Reproducción asistida

Por Regina Rojas Díaz

¿Algunas vez has escuchado hablar sobre la fecundación in vitro?

Antes de adentrarnos en el tema es importante definir qué es la infertilidad. Se denomina infertilidad a la incapacidad de procrear después de 12 meses de intentarlo. Según Dávalos (2010), esta es una situación que afecta alrededor del 15% de las parejas a nivel global, debido a esto se ha fomentado la investigación de nuevos métodos para procrear, siendo uno de ellos la fecundación in vitro.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud la fecundación in vitro se define como la técnica de reproducción asistida que involucra la fecundación extracorpórea. Esta técnica “consiste en la estimulación ovárica controlada mediante medicamentos aplicados a la mujer con la intención de obtener múltiples folículos; los cuales contienen los ovocitos que posteriormente serán aspirados vía vaginal” (Bagnarello González, s.f.).

Cabe destacar que estos ovocitos serán fertilizados en el laboratorio para después seleccionarlos e introducirlos en la cavidad uterina de la paciente. Sin embargo, para poder llevar a cabo la fecundación in vitro (FIV) es necesario realizar una evaluación previa para determinar si la pareja es candidata a dicho procedimiento. En esta evaluación se incluyen: estudios de semen, evaluación del tracto reproductivo femenino, ecografía transvaginal y pruebas para determinar la reserva ovárica (Dávalos, 2010).

Es importante mencionar que los resultados de estas pruebas ayudarán a brindar un mejor pronóstico para decidir cuál es el tratamiento en el que la pareja tendrá mayores posibilidades de embarazo.

De acuerdo con Zárate, A. et al (2012), la fecundación in vitro ha conseguido cerca de cinco millones de nacimientos hasta la actualidad. Siendo Louise Brown el primer caso exitoso en julio de 1978, con los doctores Patrick Steptoe, Robert Edwards y Jean Purdy, obteniendo por ello el premio Nobel de Fisiología/Medicina a Robert Edwards en el 2010.

Al igual que cualquier procedimiento médico, la FIV tiene ventajas y desventajas. Algunas ventajas son: las tasas de éxito para mujeres menores de 35 años son altas, se puede observar la evolución día a día (garantiza una mejor calidad embrionaria) y al realizarse el diagnóstico genético preimplantacional permite la transferencia de embriones genéticamente sanos.

Las desventajas son: el costo es elevado. La hiperestimulación ovárica puede ocasionar embarazos múltiples y el parto puede ser pretérmino (Zárate et al, 2012).

Ahora bien, la fecundación in vitro ha sido tema de varios debates, pues existen personas con posturas conservadoras y liberales. Conforme a lo estipulado por Trevizo (2014), la postura conservadora se centra en los riesgos para la gestante y el nacido; “argumentando en contra de la posible manipulación genética de los embriones a implantar y la ausencia de confidencialidad”. Además de considerar este tipo de técnica deshumanizante, pues “se juega a ser Dios”.

En contraparte, la postura liberal se enfoca en la decisión de cada individuo, en la libertad reproductiva y el proyecto tanto individual como de pareja. Para esto, “es necesaria la tolerancia a la innovación y el respeto a la decisión individual en el uso de las tecnologías de reproducción”, sostiene Trevizo (2014). En otras palabras, cada individuo tiene el derecho de ejercer su libertad reproductiva.

El Instituto Valenciano de Infertilidad (2021) propone los siguientes pasos para llevar a cabo la fecundación in vitro. En la primera consulta los médicos evalúan a la paciente, analizan su historial médico y realizan estudios ginecológicos y del semen de la pareja con el objetivo de obtener un diagnóstico personalizado.

Posteriormente, se realiza la estimulación ovárica, la cual consiste en administrar inyecciones diarias a la paciente durante 15 a 25 días para conseguir un crecimiento multifolicular. A lo largo de este proceso, también se tomarán ecografías y estudios de sangre para ver el avance e inducir la maduración de los óvulos.

El tercer paso es la punción. Un procedimiento que se realiza en el quirófano (con sedación) y en el cual, el doctor accede a los ovarios desde la cavidad vaginal para punzar todos los folículos. El líquido de cada uno es el que contiene los óvulos que más adelante se pondrán a fecundar en el laboratorio. Aquí la paciente requiere de un corto periodo de reposo.

Después, se realiza la fecundación in vitro de los óvulos (con el semen de la pareja o el donante). En este paso se depositan los óvulos en las gotas de semen en una placa de cultivo.

