La educación sexual, mejor amiga de la prevención.

Por: Zuhaila Casas Caram

Nelson Mandela dijo: “la educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”, si esta afirmación es cierta ¿por qué no hemos utilizado esta poderosa arma para cambiar y mejorar nuestra vida sexual?

La sexualidad, como ya lo sabemos, se ha convertido en el más grande tabú de la sociedad y, a pesar de que hemos logrado un avance en la deconstrucción de este tabú, aún tenemos mucho camino por recorrer y, como dijo Mandela, la clave es la educación.

No es un secreto que la educación sexual siempre ha sido un tema polémico ya que, causa preocupaciones para los padres de familia, para las escuelas y para la sociedad en general. La principal preocupación que genera el conflicto es la idea de que, por hablar sobre sexo y sexualidad, los jóvenes iniciarán prácticas sexuales promiscuas a temprana edad y que vivan en un libertinaje corporal. Pero no podemos perder de vista que la educación sexual es la clave para la prevención de todos los riesgos que rodean a la intimidad.

Según la UNESCO (2018), la educación sexual es el proceso de aprendizaje y de enseñanza por el cual se obtiene información empírica, herramientas, técnicas, actitudes y valores para que los niños y jóvenes logren disfrutar su salud, bienestar y dignidad, tomar decisiones conscientes y saludables sobre su vida sexual, así como ejercer y proteger sus derechos sexuales y reproductivos. Es muy importante que la educación sexual sea INTEGRAL (EIS), por lo que debe cubrir todas las áreas que abarca la sexualidad como el aspecto físico, el psicológico-emocional, el cognitivo y el sociocultural.   

La falta de educación sexual ha generado que como jóvenes nos avergoncemos de nuestras dudas y curiosidades y que llevemos una vida sexual confusa y llena de huecos informativos lo que ha llegado a ser un problema para la salud pública. Por ejemplo, según la OMS (2013), cada día 1 millón de personas contraen alguna infección de transmisión sexual, lo que significa que anualmente existen 357 millones de transmisiones de ITS que contribuye a que éstas sean de las 10 primeras causas de morbilidad en jóvenes de entre 15 y 44 años en el país (Atienzo et al. 2013). Otros ejemplos son que el 40% de las mujeres adolescentes que se embarazan no lo planean y llevan a cabo un embarazo no deseado, por la falta de información sobre la anticoncepción de emergencia; y que únicamente el 38% de los adolescentes utilizan métodos anticonceptivos durante su primera relación sexual; la cual, en promedio, se lleva a cabo durante los 15 y los 19 años (Atienzo et al. 2013).

En México, la implementación de la educación sexual en las escuelas comenzó en 1974 (Escamilla y Guzmán.  2016), pero, como era de esperarse, las diferentes propuestas fueron rechazadas y generaron polémica entre los papás, ya que pensaban que la educación sexual se debía llevar a cabo en casa y a puerta cerrada (Escamilla y Guzmán. 2016). Esto podrá hacerles sentido a muchas personas, pero sabemos que si fuera tan sencillo como eso no estaríamos enfrentando la situación de desinformación sexual actual. Existe un enorme riesgo al dejarles a los padres la tarea de educar a sus hijos e hijas sobre la sexualidad, la subjetividad. El hacer a la educación sexual un asunto familiar o de casa, pone en peligro la veracidad y la objetividad de la información que se les dirá a los jóvenes, porque cada papá, mamá o quien quiera encargarse de este trabajo lo hará a partir de la percepción, las creencias y los juicios personales que tenga sobre el tema.

La UNESCO, Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, publicó diferentes reportes que demuestran que la educación integral sexual (EIS) tiene efectos positivos en la salud sexual y reproductiva porque ésta ayuda a disminuir los casos de ITS, y también los casos de embarazos no deseados (UNESCO. 2015). Es por esto por lo que la educación sexual integral tiene que estar basada en información verdadera, actualizada y objetiva, ya que ayuda a que los jóvenes a tomen decisiones conscientes y saludables respecto a su vida sexual y que así eviten poner su dignidad y su salud física y emocional en riesgo.

