Métodos Anticonceptivos Masculinos: ¿Por qué todavía no podemos ir más allá del condón externo y la vasectomía?

Por: Mariló Borobia Chávez

Actualmente, al buscar un método anticonceptivo una persona con pene se enfrenta con una limitación muy grande en el mercado y campo médico, pues dentro de los productos y procedimientos solamente podrá encontrar disponibles dos opciones: condones externos o la vasectomía. Este dato puede percibirse como algo alarmante al considerar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda 20 métodos anticonceptivos, y solo estos dos son para personas con pene, mientras que los otros 18 son para personas con vulva (Millán Valencia, 2021).

Según Millán Valencia (2021), muchos expertos argumentan que la idea de una anticoncepción masculina hormonal y de barrera, ha existido desde que existe la píldora anticonceptiva femenina, que salió al mercado en los años 60, sin embargo todavía ninguno está disponible comercialmente y probablemente tengamos que esperar unos años más para que pase esto. Entonces ¿qué ha sido lo que ha limitado la creación, acceso y comercialización de más alternativas anticonceptivas para hombres?.

Un poquito de historia

Para entender un poco más que está pasando actualmente con la anticoncepción masculina debemos de regresar un poco en el tiempo. De acuerdo a Aspilcueta-Gho (2013), desde la época de Jesucristo se reporta el uso de métodos de barrera exclusivos para el hombre tales como condones, creados de organos animales como tripas, que no permitían la salida del semen hacía la vagina. Sin embargo, fue hasta 1920 donde formalmente se empiezan a crear los condones de latex que conocemos hoy en día, con el objetivo de tener un control sobre la natalidad de la población.

Por su parte, el uso de la vasectomía ha sido documentada desde el siglo XIX cuando se utilizaba como prevención de la epididimitis postadenomectomía prostática, y era además un tratamiento común de la hipersexualidad en países como España y Estados Unidos en los años 1960 y 1970 (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015). Fue hasta años más tarde, que se empezó a recurrir a la vasectomía como un medio de planificación familiar, promoviéndose primordialmente en países en desarrollo de Asia, y con el desarrollo de una vasectomía sin bisturí ni dolor que se empezó a llevar a cabo en otros países, como actualmente se hace en México (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015).

La Revolución Sexual de 1960 da la creación de la píldora anticonceptiva femenina, permitiendo a las mujeres empezar a decidir el número de hijos que deseaban y sobre su futuro.

Fue con la revolución sexual de 1960 que se da un auge en los métodos anticonceptivos en los países desarrollados, tales como Estados Unidos, centrados especialmente en la atención del control de la fecundidad, y con el objetivo de brindar a la población una mayor variedad de técnicas anticonceptivas (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015). Esto se argumenta que fue para brindar una mejor calidad de vida a las familias, al tener un menor número de hijos, así como para exaltar la importancia de la vida en la pareja. Por otro lado, Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño (2015) argumentan que también se buscaba que la mujer cumpliera un papel diferente en la sociedad al contar con la posibilidad de decidir, planificar y espaciar sus embarazos de acuerdo a sus propios proyectos de vida, al ser ahora parte de la fuerza laboral.

Sin embargo el hombre todavía se encontraba fuera del panorama de planeación familiar, a pesar de ser el portador inicial de métodos anticonceptivos en la antigüedad. Su involucramiento comenzó en 1994 con la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebrada en El Cairo (Aspilcueta-Gho, 2013). Este encuentro tenía el objetivo de encontrar un control de natalidad que fuera equitativo para hombres y mujeres y para disminuir la desigualdad de la carga anticonceptiva, atribuida mayormente a la mujer, así como para ampliar la participación del hombre, que no solo se limitara al uso de los anticonceptivos sino que también incluyera la paternidad y el comportamiento sexual responsable.  Aunque se buscaba involucrar al hombre dentro de la planificación familiar, todavía no existía una claridad en cuanto a sus derechos reproductivos ya que la reproducción siempre se había legitimado como algo femenino y se había desestimado la responsabilidad reproductiva del mismo (Aspilcueta-Gho, 2013). 