En el quinto paso se lleva a cabo el cultivo embrionario, que dura entre 5 y 6 días. Aquí se observa y analiza el desarrollo del embrión en cada una de sus fases para evaluar su calidad; y así determinar cuáles son los adecuados para lograr un embarazo.

A continuación, se realiza la transferencia del “mejor embrión”. Este paso se realiza en el quirófano con la preparación previa del útero para recibir al embrión (el cual es introducido por medio de una cánula). El procedimiento es ambulatorio, por lo que no requiere de anestesia.

Posteriormente, se lleva a cabo la vitrificación de los embriones restantes. Lo que hace referencia a la preservación del resto de los embriones “buenos” para poder utilizarlos en un futuro.

El último paso, consiste en la prueba de embarazo en sangre. La cual suele realizarse 15 días después de la transferencia, para verificar que el resultado sea positivo.

De acuerdo con Grande (2018), el precio de la FIV oscila entre los 70 mil y 75 mil pesos en promedio. Pero este puede duplicarse en caso de requerir otro tipo de diagnósticos y procedimientos, como la donación de óvulos o espermatozoides.

Para concluir, Mata Miranda & Vázquez Zapién (2018) explican: “podremos emitir opiniones desde múltiples contextos, pero no entenderemos la situación completamente mientras no comprendamos el problema integral, como es el deseo de la maternidad-paternidad. Por lo que es importante orientar a la sociedad en cuanto a los avances científicos y tecnológicos, quitando los estigmas innecesarios, pero manteniendo la ética y el humanismo”.

Referencias:

Bagnarello González, F. (s.f). Fertilización in vitro: conceptualización. Corte Interamericana de Derechos Humanos. 205-247. Recuperado en 07 de junio de 2021, de https://www.corteidh.or.cr/tablas/r34626.pdf.

Grande, G. (2018). Fertilización in vitro, el precio de ser mamá. Milenio. Recuperado en 14 de junio de 2021, de https://www.milenio.com/negocios/finanzas-personales/fertilizacion-in-vitro-el-precio-de-ser-mama

Instituto Valenciano de Infertilidad . (2021). Fecundación In Vitro (FIV). 16/06/2021, de Instituto Valenciano de Infertilidad Sitio web: https://ivi.es/tratamientos-reproduccion-asistida/fecundacion-in-vitro/

Dávalos, L. (2010). In vitro fertilization: benefits, risks, and future. Revista Científica Ciencia Médica. 13(2), 77-80. Recuperado en 07 de junio de 2021, de http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-74332010000200006&lng=es&tlng=en.

Mata Miranda, M., & Vázquez-Zapién, G. (2018). La fecundación in vitro: Louise Brown, a cuatro décadas de su nacimiento. Revista de Sanidad Militar. 72(5-6), 363-365. Recuperado en 07 de junio de 2021, de http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0301-696X2018000400363&lng=es&tlng=es.

Trevizo, A. (2014). Dilemas bioéticos en torno a la fertilización in vitro (FIV) y la mujer gestante: hacia la figura de un consejero reproductivo. Acta Bioética. 20(2), 181-187. Recuperado en 07 de junio de 2021, de https://dx.doi.org/10.4067/S1726-569X2014000200005.

Zárate, A., Manuel, L., Hernández-Valencia, M. et al. (2012). Análisis de las implicaciones médicas de la fertilización in vitro. Acta Médica Grupo Ángeles. 10(4), 176-180.

Orgasmocentrismo: ¿Por qué el placer es más que solo tener un orgasmo?

Por: Susana Aguilar Espinal

Cuando hablamos de placer, y sobre todo en vínculo a las relaciones sexuales o al autoerotismo, una de las primeras palabras que se vienen a nuestra mente es la del “orgasmo”. Incluso llegamos a considerarlo como la muestra de que se logró tener este placer y así es como medimos nuestro nivel de efectividad para el disfrute nuestro o de la pareja con la que estemos. Lo que nos lleva al concepto de orgasmocentrismo. De acuerdo con la directora de Insexbcn (citada por Matey, 2014) crea una idea errónea de que “la sexualidad solo existe para alcanzar ese fin”. Esto le  otorga una connotación de perfección a esto. 