La implementación de talleres y clases de EIS obligatoria es cada vez más exigida por los jóvenes, lo que ha quedado claro en diferentes congresos, ponencias y declaraciones, como por ejemplo en la Declaración del Foro mundial de la Juventud en Bali en 2012 y en la Declaración de Colombo sobre la juventud en 2014 (UNESCO. 2015). El acceso a este tipo de información es uno de los muchos derechos sexuales que reafirman que la sexualidad es un aspecto esencial en los seres humanos; por lo que debe de ser tratada con un enfoque positivo y de respeto (WAS. 2014).

Referencias:

Atienzo E E, Campero Cuenca L, Hernández Prado B, Suárez López L. (2013). “Salud sexual y reproductiva de los adolescentes en México: evidencias y propuestas”. Gaceta Médica de México. Disponible en: https://www.anmm.org.mx/GMM/2013/n3/GMM_149_2013_3_299-307.pdf

CONAPO. (2016). “Situación de salud sexual y Reproductiva: República Mexicana”. Disponible en: https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/237216/Cuadernillo_SSR_RM.pdf

Escamilla Gutierrez ML, Guzmán Saldaña RME. (2016). “Educación sexual en México ¿Misión de la casa o la escuela?”. Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo. Disponible en: https://www.uaeh.edu.mx/scige/boletin/icsa/n10/e1.html

OMS. (2013). “Salud sexual”. Disponible en: https://www.who.int/topics/sexual_health/es/#:~:text=La%20salud%20sexual%20es%20un,toda%20coacci%C3%B3n%2C%20discriminaci%C3%B3n%20y%20violencia.

UNESCO. (2018). “Por qué es importante la educación integral en sexualidad”. Disponible en: https://es.unesco.org/news/que-es-importante-educacion-integral-sexualidad

UNESCO. (2015). “La educación integral en la sexualidad: Una revisión global de evidencia, prácticas y lecciones aprendidad”. Disponible en: http://www.unesco.org/new/fileadmin/MULTIMEDIA/FIELD/Santiago/pdf/educacion-integral-sexualidad.pdf

WAS. (2014). “Derechos sexuales y reproductivos”. Disponible en: https://worldsexualhealth.net/message-wshd-2020/

Lubricantes: Guía para elegir el más adecuado

Por: Daniela Casais Ponce de León

Sabemos que el exceso de fricción durante el coito o durante el contacto con los genitales puede provocar irritación y resultar incómodo, ya que es una zona con tejidos muy sensibles. Esto obstaculiza el placer. Por esta razón, es importante que la zona esté lubricada para estimularla sexualmente.

Sin embargo, a pesar de que nuestros cuerpos producen cierta lubricación natural (con el líquido pre-seminal y la lubricación vaginal), en ocasiones no es suficiente. Esto se puede deber a distintos factores, incluyendo factores médicos (como la edad y la menopausia) y psicológicos (nerviosismo, falta de excitación sexual, disfunciones sexuales, etc.). Es más, incluso aunque nuestros cuerpos produzcan lo suficiente, una lubricación extra nunca sobra y puede ayudar a aumentar la excitación y tener un coito mucho más placentero.

Debido a esto, se inventaron los lubricantes. A pesar de no ser considerado propiamente con un juguete sexual, es un producto que cumple con la función de mejorar la experiencia sexual. Además, frecuentemente se usa como complemento para el uso de cualquier otro juguete sexual para acentuar las sensaciones placenteras.

