¿Y, cómo nacen los bebés? Cómo hablar del sexo con niñxs pequeñxs

Por: Pia Sunderland

La exploración sexual es un tema que muchxs padres y madres prefieren no tocar. Hay muchas veces que lxs niñxs pequeñxs se adelantan y empiezan a hacer preguntas antes de lo esperado. Se piensa que la sexualidad solo es el contacto sexual y el enamoramiento. Pero también es importante hablar sobre límites, toma de decisiones, emociones y autoestima. 

Y…. ¿por dónde empiezo?
Hay diferentes situaciones en la vida cotidiana que nos pueden ayudar a enseñar a lxs hijxs temas relacionados al sexo. Como la hora del baño, un embarazo o un nacimiento en la familia, la televisión, etc. No es necesario dar un discurso…. Simplemente investigar que es lo que ya se sabe y partir de ahí, que ellxs guíen la conversación y hagan las preguntas. Hay veces que pueden percibir la incomodidad cuando se hablan de estos temas entonces es importante hablar abiertamente y hacerle saber al niñx que cualquier pregunta es válida y escuchada. (1)

Curiosidad sobre otrxs persones 
A los 3 o 4 años, lxs niñxs a veces se dan cuenta que las niñas y los niños tienen diferentes genitales. La curiosidad empieza a aparecer y comienzan los juegos del “doctor” y la familia. La exploración está lejana a cualquier actividad sexual de los adultos, sin embargo, es posible que se necesite establecer límites de esta. (2)
Si se da el tema del género, es muy importante saber que puede ser que tu hijx no se sienta perteneciente al grupo con el que comparte órganos sexuales. Si esto es así, no hay que prohibir que adopte maneras de conducta de otro género ya que si no, puedes contribuir a formar un trauma que a lo largo de los años de su vida adolecente y adulta, podría hacerle mucho daño. (4)

Y…… ¿qué hago cuando me pregunten? Aquí te van unos tips buenísimos

  • No te burles ni rías, aunque la pregunta sea chistosa. Si esto pasa, se puede sentir avergonzadx y no preguntar más. 
  • No asumas una actitud muy sería a cerca del tema
  • Pregunta cual creen que sea la respuesta para que sepas un poco lo que ya saben y puedas responder con la profundidad necesaria de acuerdo a la información que ya tienen
  • Siempre sé honestx. 
  • Observa si necesita saber más. Puedes preguntarle ¿Contesté tu pregunta?
  • Es normal sentirse incomodx o apenadx con el tema pero es importante identificarlo y trabajar en ello, en lugar de ocultarlo.
  • Percibe las respuestas y reacciones que tiene
  • Prepárate ya que puede ser que necesites repetir las cosas 
  • Ten mucha paciencia y apertura 
  • Llamar a los órganos sexuales por su nombre

¿Como sé que voy por buen camino?
Si poco a poco se abre este camino con tu hijx, se genera un vínculo de confianza importante para que se sienta apoyadx y con seguridad de resolver dudas que pueda encontrarse en un futuro. La educación sexual debe formar parte del proceso de aprendizaje en lxs niñx. Es necesario hacerlo desde casa y con la escuela en conjunto. (3)

Referencias

  1. Healthychildren.org. (2018). Cómo hablar de sexo con su hijo pequeño. abril 19, 2021, de Healthy Children Sitio web: https://www.healthychildren.org/Spanish/ages-stages/preschool/Paginas/Talking-to-Your-Young-Child-About-Sex.aspx
  2. Personal del MayoClinic. (2019). Educación sexual: Cómo hablar sobre sexo con los niños pequeños y en edad preescolar. abril 19, 2021, de Mayo Clinic Sitio web: https://www.mayoclinic.org/es-es/healthy-lifestyle/sexual-health/in-depth/sex-education/art-20044104
  3. Jorba, N. (2019). ¿Cuándo y cómo hablar de sexualidad con los niños?. abril 19, 2021, de La vanguardia Sitio web: https://www.lavanguardia.com/vivo/sexo/20191120/471750072229/sexo-ninos-como-cuando-hablar-sexualidad.html
  4. Zamorano, E.. (2021). Cómo hablar de sexo con tus hijos dependiendo de la edad que tengan. abril 19, 2021, de ACV: alma, corazón y vida Sitio web: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2021-02-28/hablar-de-sexo-hijos-padres-educacion_2963300/

¿Qué pasa con la sexualidad en la vejez?