En este momento es en el que te pido que pienses en un ejemplo para entender esto mejor. Imagina que vas a un restaurante a comer y que sabes que es famoso por sus postres, así que desde que llegas lo único que haces es pensar en lo rico que va a estar comerlo cuando acabes toda la comida. Llegas y ni siquiera te fijas en dónde te sentaste, quienes están a tu alrededor, la decoración, ni nada. Todo porque vas pensando en el postre. Ya tienes el menú con una amplia variedad de entradas, platos fuertes y bebidas; pero como a ti lo que te interesa es el postre, eliges lo primero que encuentras de entrada y de plato fuerte. Y por último eliges, el postre que más se te antoja. 

Para este punto del ejemplo podrías decirme, ¿y por qué no solo eliges el postre y ya?

A lo que yo te responderé que por favor pienses en qué existe la posibilidad de que no te llenes ya que el postre (aunque sea delicioso) no te llene completamente porque es pequeño y podrías quedar con hambre. Además de perderte de la experiencia de disfrutar de los demás platillos.

Entonces, siguiendo con el ejemplo, llega la persona que va a tomar tu orden y se la hará llegar  al chef, desde ese momento le dices las altas expectativas que tienes del postre y que básicamente es la única razón por la que estás ahí. Lo que ya pone una gran presión para le chef y también a ti para disfrutarlo. 

Van llegando los platillos y tú te los comes por inercia, no pones atención en si estuvieron buenos o no, si tenían sal o algún otro condimento. Le chef nota tu falta de interés y apreciación hacia estos, entonces para el momento del postre su motivación ha bajado y la presión ha aumentado aún más. Por lo que al momento de hacer el postre ni siquiera disfruta hacer lo que más le gusta, cocinar. Tú por la desesperación de ya llegar, cuando por fin te traen el postre, te lo comes tan rápido que no lo saboreas como te hubiera encantado y te quedas con la idea de que la totalidad de la experiencia en el restaurante no te gusto.

Este ejemplo nos ayuda a ver desde otro punto de vista cómo el orgasmocentrismo puede afectar nuestra vida sexual, generando por ejemplo un posible “Síndrome del espectador”. El cual se puede explicar como un rol que adquieren las personas en las que están tan preocupadas por su rendimiento que se olvidan de las sensaciones propias y de la pareja, enfocados en cumplir con “las expectativas” y lo que podría estar pensando la otra persona. (Poch, 2019).

Para explicarlo desde un lado más científico te presento 3 modelos, que explican lo que es la respuesta sexual humana y como no solo es el orgasmo. Estas son:

  1. Modelo Lineal (de Masters & Johnson)

Hablan de un modelo compuesto de 4 estadios secuenciales, esto fue basado en una investigación fisiológica y psicológica humana. Cada estadio comprende características únicas, en cuanto a duración y respuesta del cuerpo a nivel genital y extragenital. (Gutiérrez, 2010)

Estos estadios son: 1) Excitación, 2) Meseta, 3)Orgasmo y 4)Resolución 

Cabe aclarar que por la época en la que fue desarrollada esta investigación, sus hallazgos se dividen en hombres y mujeres, de acuerdo a su genitalia. Esto no quiere decir que hayan sido errados, ya que para el momento de su realización fue una revolución para la sociedad, y encontraron aún más puntos en común que lo que buscaban era abrir paso en esta rama de la ciencia. 

  1. Modelo Trifásico (de Helen S. Kaplan)

Como su nombre lo dice este modelo se basa en 3 fases importantes, las cuáles son : fase de deseo, excitación y orgásmica. A diferencia de los otros modelos este se caracteriza porque cada fase tiene un funcionamiento más autónomo que permite una mayor efectividad de cada una de ellas para al final tener un mejor resultado final. (Amssac, 2021)

  1. Modelo Cuántico/ Sistémico (de David Schnarch)

Este modelo habla más sobre el deseo como eje principal a lo largo de la respuesta sexual de las personas, integrando la base psicológica y subjetiva de la experiencia de cada quién. Así como una parte emocional muy importante para definir la orientación psicológica sobre el sexo en general.

Cada uno de los modelos aborda la respuesta sexual desde diferentes perspectivas, factores y etapas. Lo importante aquí es darnos cuenta cómo el placer y el deseo no se centran solo en el orgasmo, sino en todo un proceso. Así que puedes darte la oportunidad de conocer todo “el menú” y así tener una experiencia más placentera y completa para el momento de llegar al postre y que tu disfrute sea mayor. 