Un poco de historia

¿Te has preguntado qué se usaba antes de que existieran los lubricantes? Pues resulta que existen registros de que, desde el año 350 a.C., los griegos y los romanos solían utilizar el aceite de oliva como lubricante para las relaciones sexuales. En la actualidad, algunas personas todavía lo utilizan. Por otro lado, los japoneses utilizaban entre los 1600s y 1800s una sustancia llamada “tororo-jiru”, que tiene una consistencia parecida al puré de manzana y se consigue al raspar camote. Además, en China, Corea y Japón, se utilizaba una sustancia pegajosa y resbalosa llamada “carragenano” derivada de un alga marina. Actualmente, esa sustancia se utiliza en la elaboración de lubricantes y condones lubricados. Curiosamente, de acuerdo con estudios, puede ayudar a disminuir el riesgo de transmitir o contraer VPH.5

La saliva es utilizada frecuentemente. Algunos libros chinos del siglo XVIII revelan que la saliva ya se utilizaba en esos tiempos como lubricante. Sin embargo, no es muy efectiva, ya que no dura mucho; se absorbe rápidamente y suele resecar la piel. Además, no es recomendable, ya que puede transmitir algunas ITS como el herpes.5

A partir de los 1900s, la gente empezó a utilizar sustancias elaboradas industrialmente, como la vaselina y el Gel KY, que ahora es una de las marcas más conocidas de lubricantes. Al día de hoy se han popularizado tanto que ahora es común encontrarlos no sólo en sex shops, sino también en farmacias, supermercados y tiendas de conveniencia.5

Tipos de lubricantes

Los lubricantes se pueden categorizar en 3 grupos. Es importante conocer las ventajas y desventajas de cada uno para saber cuándo utilizarlos.

  • A base de agua: La mayoría de estos productos están elaborados con glicerina. Son solubles en agua, por lo que se pueden enjuagar fácilmente, y son compatibles con los condones de látex y los juguetes de silicona. Son ligeros y de consistencia más líquida. La desventaja es que se secan más rápido, ya que son absorbidos por la piel.
  • A base de silicona: Son más densos y tienen mayor duración. Por lo mismo, no se limpian tan fácilmente y permanecen más tiempo sobre la piel. Suelen ser los preferidos para el sexo anal, ya que el ano no produce lubricación natural y se necesita un lubricante que dure más tiempo. Son compatibles con los condones de látex, pero dañan los juguetes hechos de silicona.
  • A base de aceite: Dañan los condones, por lo que aumentan el riesgo de que se rompan y pierdan su efectividad. Además, alteran el pH vaginal. El aceite de cocina, para masajes y de bebé entran en esta categoría y actualmente ya no son muy recomendados.4

En el presente existe una gran variedad de lubricantes de distintos colores, olores y sabores, así como algunos que proporcionan sensaciones de frío o calor. Cada quién elige el que más se le antoja del menú.

Existen algunos, como el Soft Lube Pleasure Plus de Sico o el ID Pleasure Tingling Sensation, que contienen sustancias que estimulan la irrigación sanguínea (como el mentol y el gingko biloba) y pueden provocar sensaciones de frescura o cosquilleo, por lo que incrementan la sensibilidad de la zona y, por tanto, el placer. Es ideal para colocarse en la zona de la vulva para aumentar la sensibilidad del clítoris.

Si lo que buscas es quedarte embarazada, hay otros lubricantes de fertilidad, como el Conceive Plus, que facilitan el embarazo al permitir la movilidad libre de los espermatozoides, ya que los lubricantes convencionales la obstaculizan. Este lubricante imita el moco cervical fértil y ofrece un ambiente amigable para el esperma.3

Algunos lubricantes están diseñados especialmente con el objetivo de proteger las zonas íntimas y mantener equilibrado el pH de la vagina. Recientemente, se crearon los “lubricantes veganos” que están hechos de ingredientes naturales y no contienen espermicidas, colorantes ni perfumes. También hay lubricantes médicos, como el PjurMed. La marca alemana Pjur fue la primera en crear lubricantes libres de glicerina y parabenos (que son sustancias químicas que pueden provocar irritación en pieles sensibles).