Escrito por: Adina Mareyna Abril, 2021

Hace algunas semanas me encontraba platicando con una amiga y de pronto, comentó que ella está segura de que la sexualidad desaparece en la etapa de la vejez. Cuando yo le dije que la sexualidad es parte inherente al ser humano desde el nacimiento hasta la muerte y que los adultos mayores también ejercen su sexualidad, se mostró sumamente sorprendida e indignada. Dado lo anterior, decidí escribir este artículo para hacernos conscientes sobre el gran mito que existe en nuestra sociedad alrededor de la sexualidad en esta etapa de la vida.  

Aunque la sexualidad cambia durante las distintas etapas de la vida, esta nunca desaparece. Como decía el científico Mijaíl Lomonoscov (1748): La materia no se crea ni se destruye, sólo se transforma. Esta frase se podría comparar con la sexualidad, al decir que la sexualidad sufre cambios y evidentemente no será la misma que durante la etapa de la juventud y de la adultez, sin embargo, sigue existiendo, y es esencial y necesaria para vivir una vida plena y sana, sin importar la edad del individuo.

Algunas de las falsas creencias que existen en relación con la sexualidad en la vejez son (Costas, 2018):

  • Las personas mayores son asexuales
  • Las personas mayores solamente necesitan de contacto emocional
  • Las personas mayores no tienen la capacidad física para sentir o proporcionar placer
  • Las personas mayores pierden su atractivo sexual después de la juventud
  • Las personas mayores no deberían de tener relaciones sexuales ya que es malo para la salud

Si bien en la vejez existen diversos factores que provocan cambios en el comportamiento sexual, estos no equivalen a la muerte sexual.

En cuanto a los cambios fisiológicos que experimentan las personas con pene (Alonso et al., 2004; Morales, 2010; Wong et al., 2010), disminuye la producción de testosterona, la erección requiere más tiempo y suele ser menos firme, el orgasmo disminuye en intensidad y en tiempo, la excitación requiere de más tiempo, aumenta el periodo refractario después de la erección, el semen se va haciendo más escaso y por ende, disminuye la capacidad reproductora, aunque no desaparece. En las personas con vulva, el cambio más radical que se sufre es la menopausia, que se refiere a la extinción de la menstruación, lo que conlleva la pérdida de la fertilidad (Morales, 2012). Durante esta etapa existe una disminución gradual en la producción de estrógeno y progesterona, el tamaño de los ovarios disminuye, las mamas se vuelven menos firmes, la vagina pierde elasticidad, la mucosa vaginal se hace más delgada, disminuye la lubricación, los labios vaginales pierden elasticidad y el clítoris tiene mayor dificultad para la erección (Morales, 2010; Alonso et al., 2004; Wong et al., 2010).  

En cuanto a los factores psicosociales que afectan la sexualidad del adulto mayor (Morales, 2010; Alonso et al., 2004; Wong et al., 2010), es de suma importancia tomar en cuenta la confianza que tiene cada individuo sobre sí mismo y su actitud ante estos cambios fisiológicos, pues son inevitables y adaptativos. Si existe una ansiedad hacia estos cambios, se verá reflejada en el comportamiento sexual. Además, existen barreras internas, como los sentimientos de culpa y de vergüenza, que impiden que los ancianos mantengan una vida sexual activa y saludable. Estos sentimientos son inculcados de manera inconsciente por la familia y la educación que recibimos. Por ejemplo, las mujeres han recibido la premisa de que la sexualidad sirve únicamente para tener hijos y no como un acto placentero, por lo que se les dificulta llevarla a cabo ahora que su fin no es el de reproducir. En las mujeres también es común que se de una disminución en cuanto a la percepción de su atracción física, pues la sociedad impone estándares de belleza que las personas de la tercera edad evidentemente no cumplen, por lo que puede afectar su autoestima y llevar a una disminución en el deseo sexual. Otro aspecto importante es que a veces, las personas mayores ya no tienen una pareja con quien compartir su sexualidad. También, en ocasiones los ancianos viven en instituciones, lo cual no les permite tener privacidad, por lo que se les dificulta tener un especio para expresar su intimidad con otra persona o incluso la masturbación. 