Recuerda que en ningún momento te digo que está mal que te guste o no el postre, solo que si quieres hay mucho más de que disfrutar en un restaurante con tanta variedad como lo es el de la sexualidad. 

Referencias

Amssac (2021). Respuesta sexual humana. Asociación Mexicana para la Salud Sexual A.C.https://www.amssac.org/biblioteca/respuesta-sexual-humana/

Gutiérrez, B. (2010). La respuesta sexual humana. AMF, 6, pp. 543- 546.https://amf-semfyc.com/web/article_ver.php?id=158#:~:text=El%20modelo%20lineal%20de%20Masters%20y%20Johnson&text=A%20principios%20de%20la%20d%C3%A9cada,y%20resoluci%C3%B3n%20(figura%201)

Matey, P. (2014). El orgasmo no lo es todo… ¿o sí?. El País.https://elpais.com/elpais/2014/08/20/buenavida/1408532869_215857.html

Pérez, M., Lara, L. y Sáez, S. (2019). Una aproximación al deseo erótico como proceso motivacional. Revista Sexología y Sociedad, 25, pp. 2-10.https://www.medigraphic.com/pdfs/revsexsoc/rss-2019/rss191b.pdf

Poch, A. (2019). ¿Qué es el rol del espectador en el sexo? Y no tiene que ver con mirar. RTVE.https://blog.rtve.es/educacionsexual/2019/01/qu%C3%A9-es-el-rol-del-espectador-en-el-sexo-y-no-tiene-que-ver-con-mirar.html

ENTENDIENDO EL PUNTO G DE LAS PERSONAS CON VULVA

Por: Olga Atach Moussali

¿Sabes que es el Punto G y dónde se localiza en personas con vulva?

Es muy importante que conozcamos nuestra anatomía, el punto G es una de las zonas menos conocida del cuerpo humano y por eso los invitamos a leer acerca de ello.

Sigue leyendo…. para descubrir y entender esa zona erógena.

Un poco de historia

El médico Ernest Gräfenberg, por lo años 40´s de origen alemán, sugirió (ojo, sugirió) sobre la existencia de una zona sensible en la pared anterior de la vagina y nadie le hizo mucho caso sobre eso y el estudio quedó en el olvido.

Después, el término “punto G” fue acuñado por Addiego y Cols en 1981, quien informó que lo habían descubierto en los años 40´s muestras estudiaban la uretra femenina.1

¿Cómo localizar tu Punto G femenino?

En las primeras ocasiones puede resultar un poco complicado encontrar tu punto G, ¿te ha pasado?… ¡no pasa nada! Esto puede ocurrir a los primerizos en el tema.

El punto G se encuentra a unos 5 centímetros en el interior en la pared frontal de la vulva, por lo que es un tejido esponjoso que cuenta con terminaciones nerviosas ultrasensibles, que brindan la sensación de placer intenso, aunque resulte complicado, no te desesperes si a los primeros intentos no lo encuentras.5

Puede llevar tiempo localizar tu punto G… así que puedes intentar relajarte y estimularte un poco, porque más sensible se volverá la zona y más posibilidad de localizarlo tendrás.

¿Cómo estimular el punto G?

Para elevar el placer sexual mediante el punto G, hay que tener en cuenta factores como:

  • La postura
  • El nivel de excitación de ella
  • La sensibilidad de la zona
  • El tamaño de la vagina

Una buena técnica utilizada por parejas es introducir los dedos y curvearlos hacia arriba, de modo que la persona con vulva puede adoptar una postura en la que se facilite tocar esa zona.2

Posiciones sexuales para estimular el punto G

Algunas posturas pueden ayudar a estimular el punto G con mucha más posibilidad ¿te gustaría saber cuales son? ….

OJÓ esto puede variar según las preferencias de cada pareja, pero algunas sugerencias son:

  1. La trasera con amor: es una versión de “la cucharita” esta posición ayuda a que el pene toque la pared frontal donde está situado el punto G y además es muy fácil el acceso al clítoris.
  2. La profunda: la persona con vulva se pone boca a bajo y el individuo con pene le introduce el pene por la vulva, pero por la parte trasera y así estimula el punto G.
  3. La dominante: la persona con pene se acuesta boca arriba con la espalda apoyada en una superficie horizontal, mientras la persona con vulva esta encima de cuclillas y así puede controlar los movimientos con la fuerza de sus piernas.
  4. La apoyada: En esta posición la persona con vulva tiene las piernas apoyadas en los hombros dela persona con pene, lo que facilita el acceso del pene hasta el punto G. Lo mejor es situar una almohada bajo el coxis de la persona con vulva, para que él no se canse demasiado al tener que sostenerla con los brazos.3

Atrévete a encontrar el punto G

Si aún no sabes o tienes dudas sobre cómo encontrar el punto G, explórate y trata de estimularlo. Cuando sientas esa increíble sensación de placer, compártelo en la intimidad con tu pareja para que puedan disfrutar de una forma más adecuada.