Si tienes piel sensible o sueles irritarte con facilidad, estos son la mejor opción. Es mejor que uses lubricantes hipoalergénicos, libres de sustancias irritantes como el glicol de propileno, el nonoxinol-9 y los parabenos (como el propilparabeno y metilparabeno).1

Finalmente, para las mujeres que sufren de infecciones vaginales recurrentes, es mejor evitar lubricantes con ingredientes azucarados (como la glicerina y el sorbitol), debido a que funcionan como alimento para los hongos y bacterias que viven en la vagina y pueden facilitar que proliferen de forma desproporcionada, causando infecciones.1

Ahora que conoces sobre los distintos tipos de lubricantes, elige el que más te guste y te convenga, ¡y disfruta!

Referencias

1Carlton & Chia (2011), “La mujer multiorgásmica: Cómo descubrir la plenitud de tu deseo, de tu placer y de tu vitalidad”. Neo Person Ediciones, Madrid.

2Carrasco, S. (2019), “7 errores peligrosos al usar lubricante en el sexo”. Disponible en: https://sumedico.lasillarota.com/sexualidad/7-errores-peligrosos-al-usar-lubricante-en-el-sexo-sexo-vida-sexual-lubricante-vida-sana/316273

3Conceive Plus (sin fecha), “Cómo funcionan los lubricantes de fertilidad”. Disponible en: https://www.conceiveplus.es/como-funciona/

4Durex (2020), “Cómo elegir un lubricante”. Disponible en: https://www.durex.es/blogs/articulos-sobre-sexo/como-elegir-un-lubricante

5Milenio (2019), “La historia de los lubricantes usados durante el sexo”. Disponible en: https://www.milenio.com/estilo/lubricantes-para-sexo-historia-y-como-han-evolucionado

6Physiodona (2018), “La saliva y el sexo”. Disponible en: https://physiodona.com/saliva-sexo

Empoderamiento femenino en la pornografía

Por: Ana Patricia Rojas Morales

La pornografía es una de las industrias más poderosas del mundo, siendo multitudinaria y multimillonaria. Según la revista Forbes, a través de la pornografía se movilizan más de 60 mil millones de dólares al año en el mundo y son más de 250 millones de personas que la consumen (Montero, 2018). Un estudio realizado por Pornhub, la página de videos porno más popular a nivel mundial, ubicó a México en el décimo lugar de los países más consumidores en 2019 (Sin Embargo, 2019).

De igual manera, se sabe que la industria porno es dominada por hombres, tanto en su producción como en su consumo. Actualmente se ha comenzado a visibilizar la violencia que viven las mujeres que participan en ella, y aunque aún no existen estadísticas oficiales sobre el porcentaje de mujeres que lo realizan voluntariamente ni de aquellas que han sido sometidas, se sabe que esta industria mantiene una estrecha relación con la prostitución y la trata de personas

Lamentablemente, una de las concepciones negativas que se tienen de la pornografía es que es una fuente de aprendizaje para el acto sexual. Esto se cree debido a la falta de educación sexual integral en nuestra cultura, por lo que es a través del consumo de la porno convencional que se instauran ideas, creencias y expectativas irreales sobre las relaciones sexuales. Adicionalmente, se desarrolla un aprendizaje de opresión al deseo femenino, fomentando la cultura de la violación y la deshumanización a la mujer. Guila Sosman, psicóloga clínica perito-judicial, enfatiza que la violencia machista ejercida en la pornografía fomenta un estereotipo que divide los roles sexuales de hombres y mujeres, puesto que constantemente se muestra el dominio unilateral masculino durante el acto sexual, promoviendo un papel de cosificación a la mujer (Sepúlveda, 2018). 