Actualmente, seguimos entregando la responsabilidad a la mujer en cuanto a la anticoncepción, e incluso según Alton (2021), los informes de investigación indican que cuando se trata de embarazos no deseados las mujeres son vistas como las responsables por hacer mal uso de los anticonceptivos. Incluso al considerar el uso de métodos compartidos como en el caso del condón externo masculino, estudios muestran que el 90% de las mujeres siguen estando involucradas en la responsabilidad de su uso (Alton, 2021).

No obstante, otras encuestas sugieren que cada vez más los hombres se muestran interesados en métodos anticonceptivos masculinos. En el 2005 dentro de un estudio realizado a más de 9,000 hombres de nueve países diferentes se encontró que el 50% de los hombres en relaciones estables estaban dispuestos a considerar el uso de anticonceptivos orales (Alton, 2021).

Desafíos en la comercialización de los avances médicos en anticoncepción masculina

Las principales formas de control de natalidad masculina que se han tratado de desarrollar actualmente para hombres son hormonales e incluyen diferentes presentaciones, como píldora oral, geles tópicos e inyecciones hormonales.

De acuerdo al artículo de Alton (2021), los métodos hormonales principalmente se basan en la supresión de la formación de espematozoides mediante la hormona andrógena, como la testosterona. Esta permite la azoospermia, que es un proceso donde se genera semen en el cuerpo sin espermatozoides o en un número muy bajo, pero no tanto como para causar infertilidad.

Al ser tomada de forma oral la testosterona no se ha mostrado como un método efectivo para reducir las tasas de espermatozoides y el riesgo de embarazo, ya que es excretada rápidamente por el cuerpo. En forma inyectable no es excretada de forma tan rápida, pero su limitante es que tarda de 3 a 4 meses en hacer efecto en el cuerpo (Alton, 2021).

En cuanto a los métodos de anticoncepción oral para hombres, se usa una combinación de testosterona y progestina, lo que ha  sido un medio consistente para lograr la azoospermia y con esto bajas tasas de embarazo. De hecho en un ensayo clínico en el 2019 según (Alton, 2021), se mostraron resultados prometedores en cuanto a eficacia y pocos efectos secundarios.

El “vasalgel” es la nueva vasectomía reversible que se ve como un método prometedor según los médicos. Sin embargo, todavía no ha sido probada en humanos.

Es sin embargo el muy comentado “vasalgel” el que tiene más emocionados a muchos médicos ya que aún no ha sido probada en humanos, en animales se ha visto como uno de los mejores métodos para bloquear el paso de espermatozoides (Millán Valencia, 2021). El vasalgel es una sustancia compuesta por polímeros que es inyectada en el conducto deferente de la zona genital masculina, donde se transporta el semen, y lo que hace es bloquear el paso de los espermatozoides y solo la liberación del semen en la eyaculación. Se considera como una vasectomía reversible, ya que funciona de la misma forma, solo que su procedimiento es mucho más sencillo, menos doloroso y se puede realizar de manera ambulante.

Posturas machistas, farmaceúticas y desinformación

Según Adam Watkins, profesor de biología reproductiva de la Universidad de Nottingham, el principal reto que enfrenta la medicina en la formación de una píldora anticonceptiva masculina es que mientras la mujer libera un óvulo por mes, el hombre puede producir millones de espematozoides diariamente (Millán Valencia, 2021).  No obstante, según Millán Valencia (2021), una razón que dan los médicos para que las compañias farmaceúticas no estén elaborando pastillas anticonceptivas masculina es por el éxito y efectividad que ha presentado la píldora femenina por tantos años (lo que a su vez les genera un mercado anual cercano a los US$18.000 millones).