¿Te animas a comprobarlo?

Referencias bibliográficas:

  1. Álvarez, P. M. Apuntes sobre la eyaculación femenina. Archivos Hispanoamericanos de Sexología17(1).
  2. Caballero, O. (2011). Misterios femeninos: del bolso al punto G. Leer27(222), 34-35.
  3. Carta Peña, M., & González Blanco, M. (2016). Función y patrón sexual: características y evolución durante el embarazo. Revista de Obstetricia y Ginecología de Venezuela76(3), 232-247.
  4. Garriga, C. (2015). Una revisión crítica de los conocimientos actuales sobre la sexualidad y el género.
  5. Mas, M. (2007). Fisiología de la respuesta sexual femenina: actualización. Revista Internacional de Andrología5(1), 11-21.
  6. Rueda, M. C. P. L. (2012). ¿ Qué es el punto G?.

Celos retroactivos. Un fenómeno poco estudiado.

Por: Rafael Rashid Madrid Charfén.

“El que no tiene celos no está enamorado”.

Sin duda todxs hemos escuchado alguna vez este tipo de frases. Que los celos son una muestra de amor que deja ver lo tan importante que puede ser alguien para nosotrxs. ¿Será así?

Los celos son una emoción compleja y negativa, salen como respuesta ante una amenaza (real o no) hacia una relación valiosa o de calidad (Canto, García & Gómez, 2009). De todas maneras, se ha encontrado que algunas víctimas de abuso, agresores e incluso estudiantes de universidad, ven a los celos como indicadores de amor y compromiso con una relación (Perles, San Martín, Canto & Moreno, 2011). También se ha reportado que los celos pueden presentarse cuando se percibe una pérdida de la especialidad o la unicidad de la relación (White & Mullen, 1989). Es por ello que una persona puede sentir celos si descubre información sobre el pasado romántico de su pareja, puede sentir que la relación actual es menos especial o significativa de alguna forma.

Ahora, el fenómeno de los celos retroactivos si bien ha sido estudiado en más de una ocasión, existe una muy escasa información e investigación del tema, por lo que se utilizaran algunos de los recursos que están a nuestra disposición.

Para esto hay que diferenciar los celos retrospectivos de los retroactivos. Los celos retrospectivos, surgen cuando alguien de la relación se siente celosx por pensar en un “rival” que activamente interfirió en algún momento en la relación actual (Fox & Frampton, 2017). Por ejemplo, R se siente así cuando J le trató de bajar a su pareja, J llegó a interferir en la relación en un punto, aunque ya no sea así.

En cambio, los celos retroactivos, (en los que nos vamos a enfocar), aparecen cuando una persona se preocupa por las relaciones previas de su pareja, hayan sido románticas o sexuales, que sucedieron antes de que la relación romántica actual empezara. Los percibidos “rivales” nunca han interferido de forma activa en la relación, ni en el pasado ni en el presente (Ibid). Por ejemplo, si A ve que su pareja R tiene el contacto de su expareja y esto le causa celos a A aunque la relación sucedió antes de que A y R se conocieran.

Se ha visto que las personas que evitan hablar del pasado de sus parejas es porque puede desencadenar compararse con amantes de antes, les hace sentir menos cercanía a sus parejas, hace que la relación parezca menos especial y genera celos (Frampton & Fox, 2018a).

Algunos triggers (desencadenadores) de los celos retroactivos (Frampton & Fox, 2018b) son:

  • Que las personas comparen sus parejas románticas actuales, con exparejas.
  • Que le digan a alguien cosas positivas sobre relaciones pasadas o  sobre exparejas de su pareja actual.
  • Compartir información de experiencias sexuales previas con exparejas.
  • El ver evidencias de las relaciones pasadas de la pareja actual, como cartas o fotografías.
  • Igualmente, se ha visto que el uso de redes sociales, especialmente Facebook, puede incrementar las probabilidades de experimentar celos (Muise, Christofides & Desmarais, 2009).