Con lo anterior, se puede asumir que la violencia de género es prácticamente inherente en la industria pornográfica. ¿Será que sus consumidores únicamente pueden alcanzar la excitación sexual al observar la sumisión de la mujer? ¿Será que las actrices que participan en ella se encuentran imposibilitadas de ejercer un rol sexual distinto? ¿Se cae en una contradicción cuando hay deseo de la mujer por participar en videos pornográficos que estén libres de humillaciones ni degradaciones de su cuerpo?

De acuerdo al estudio que Pornhub realizó sobre su sitio en 2018, la proporción de visitantes mujeres representa el 29%, un aumento de 3 puntos porcentuales con respecto al año anterior. Sin embargo, un dato relevante es que desde el 2017 las búsquedas vinculadas al placer femenino alcanzaron cifras récord donde, por ejemplo, la categoría “porno para mujeres”, se incrementó en un 1400% (Phillips, 2018).

Posiblemente nunca antes habías escuchado de una propuesta diferente: la pornografía feminista. Esta alternativa tiene por objetivo eliminar el negocio histórico de la explotación de la mujer donde se percibe que su cuerpo se dispone únicamente para la satisfacción del hombre (Grupo La Silla Rota, 2019). El término se ha definido como tal porque representa un erotismo en el que se busca que la mujer desarrolle un carácter más activo, en el que tenga el poder de disfrutar su sexualidad como mejor le plazca (Malvestida, 2018).

Este tipo de pornografía tiene una intención política, porque busca una condición justa para sus participantes, en donde sus derechos laborales sean respetados. Un dato interesante es que las mujeres que la producen se caracterizan por disponer de condiciones socioeconómicas favorables. Este tipo de porno NO suele ser gratis, debido al costo que la producción implica, y al pago justo a las personas involucradas (Malvestida, 2018).

El auge del movimiento feminista ha posibilitado que se cuestionen temas poco visibilizados que nos han aquejado como mujeres a lo largo de la historia. Sobre algunos de ellos se han construido críticas que están lejos de ser homogéneas, se han convertido en grandes debates. Uno de los más controversiales es la posibilidad de tener una pornografía con perspectiva de género.

Carole S. Vance hace referencia a la importancia de generar cambio social a través de una visión,  evitando dejarse llevar únicamente por el miedo: “No basta con alejar a las mujeres del peligro y la opresión; es necesario moverse hacia algo: hacia el placer, la acción, la autodefinición. El feminismo debe aumentar el placer de las mujeres, no sólo disminuir nuestra desgracia.” (Prada, 2010).

Las feministas llamadas “pos-porno, pro-sex y transcultural” consideran que la censura de la pornografía no es la solución para la violencia en la misma, sino “la producción de representaciones alternativas de la sexualidad, hechas desde miradas divergentes de la mirada normativa” (Preciado, 2007, en Prada, 2010). Tienen la convicción de que existe la posibilidad de presentar a la pornografía de manera distinta, en donde se promuevan valores diferentes a los de la misoginia.

Gabriella Wiener dice que “a las protagonistas que participan en la porno de Erika Lust, el sexo las libera.”

Erika Lust es una de las pioneras en esta vertiente de la pornografía. Su principal objetivo es que esta funja como un medio de excitación, educación y placer; el cual remite a una política visual del cuerpo ajena a la mirada moralizante que lo oculta y a la mirada masculina que lo cosifica. Es importante enfatizar que NO se trata de una versión light de la pornografía, sino de un género en el que la mujer se reconoce como sujeto sexual y no como mero elemento a la virtud del deseo masculino (HELLO NIPPLE, s.f.)

Tanto los hombres como las mujeres que participan, se muestran a gusto con sus cuerpos, con sus fluidos y con los deseos que los estimulan a explorar su sexualidad y a vivirla de la manera más emocionalmente satisfactoria. El constante contacto con la otra persona constituye un elemento importante, ya que posibilita la vinculación del tacto y el diálogo, lo cual a su vez resignifica la sexualidad del cuerpo sin constreñirlo. Los mensajes que se buscan transmitir es que la excitación va más allá de imágenes de ardor genital, la educación sexual va más allá de el proceso de procreación y el placer es mucho más que alcanzar el orgasmo (Aguado, 2018). 