Es verdad que debido a estos factores o a la aparición de algunas disfunciones sexuales, en ocasiones es imposible realizar el acto sexual durante la vejez, sin embargo, la sexualidad conlleva mucho más que la actividad coital, por lo que se pueden realizar otras opciones igual de satisfactorias, como las caricias, la estimulación, el tocamiento, los besos y los abrazos. 

La sociedad se ha encargado de construir ciertos prejuicios a cerca de la sexualidad en los ancianos, pues se niega su existencia y se percibe al sujeto como asexual. Es importante terminar con este tabú, para así fomentar la sexualidad en los ancianos mediante la empatía, la aceptación incondicional, la autenticidad y la educación sobre los cambios del envejecimiento desde un enfoque multidisciplinar (Cristina Rodríguez, 2008). El objetivo sería que la persona de la tercera edad logre asumir su sexualidad desde un lugar sano y placentero, estando consciente de sus derechos sexuales y de todos los beneficios que la sexualidad podría brindarle en cuanto a su envejecimiento (favorecer su estado tanto físico como emocional).

Para concluir, se sabe que el ser humano es un ser biopsicosocial, pero se le podría agregar que es también un ser sexual. A pesar de que en la vejez pueden existir cambios que disminuyan el deseo sexual, la energía libidinal nunca desapareceEs importante defender el derecho sexual en el anciano, ya que así estamos también defendiendo nuestro propio derecho sexual en el futuro.

Referencias bibliográficas:

Alonso, J., Martínez, B., Dolores, P., Díaz Palarea., Calvo F. (2004). Factores biológicos, psicológicos y sociales de la sexualidad en los ancianos. Rev Mult Gerontol, 14(3), pp-150-157.

Costas, L. (2018). Desmontando mitos de la sexualidad en la tercera edad. https://afaga.com/wp-content/uploads/2018/10/Los-mitos-de-la-sexualidad-en-la-tercera-edad.pdf

Morales, A.L. (2010). Desarrollo físico y envejecimiento [Tesis Maestría]. Instituto Sigmund Freud, Asociación Mexicana para la Práctica, Enseñanza e Investigación en Psicoanálisis.

Morales, A.L. (2012). Desarrollo físico y envejecimiento. Artículo inédito.

Rodríguez, C. (2008). La sexualidad en el anciano. http://www.acpgerontologia.com/documentacion/sexualidadrodriguezbenito.pdf

Wong, C., Álvarez, R., Domínguez, Miranda., González, I. (2010). La sexualidad en la tercera edad. Factores fisiológicos y sociales. Revista Médica Electronica, 32(3). 

Lo erótico como rebelión a una vida plena

por: SaraKim

Qué bella es la sensación de sentir unos besos en el cuello, una caricia por la espalda, incluso, un suspiro caliente  entre las piernas. Esos momentos en los que vivenciamos cómo nuestra piel quiere más, exige tanto seguir sintiendo que se eriza y se calienta. Sin embargo, quedarnos en esa exigencia de más estimulación sin poder relacionarlo con una emoción que nos lleve a la plenitud, se queda del lado de la pornografía. Lo erótico, algo que se ha confundido con la anticipación del acto sexual, es tanto más profundo de lo que imaginamos. Éste nos habla de nuestra capacidad de sentir y de  “poder compartir esa conexión íntima [que] sirve de indicador del gozo” (Lorde, 2003).

La pornografía se ha enfocado en lo primitivo del coito. Se ha limitado a mostrar la relación entre dos cuerpos que simplemente intercambian la necesidad fisiológica de un orgasmo, como lo explica González (2007).  La narrativa porno ha encontrado la manera de saciar el deseo de querer verlo todo; de participar en actos que virtualmente nos excluyen al retratar cuerpos exagerados que no se cansan de simular un placer insaciable. Lorde (2003), considera que al no ser consiente de la manera en la que saciamos nuestras necesidades eróticas, nos hemos reducido a “objetos de satisfacción” el uno para el otro. Esto no nos diferencia de otras especies animales que se juntan con el mero propósito de reproducirse. La pornografía no le interesa la humanidad en el acto sexual. 