La cosa con los celos retroactivos es que no suelen ser de vez en cuando.

De hecho, según algunos psicólogos esta condición podría caer dentro del espectro de Trastornos Obsesivo-Compulsivos. ¿Por qué? Pues en esta condición llegan las ideas o pensamientos intrusivos en los que la persona se “hace películas” en las que ve a la expareja de su pareja y a su pareja en distintas situaciones; estas pueden ser desde una convivencia romántica, hasta teniendo relaciones sexuales, esto puede llegar a un punto de arruinar la relación e incluso puede resultar completamente inhabilitante para la persona que la experimenta. Pero no siempre se queda ahí, en ocasiones llega el punto en que la persona que experimenta los celos retroactivos quiere, o cree necesitar, saber todos los detalles del pasado de su pareja para conocer “la verdad” o “lo que realmente pasó”, creando un ciclo interminable de sufrimiento y de cuestionamiento (BBC, 2018).

Zachary Stockill (Ibid) es un coach y autor de libros y cursos que dicen ayudar a curar los celos retroactivos, aquí les dejamos un fragmento en el que describe su experiencia:

“Su pasado se volvió mi presente. Me enganchaba en un cualquier detalle trivial y me pintaba la situación con gran vividez. Le agregaba detalles y convertiría eventos insignificantes en escenarios completos en mi cabeza.”

“Si salíamos a comer me preguntaba si ya habría estado ahí con su ex.”

“Sus relaciones pasadas eran lo primero que pensaba cuando despertaba y lo último cuando iba a dormir”.

Entonces
¿Qué opciones hay para las personas que puedan estar viviendo con esto?

Como ya se mencionó antes, no hay tanta información sobre el tema, por lo que la falta de estudio no nos permite tener mucha claridad cuando se experimenta esta situación, y por lo tanto, no se conoce alguna forma de curar los celos retroactivos al 100%.

Sin embargo, existen algunas formas de empezar a trabajar en esta situación para mejorarla (Molina, 2018).

  • La persona celosa debe de evitar preguntar de más, mientras que la pareja puede dejar de seguirle el juego y no responder.
  • Concentrarse en la relación presente, enfocándose en la actualidad y cómo se ha tenido un compromiso.
  • Tratar de entender a la persona celosa, pues puede llegar a ser estresante toda la situación.
  • Pero lo más importante será: Conseguir ayuda psicológica y profesional.

Sin duda alguna este tema es uno muy complicado, por cómo llega a afectar a aquellos que la experimentan y por la falta de investigación por el tema. Por lo que queda es tratar de aprender más sobre ello y desarrollar las herramientas que tenemos hasta el momento.

Referencias.

BBC. (2018, Julio 30). Retroactive jealousy: Obsessed with my partner’s past.  BBC.  https://www.bbc.com/news/stories-44850438

Canto, J., García, P., & Gómez, L. (2009). Celos y emociones: Factores de la relación de pareja en la reacción ante la infidelidad. Athenea digital: revista de pensamiento e investigación social, (15), 039-55.

Frampton, J., & Fox, J. (2018a). Social media’s role in romantic partners’ retroactive jealousy: Social comparison, uncertainty, and information seeking. Social Media+ Society, 4(3) 1-12.

Frampton, J., & Fox, J. (2018b). An exploration of the antecedents of retroactive romantic jealousy. [Poster]. International Association for Relationship Research Conference, Fort Collins, CO, Estados Unidos.

Fox, J., & Frampton, J. (2017). Social media stressors in developing romantic relationships. The impact of social media in modern romantic relationships, 181-196.

Muise, A., Christofides, E., & Desmarais, S. (2009). More information than you ever wanted: Does Facebook bring out the green-eyed monster of jealousy?. CyberPsychology & behavior, 12(4), 441-444.

¿El amor es intimidad?

Por Christianne Sentíes

Alguna vez en tu vida, seguramente, has escuchado la palabra “amor”, ya sea en las películas de Disney, en la obra de teatro de Romeo y Julieta, en un libro romántico o, incluso, lo has experimentado. Pero aquí, nos podemos preguntar, ¿el amor es igual a la intimidad?

El concepto de amor varía según el estado de la relación. Por ejemplo, si es amor filial (entre madre o padre, y sus hijos), fraternal (entre hermanos, miembros de la familia o amigos), romántico (entre personas que se atraen emocionalmente), sexual (entre personas que tienen una atracción emocional y comparten relaciones sexuales), entre otras 89 clases distintas de amor, propuestas por los psicólogos canadienses: Fehr y Russel (Regader, 2020). 