Imagen: @lusteryPOV

La directora enfatiza la necesidad de que este tipo de pornografía sea creada y dirigida por mujeres. De hecho, le gusta relacionar su estética más al cine erótico e independiente que a la coloquialmente conocido como pornografía. Además, Lust se asegura de la producción de sus videos al contratar actrices y actores que quieren estar en el lugar donde están y que hayan pasado los tests de enfermedades de transmisión sexual.

Candida Royalle, otra de las figuras influyentes en este medio, menciona que las personas que participen son libres de explorar el acto sexual de la forma que les plazca, siempre y cuando exista integridad y respeto entre los y las mismas, quedando completamente prohibido el sometimiento a prácticas denigrantes o no consentidas, pues el objetivo es que se disfrute el cuerpo y las fantasías tanto individuales como de pareja o colectivas (Aguado, 2018).

“Ersties”, es uno de los sitios en donde puedes encontrar pornografía con perspectiva de género. Todos sus videos y películas son filmados por un equipo de mujeres estudiantes de cine, fotógrafas y amantes de la porno. Su filosofía se basa la creencia de la exhibición natural de la sexualidad femenina, en donde promueven que el erotismo natural femenino, sin necesidad de guiones, demandas o expectativas. Su enfoque positivo de la pornografía es una marca registrada de Ersties: personas apasionadas y aventureras  haciendo lo que les gusta hacer.

Otro de los sitios conocidos es “Lustery”. Sus videos se caracterizando ser caseros y amateur. Su fundadora, Paulita Pappel, considera fundamental que el placer sexual que se obtiene a través de la de la porno no solamente debe estar enfocado para el espectador, sino que también para las personas que lo realizan. En sus videos participan parejas reales manteniendo relaciones de una forma absolutamente espontánea. Paulita considera que se produce magia al observar a las parejas obtener el control de sus deseos, porque así la acción se vuelve orgánica, auténtica y realmente refleja la pasión de la vida real.

Imagen: @lusteryPOV

Después de conocer esta propuesta distinta de hacer y consumir pornografía, ¿ha cambiado tu perspectiva sobre la posibilidad de empoderar a las mujeres a través de ella?

Es un tema sumamente polémico y el objetivo de este artículo no es idealizar la industria pornográfica, sino hacerte una invitación a cuestionarte, con las cifras y argumentos expuestos, la influencia de nuestro contexto en el consumo de la misma, las maneras de vincularnos y las percepciones sobre la sexualidad que hemos obtenido a raíz de ella. Todavía hay un largo camino por recorrer en la lucha por la equidad de género, y la posibilidad de una concepción distinta de la pornografía puede representar un paso importante en el proceso.  

Imagen: @lusteryPOV

Referencias:

“Tus partes”, “pepita”, “piningüini” o ¿cómo le enseño a mi hijo(a)?

Por Antonella Arguelles Gutiérrez

¿Sabías que la sexualidad está presente en nuestros hijos(as) desde que nacen? Generalmente creemos que la sexualidad inicia con nuestra primera relación sexual, pero empieza desde que estamos en el vientre y nos asignan el color rosa o azul. Por ello, la educación sexual desde chiquitos es significativa para tener un proceso de desarrollo saludable. 

Antes de continuar, es importante entender que la sexualidad es mucho más que las relaciones sexuales y los genitales; también, se encuentra ligada a la forma en que nos vinculamos con otros, el desarrollo de nuestra identidad, las formas en que experimentamos placer, la salud física y mental, así como con la transmisión de información sobre la misma. Por esto último, los padres somos agentes fundamentales para bridarle educación sexual a nuestros hijos(as); ayudándoles a comprender y vivir su sexualidad de manera sana, positiva y responsable. 