Hay algo revolucionario de reconocerse como seres eróticos, de sabernos con la capacidad del erotismo. Gracias a la industria pornográfica, se ha creído que el erotismo no existe sin el acto sexual ya que sirve como una anticipación a su culminación. Pero, el erotismo es algo que se vive diariamente, si se sabe dónde encontrarlo y cómo vivirlo. Es lo que le puede traer plenitud a nuestras vidas.

El erotismo viene de Eros, el hijo de Afrodita que representa el placer. En la mitología, Psique tiene que enfrentarse a varios retos para poder volver a encontrarlo, porque una vez que lo conoció, no pudo vivir sin él. En otras narraciones, Eros se asocia con el amor, con la triple razón del epistemológico, lo ético y estético, como lo recopilan Araya y Barrantes, (2002). Sin embargo, en lo que coinciden estas narrativas es la presencia de Eros en lo cotidiano de la vida. Existe más allá del amor, de lo físico; es la esencia de vivir una vida plena. 

Entonces, cuando se habla de la rebelión que implica llevar una vida erótica, es reconocer el placer de crear, de sentir. El capitalismo de la industria pornográfica nos quiere hacer creer que el placer se debe vivir en compañía, que somos incapaces de encontrarlo por nosotras mismas. Busca hacernos dependientes de un proveedor del goce sexual. Pero, existe la interrogativa de por qué: ¿por qué conviene que no reconozcamos nuestra capacidad de sentir placer por una misma?

Lu Gaitán nos cuenta en su libro Alumbra la luna (2020), que a las mujeres se les cargó la responsabilidad traer más humanos al mundo para poder alcanzar la demanda de un sistema capitalista y patriarcal. La caza de brujas buscaba terminar con las mujeres que reconocían su sabiduría, su poder creador y su sensibilidad sensorial y emocional. Estas mujeres que querían conectar a través de una conexión que reconocía las emociones que despertaban los sentidos y viceversa, no eran buenas candidatas para un mundo que quería crecer en riquezas materiales. Se les implanto un miedo de vida o muerte si no eran “dóciles, leales y obedientes […] a las imposiciones externas” que oprimen su poder erótico (Lorde, 2003).

Ahora, lo erótico se entiende como esta capacidad de poder crear nuestro propio placer y ser consiente de las emociones que evoca conectar con nuestro cuerpo sensorial. Si las mujeres nos reconocemos como directrices de nuestro propio goce, no vamos a conformarnos con la pornografía. Lo erótico nos lleva a querer encontrar una vida en la que podamos vivirlo constantemente en nuestro trabajo, relaciones, cuidados, actividades recreativas.

Vivir una vida enfocada en el erotismo, es un acto revolucionario. Busca que conectemos con nuestras emociones de una manera creativa, que sea espontáneo la manera en la que experimentamos a nuestra cuerpo exigiendo más estimulación. Se puede vivir de nuestro propio tacto con nuestra piel, con telas exquisitas o con la riqueza de la naturaleza; del deseo de despertar nuestra audición al escuchar nuestro interior, o el olfato al bañarnos en olores embriagantes. Lo erótico se encuentra en todas partes, pero  lo que nos lleva a vivirlo plenamente, es estar consientes que no existe sin el reconocimiento de una sensibilidad emocional que nos lleva a crear intimidad.

Barrantes Rodríguez, Iveth, & Araya Vega, Eval Antonio (2002). Apuntes sobre sexualidad, erotismo y amor . InterSedes: Revista de las Sedes Regionales, III(4),73-82. ISSN: 2215-2458.

Gaitán, L. (2020). Alumbra la luna, Editorial Planeta

González Montero, Sebastián Alejandro (2007). PORNOGRAFÍA Y EROTISMO. Estudios de Filosofía, (36),223-245. ISSN: 0121-3628.

Lorde, A. (2003). La hermana, la extrajera, artículos y conferencias. Capítulo 4. Madrid, España.

Dile que SÍ a tu juguete sexual

Por: Cecilia Gamboa

¿Todavía te da pena o miedo comprarte un vibrador o algún otro tipo de juguete sexual? ¿Nunca has utilizado uno? Pues ya es hora, porque este tipo de juguetes te ayudarán disfrutar mucho más de tu vida sexual, ya sea que estes solx o en pareja. Según Valerie Tesso, embajadora de LELO en España, “estos productos se están convirtiendo poco a poco en objetos de consumo ‘normalizado’ que forman parte de la vida sexual de las personas (ya sea en pareja o de forma individualizada)” (Panea, 2018).