El amor es un fenómeno complejo (Regader, 2020). Se refiere a  aquel sentimiento que la persona da con total sinceridad, y busca el bien de la persona amada (Efraín., et al, 2011). En una relación amorosa de pareja, existe una preocupación por la otra persona, hay una sensación de querer darle todo lo que necesite, por lo que, es un vínculo intenso y generoso. Esto puede resultar intimidante para algunas personas.

“El amor es una condición en la que la felicidad de otra persona es esencial para tu propia felicidad”- Robert Heinlein.

Entonces, ¿qué diferencia al amor de pareja de la intimidad?

Para Sternberg (1989), el amor es de las emociones más poderosas y deseables. Él propuso tres componentes que conforman al amor: intimidad, pasión y compromiso. Las relaciones amorosas estarán definidas por la intensidad y por el equilibrio de estos tres elementos (Serrano, & Carreño, 1993).

La intimidad es la capacidad de crear un vínculo y conexión con la persona. Es lo que conocemos como acercamiento con y hacia el otro. Trata de confiar, compartir y entender lo que la otra persona comunica (sentimientos, emociones, fantasías, preocupaciones, miedos, etc). Suele darse antes y después de tener una interacción sexual. Ayuda a crear un ambiente de respeto, apoyo, acompañamiento y amor (Corbin, 2020).

La pasión hace referencia a un estado más primitivo: el sexo. Pero, no es sólo eso. Sino que, es un estado de atracción y deseo físico, el cual ayuda a satisfacer las necesidades como el placer sexual y el autoestima (Corbin, 2020).

El compromiso consiste en la toma de decisión de amar a la otra persona y mantener ese amor (Corbin, 2020). Es querer estar juntos sin importar los problemas que puedan surgir. 

La intimidad, básicamente es pasar tiempo de calidad para conocer y desarrollar un vínculo emocional y afectivo con la otra persona. Es la cercanía y la confianza que se tienen. Y el amor, es el sentimiento más honesto que existe. Nos impulsa a vivir plenamente y buscar la felicidad.

Ahora tienes la clave para el amor.  La intimidad es parte del amor de pareja, así que…¡no la olvides!

Referencias: 

Efraín, J., Pat, Y., Keb, R., Canto, M & Chan, N. (2011). La definición de amor y dependencia emocional en adolescentes de Mérida, Yucatán. Revista Electrónica de Psicología Iztacala. 14, (3), pp. 176-193.  Universidad Autónoma de Yucatán Facultad de Psicología. https://d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net/35792668/amor_en_adolecentes.pdf?1417431238=&response-content-disposition=inline%3B+filename%3DSeptiembre_de_2011.pdf&Expires=1606237769&Signature=Cwij~BblwYH3NuoMHFjiEufmDwiHCUSnsZI46tufd-WtXaOgY7-H3Yc2M8bgTtapdQXzQVXmH-QrCimPj7QNEYitx6oPEaRJ4LHhWVqiyrgDaB8YyzyEUSMwTr6l6Q94w-hsKvEhzbsJ8DE2fh5VwfeyMtZyoj6ZYidjZjuILYCahlgufN5XCP8jbiExEaMsqxwOIcUH50U1bmlE5mPOgqeffC0~5gDGBpN9WCf3NuHISpnQ8sgNf4GvccKagxVOY9Q95wXiWOc3AhfDhsJoBnrk8QkcThyMAvLCUnC01NNvSZMucHEq6HKaKt40hGdLOGrcJyZ289yajHm~9uq8dQ__&Key-Pair-Id=APKAJLOHF5GGSLRBV4ZA

Corbin, J. (2020). ​¿Qué es el amor? (Y qué no lo es). Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/pareja/teoria-triangular-amor-sternberg

Regader, B. (2020). Los 4 tipos de amor: ¿qué clases distintas de amor existen?. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/psicologia/tipos-de-amor

Serrano, G & Carreño, M. (1993). La Teoría de Sternberg sobre el amor. Análisis Empírico. Psicothema, 5, (1), pp.151-167. Universidad de Santiago de Compostela. https://minerva.usc.es/xmlui/bitstream/handle/10347/19150/serrano_carre%c3%b1o_teoria_de_sternberg.pdf?sequence=1&isAllowed=y