la más común el tener una mayor higiene en su zona íntima disminuyendo la posibilidad de infecciones debido a la acumulación de bacterias y hongos durante tanto tiempo (Prado-Galarza, M., Doncel C., William, A., Mosquera B, et al., 2020).

Ahora bien, posterior a haber mencionado algunos de los métodos más comercializados, sería pertinente adentrarnos en la copa menstrual la cual un método con una tecnología adecuada para la higiene menstrual.

Actualmente ya es un producto más conocido por las mujeres, aunque es necesario mantener alejados los prejuicios acerca de esta. Desde mi experiencia vendiendo copitas, a pesar de que pueda haber preferencia individual por el uso de productos habituales uno de los motivos principales que crean una barrera a usar la copa menstrual es el miedo al contacto con la sangre y vergüenza de introducir un objeto a la cavidad vaginal.

¿Cuáles son sus beneficios?

Mayor comodidad y libertad

Se puede realizar todo tipo de actividades diarias como ir al trabajo, la escuela, dormir, bañarte, hacer cualquier ejercicio (incluso nadar con ella), viajar, etc; por lo que te hace sentir como si no tuvieras nada puesto.

Ausencia de malos olores la sangre en la copita no tiene contacto con el aire por lo que no se oxida y no produce mal olor

Previene infecciones vaginales

Al ser un producto libre de químicos, respeta tu cuerpo ya que no altera ni absorbe los fluidos necesarios de la vagina. No causará alergias, irritaciones o infecciones. Las toallas sanitarias y tampones que absorben el sangrado y son contaminados guardando humedad propiciando el crecimiento bacteriano.

La copa menstrual esta certificada por la FDA y esta hecha con silicón de grado médico que no altera el PH de tu vagina.

Protege el medio ambiente: Dura años, no horas

Una mujer usa en promedio más de 1000 tampones o toallas en 5 años. La copita en promedio dura 5 años por lo que nuestro impacto ambiental disminuye. Al utilizar la copa tomamos acción por un planeta limpio. Contribuimos a la disminución de la acumulación de residuos tóxicos (toallas y tampones) los cuales tardan más de 400 años en degradarse.

Económica a largo plazo: Olvídate de gastar en toallas y tampones

En promedio una mujer gasta más de $2,500 en toallas o tampones en 5 años. Al invertir en la copita gastarás en alrededor de $600 MXN (hay más baratas) teniendo este producto que dura en promedio 5 años.

Recolecta la sangre por mucho tiempo

Puedes tener la copa menstrual hasta 12 horas sin necesidad de vaciarla, esto va a depender del flujo de cada mujer. No hay riesgo de derrames.

Otro de los grandes mitos es que se piensa que el flujo es muy abundante y que la pérdida de sangre es mucha, esto pasa debido a que como ya se mencionó los métodos habituales al absorber el sangrado, se esparce pareciendo como si la cantidad fuera mucho mayor. No obstante, la cantidad de sangre es aproximadamente es de 20 a 60 ml en todo el ciclo menstrual, por lo que el diseño y capacidad de la copa permite mantener la cantidad.

Conocerás mejor tu cuerpo

Tendrás la oportunidad de conocer tu anatomía vaginal y perderle el miedo, recuerda es tu cuerpo, no tiene nada de asqueroso, ni vergonzoso. Al ser manipulada con los dedos tendrás este contacto directo con tu cuerpo, así como detectar la consistencia olor y fluido de tu sangre dando paso a identificar posibles alteraciones. Castro, S. (2019).

¿Cómo se utiliza?

Se debe de utilizar con mucha higiene por lo que siempre al entre periodo y periodo recuerda esterilizarla, esto se hace introduciéndola en agua previamente hervida durante 3-4 minutos cuidando que la copa no se quede en un borde de la hoya que asignes para la esterilización, , o bien puedes comprarte el vasito esterilizador.

¿Cómo me la pongo?

  1. Lava tus manos: Ahora si, ya que estas listas para comenzar a usarla, lava tus manos cada vez que vayas a introducirla
  2. Ponte en una posición cómoda: puede ser de pie, sentada o en cuclillas
  3. Dobla y sostén la copita con el tallo hacia abajo

Posibles dobleces. Hay distintos pero los más comunes son:

  1. “Pliegue C”: dobla sus extremos formando la silueta de la letra C
  2. “Pliegue V o tulipán”: Coloca un dedo sobre el borde superior y presiona la base formando un triángulo.
  3. Sostén la copita ya doblada con una mano, con el pulgar por un lado y y los otros 4 dedos por el lado opuesto.
  4. Con la mano que está libre: separa suavemente los labios vaginales menores y encuentra la apertura de la vagina.
  5. Introduce la copita en la vagina en dirección hacia el coxis hasta que el tallo o la punta este al mismo nivel que la apertura vaginal, es importante que no salga.

¿Cómo me la quito?

  1. Lava tus manos
  2. Otra vez en la posición que más te acomode, relájate y empuja los músculos abdominales o pélvicos hacía afuera.
  3. Introduce el dedo pulgar y/o índice en la vagina hasta sostener el tallo, una vez que lo tengas jala con firmeza la base de la copita y apriétala suavemente para liberar el vacío.
  4. Cuando la parte ancha de la copita este por salir no la saques de golpe muévela despacio de lado a lado.
  5. Listo una vez que la retiraste de la vagina tira el sangrado en el inodoro y enjuágala con pura agua o con un poco de jabón neutro.

Copitas by Docura: Instructivo de uso.

Después de haber revisado esta información, ¿Qué dices, te animas a probar esta gran alternativa? …

Recuerda la copa menstrual para una menstruación digna, cómoda, saludable y que te permitirá visualizar la menstruación como parte de tu esencia femenina.

Por último, te comento que yo vendo una marca de copas menstruales, si te interesa más información o te decidiste a comprarla, no dudes en contactarme.

Te dejo mi celular y mail.

5530208427

orozco.carla13@gmail.com