Es común que nos genere incomodidad o pena hablar de sexualidad, pero ¿sabías que ya le has dado información a tu hijo(a)? Al enseñarle hábitos de higiene y cuidado del cuerpo, darle información sobre cómo comportarse si es hombre o mujer, sobre cómo relacionarse y cómo expresar sus sentimientos. Recuerda que siempre serás ese modelo con quien se identificará tu hijo(a) desde niño, por lo que tus acciones y palabras le ayudarán a formar su identidad. 

Debes saber que desde el momento en que tu bebé deja el pañal, él/ella comenzará a explorar sus genitales; esta conducta irá aumentando con la edad y podrás notar que toca sus genitales con frecuencia. Es súper importante que le permitas a tu hijo(a) explorar su cuerpo para que comience a formar una imagen completa y positiva de sí mismo. ¡Pero no puede hacer esto en todos lados, ni con cualquiera!, acuérdate de ir poniendo los límites adecuados. 

Alrededor de los 3 años, te empezará a preguntar porqué las niñas y niños son diferentes; el juego es una gran herramienta para permitir que explore y aprenda sobre ambos. Y antes de que lo esperes llegará la famosa pregunta: “¿de dónde vienen los bebés?”, entonces ¡PÁNICO!, ¿qué hago?, ¿cómo le contesto?… En realidad, no hay una sola respuesta correcta, ya que depende del grado de madurez de tu hijo(a) y de tu comodidad; lo que es importante tomar en cuenta es dar información real y clara. Por favor no le digas que te comiste una semilla o que lo trajo la cigüeña, puedes sólo hablar de una célula que va creciendo en el vientre; alrededor de los 8 años puedes comenzar a dar respuestas más complejas.

Seguro te has enfrentado a varias barreras al momento de hablar sobre sexualidad; por ejemplo: incomodidad y miedo, influencia de mitos, creer que no sabes suficiente, dificultad para aceptar la sexualidad de tus hijos, etc. Debes tener en mente que estas barreras pueden generar culpa o vergüenza en tu hijo(a). 

¿Qué SÍ puedes hacer?

  • Normaliza y valida sus preguntas para que no sienta pena o culpa.
  • Ten una idea clara de lo que sabe y el lenguaje que utiliza para expresarlo; puedes hacer preguntas como: ¿tú qué crees?, y responder con un vocabulario similar. 
  • Muéstrate accesible a sus preguntas o conductas para generar confianza. 
  • Responde con honestidad; en caso de que no tengas una respuesta clara, se vale aceptarlo y buscar información en fuentes confiables para poder resolverle la duda en otro momento; puedes hacer uso de material didáctico. 
  • La información que le brindes a tu hijo(a) siempre deberá de ir a la par con su edad y el grado de madurez. 
  • Utiliza un lenguaje claro; a pesar de que creemos que nuestros hijos no podrán aprender palabras complejas como “pene” y “vulva”, es más nuestra incomodidad lo que nos impide enseñarles los términos correctos. La claridad en los conceptos le va a permitir en un futuro tener una actitud positiva sobre su cuerpo y ante la expresión de la sexualidad. 
  • Enséñale a tu hijo(a) sobre el desarrollo de ambos sexos. 
  • Actualiza tus conocimientos con fuentes de confianza.
  • Respeta sus gustos e ideas.
  • Siempre asegúrate de que comprenda tus respuestas o explicaciones. 

Referencias:

Anderson, S. et al. (2009). ¿Y entonces, qué digo?Planned Parenthood of New York City. 

Anticoncepción Siglo XXI. (s.f.). ¿Sabes cómo hablar de sexo con tus hijos?Sociedad Española de Contracepción. 

Ortiz, G. (s.f.). Sexualidad a través del desarrollo. Asociación Mexicana para la Salud Sexual, A.C. º