La masturbación es una actividad saludable, lúdica con varios beneficios que se han demostrado ampliamente. De acuerdo con Planned Parenthood (en Mirielle, 2018), masturbarse es útil y nos ayuda a conocer lo que nos excita, facilita los orgasmos y nos es más sencillo aprender cómo tenerlos. Genera bienestar, eleva la autoestima, mejora la calidad del sueño y puede ayudar a reducir el estrés, y seamos sincerxs, ¿quién no necesita eso ahorita? También, puede aliviar dolores menstruales y reducir la tensión de los músculos. En resumen, es mejor que cualquier medicamento y es más barato que un día de shopping.

Si bien cada uno es libre y conoce la forma más efectiva de explorar sus genitales y otras zonas erógenas, existen ingenios humanos para todos los gustos, diseñados para adaptarse a la anatomía de personas con vulva o con pene. El mercado de los juguetes sexuales permite amplificar el placer de la masturbación (Marcos, 2021). 

¡No le tengas miedo a los juguetes sexuales! No muerden, al contrario son para poder alcanzar placer y hay muchos modelos que se pueden acoplar mejor a lo que te guste. ¡Y hay de todo! Vibradores, bolas chinas para tonificar el suelo pélvico, masajeadores o succionadores de clítoris como mambo, geles estimulantes y más (Mirielle, 2018).

Puedes ingresar a diferentes páginas de internet de distintas marcas de juguetes sexuales o ir a sexshops para descubrir los tipos de juguetes que hay por ahí. Ya que te metas a checar, te informan sobre la intensidad del juguete (muchas vibraciones), el material (que sea hipoalergénico), el tamaño y qué función cumple en qué partes del cuerpo. ¡Esto es super importante porque puedes usarlo en zonas que no sabías que te podían causar placer! 

Estos son algunas de las cosas que debes saber cuando estes buscando un jueguete sexual:

  1. Piensa en qué tipo de estimulación deseas: ¿Vaginal, clitoridiana o anal? ¡Hay multifuncionales! Puedes comenzar con tus manos y dedos para preparar el terreno, prueba la estimulación externa a través de la ropa, luego sin ella y siente las distintas velocidades poco a poco para que encuentres la que más te guste (Barberena, 2020).
  2. Busca tu talla: Hay pequeñas balas de cuatro o cinco centímetros, los vibradores van de los 12 hasta 18 centímetros o más, los más grandes están diseñados para personas con amplia experiencia, tómalo en cuenta cuando vayas a comprar el tuyo (Mirielle, 2018).
  3. No olvides el lubricante: Si necesitas algún lubricante, aprovecha para adquirirlo al momento de comprar tu juguete sexual (Barberena, 2020). Te recomendamos que sea un lubricante a base de agua porque los lubricantes a base de silicon pueden llegar a dañar o desgradar los juguetes.

El último y más importante tip que te podemos dar es que ¡DISFRUTES! Acuérdate que es un juguete y nos sirven para aprender y pasarla bien, no le tengas miedo. 

Y, si todavía te da pena y no quieres ir a una sexshop, puedes comprarlo por internet y así te quedas tranquilx respecto a tu privacidad. El paquete en el que te lo envián es muy discreto, nadie se va a poder dar cuenta de que lo que llegó a tu casa es un juguete sexual.

Referencias:

Barberena, R. (2020). Tips de las expertas para atreverte a usar juguetes sexuales. En Vanidades, recuperado de https://www.vanidades.com/estilo-de-vida/tips-para-perderle-el-miedo-a-los-juguetes-sexuales/

Mirielle, A. (2018). Consejos para elegir tu primer juguete sexual y vibrar de placer en el intento. En Malvestida, recuperado de https://malvestida.com/2018/10/consejos-para-elegir-tu-primer-juguete-sexual-y-no-fracasar-en-el-intento/

Marcos, L. (2021). La clave para elegir un buen juguete sexual. En Muy Interesante, recueprado de https://www.muyinteresante.es/salud/sexualidad/articulo/como-elegir-un-buen-juguete-sexual-971609852341

Panea, A. (2018). Las tres claves para elgir un vibrador. En ELLE, recuperado de https://www.elle.com/es/living/pareja-sexo/a25250771/vibrador-como-elegir/

ENTENDIENDO EL PUNTO G DE LAS PERSONAS CON VULVA

Por: Olga Atach Moussali

¿Sabes que es el Punto G y dónde se localiza en personas con vulva?