Asimismo, los estudios que se han realizado para desarrollar la píldora masculina eficaz se han visto afectados por problemas como los efectos secundarios que causan sus componentes. Algunos de los efectos secundarios que reportaron los hombres del estudio fueron granos en la piel, trastornos del estado de ánimo, aumento en la líbido, que consideraron como excesivos e intolerantes, por los que se tuvo que cancelar la investigación (Millán Valencia, 2021).

Sin embargo, se puede argumentar que todavía existe una gran falta de perspectiva de género y deconstrucción sobre el tema en la población, ya que expertos argumentan que los efectos secundarios por los que pasan las mujeres que toman la pastilla anticonceptiva, son vistos como menores en comparación a los que pasaron estos hombres (cuando en las mujeres incluyen ansiedad, naúseas, dolores de cabeza, reducción de la líbido y hasta coágulos sanguíneos).

Por esto dicho anteriormente es que se piensa que el problema va mucho más allá de la falta de interés de las farmaceúticas sino que ya refiere a temas de género y normas sociales, ya que las mujeres siguen aguantando cargas financieras y de salud relacionadas con la concepción. De hecho Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño (2015), reportan que la OMS informó que en el año 2005, de las 265 millones de parejas en edad fértil que habían decidido utilizar la esterilización como método anticonceptivo, 225 millones prefirieron la OTB (Obstrucción tubaria bilateral, o mejor llamada ligadura de las trompas uterinas) y solo 37 millones (5.6%) optaron por la vasectomía, cuando se ha reportado que este último procedimiento sigue siendo más económico y fácil de llevar a cabo.

Otra razón para esto es el poco conocimiento dentro de la población sobre los beneficios los métodos anticonceptivos en su vida, como en el caso de la vasectomía, donde se vio en pacientes que realizaron este procedimiento que ayudo no solo disminuir su temor de un embarazo y apoyar al control de natalidad, sino que se veía modificada la percepción de su pareja hacía ellos, al verlos como más comprometidos y responsables en cuanto a cuestiones reproductivas de su relación (Hernández-Aguilera, y Marván-Garduño, 2015).

La participación del hombre en la anticoncepción hoy en día es limitada debido no solo a esta falta de reconocimiento en su responsabilidad reproductiva, pero también por las posturas machistas que todavía existen en la población masculina cis, como que los hombres perderán su potencial sexual y su virilidad si alteran algo relacionado a sus genitales, así como por la falta de conocimiento sobre los métodos anticonceptivos disponibles para hombres.

Para finalizar, a pesar de que no podemos influir directamente sobre la producción farmacéutica de estos productos y al desarrollo de sus investigaciones, podemos sin duda empezar por cuestionarnos sobre esta inequidad y nuestro papel dentro de ella. Si seguimos dejando toda la responsabilidad en las personas con vulva y les damos un peso mucho mayor en cuestiones reproductivas, seguiremos limitándonos de vivir una sexualidad aún más plena, accesible y justa para todos, todas y todes. El cuidado sobre nuestra sexualidad debe de empezar a verse desde una corresponsabilidad y desde términos más equitativos para que podamos gozar de nuestra sexualidad de una forma más plena y menos angustiante, pues al ver cada persona por su seguridad y placer todos terminamos disfrutando más y mejor.

Referencias

Aspilcueta-Gho, D. (2013). Rol del Varón en la Anticoncepción, como usuario y como pareja. Rev Perú Med Exp Salud Pública. 30 (3). Pp. 480-486.

Hernández-Aguilera, R.D. y Marván-Garduño, M.L. (2015). La vasectomía desde una perspectiva psicosocial. Perinatología y Reproducción Humana. 29 (1). Pp. 30 – 35.

Alton, K. (2021, January 5). ¿Por qué no hay un método anticonceptivo hormonal para los hombres? Clue Period & Ovulation Tracker with Ovulation Calendar for iOS, Android, and watchOS. https://helloclue.com/es/articulos/sexo/por-que-no-hay-un-metodo-anticonceptivo-hormonal-para-los-hombres.

Millán Valencia, A. (2021, March 16). Por qué no existe una píldora anticonceptiva para el hombre. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-56380751.