Es muy importante que conozcamos nuestra anatomía, el punto G es una de las zonas menos conocida del cuerpo humano y por eso los invitamos a leer acerca de ello.

Sigue leyendo…. para descubrir y entender esa zona erógena.

Un poco de historia

El médico Ernest Gräfenberg, por lo años 40´s de origen alemán, sugirió (ojo, sugirió) sobre la existencia de una zona sensible en la pared anterior de la vagina y nadie le hizo mucho caso sobre eso y el estudio quedó en el olvido.

Después, el término “punto G” fue acuñado por Addiego y Cols en 1981, quien informó que lo habían descubierto en los años 40´s muestras estudiaban la uretra femenina.1

¿Cómo localizar tu Punto G femenino?

En las primeras ocasiones puede resultar un poco complicado encontrar tu punto G, ¿te ha pasado?… ¡no pasa nada! Esto puede ocurrir a los primerizos en el tema.

El punto G se encuentra a unos 5 centímetros en el interior en la pared frontal de la vulva, por lo que es un tejido esponjoso que cuenta con terminaciones nerviosas ultrasensibles, que brindan la sensación de placer intenso, aunque resulte complicado, no te desesperes si a los primeros intentos no lo encuentras.5

Puede llevar tiempo localizar tu punto G… así que puedes intentar relajarte y estimularte un poco, porque más sensible se volverá la zona y más posibilidad de localizarlo tendrás.

¿Cómo estimular el punto G?

Para elevar el placer sexual mediante el punto G, hay que tener en cuenta factores como:

  • La postura
  • El nivel de excitación de ella
  • La sensibilidad de la zona
  • El tamaño de la vagina

Una buena técnica utilizada por parejas es introducir los dedos y curvearlos hacia arriba, de modo que la persona con vulva puede adoptar una postura en la que se facilite tocar esa zona.2

Posiciones sexuales para estimular el punto G

Algunas posturas pueden ayudar a estimular el punto G con mucha más posibilidad ¿te gustaría saber cuales son? ….

OJÓ esto puede variar según las preferencias de cada pareja, pero algunas sugerencias son:

  1. La trasera con amor: es una versión de “la cucharita” esta posición ayuda a que el pene toque la pared frontal donde está situado el punto G y además es muy fácil el acceso al clítoris.
  2. La profunda: la persona con vulva se pone boca a bajo y el individuo con pene le introduce el pene por la vulva, pero por la parte trasera y así estimula el punto G.
  3. La dominante: la persona con pene se acuesta boca arriba con la espalda apoyada en una superficie horizontal, mientras la persona con vulva esta encima de cuclillas y así puede controlar los movimientos con la fuerza de sus piernas.
  4. La apoyada: En esta posición la persona con vulva tiene las piernas apoyadas en los hombros dela persona con pene, lo que facilita el acceso del pene hasta el punto G. Lo mejor es situar una almohada bajo el coxis de la persona con vulva, para que él no se canse demasiado al tener que sostenerla con los brazos.3

Atrévete a encontrar el punto G

Si aún no sabes o tienes dudas sobre cómo encontrar el punto G, explórate y trata de estimularlo. Cuando sientas esa increíble sensación de placer, compártelo en la intimidad con tu pareja para que puedan disfrutar de una forma más adecuada.

¿Te animas a comprobarlo?

Referencias bibliográficas:

  1. Álvarez, P. M. Apuntes sobre la eyaculación femenina. Archivos Hispanoamericanos de Sexología17(1).
  2. Caballero, O. (2011). Misterios femeninos: del bolso al punto G. Leer27(222), 34-35.
  3. Carta Peña, M., & González Blanco, M. (2016). Función y patrón sexual: características y evolución durante el embarazo. Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela76(3), 232-247.
  4. Garriga, C. (2015). Una revisión crítica de los conocimientos actuales sobre la sexualidad y el género.
  5. Mas, M. (2007). Fisiología de la respuesta sexual femenina: actualización. Revista Internacional de Andrología5(1), 11-21.
  6. Rueda, M. C. P. L. (2012). ¿ Qué es el punto G?.