Pornografía XXX: ¿Y dónde quedó la Y?

Por Sofia de la Paz Pérez Arroyo

A pesar de que recientemente se ha cuestionado la naturaleza de la pornografía y se ha convertido en un tema polémico; la realidad es que sitios como Pornhub han sido las escuelas de sexualidad para las generaciones actuales.

A lo largo de la historia, hemos vivido varias revoluciones sexuales, centrando la sexualidad como un aspecto esencial en nuestras vidas y un tema en frecuente evolución (3). No obstante, han sido en las últimas revoluciones donde se busca ver la sexualidad desde una perspectiva de género, donde se reconozca el derecho al placer de todes de manera equitativa. Esto ha tenido alcance hasta en los terrenos de la pornografía, donde se debate el eliminarlo por completo o simplemente deconstruirlo y cambiarlo. Por lo mismo, es que podemos comenzar a hablar sobre el porno feminista, el cual busca mostrar contenido real, donde se muestre la participación activa de la mujer y se fomente la diversidad sexual así como prácticas consensuadas y libres de violencia (6).

Todo suena bastante bonito, ¿cierto?  Pero, ¿qué sucede con aquellas personas que han consumido pornografía clásica o heterosexual desde los 13 años? ¿Cómo ha afectado en su vida sexual el tipo de contenido sexual que consumen? Y lo más importante ¿cómo reaccionarán a estas nuevas perspectivas de la sexualidad?

En la prepa o incluso desde la secundaria, no era raro comenzar a escuchar a hablar a los niños sobre porno y las distintas páginas que visitaban. En realidad, se ha visto que el primer acercamiento que un niño tiene al porno es entre los 9 y 10, muchas veces accidentalmente, lo cual nos habla de la facilidad de exposición al contenido pornográfico que existe en internet (2). No es nada nuevo que el tipo de videos al que se accede promueve la “cultura de la violación” así como que detrás de estas grandes industrias hay toda una red de trata de personas y explotación sexual.

Porhub ofrecerá publicidad gratis a pequeñas empresas para salvarlas de la  pandemia del coronavirus | pornografía | Big package | ATMP | La República

De hecho este año se dio a conocer el escándalo detrás de Pornhub, el cual eliminó el acceso a una gran parte de su contenido. ¿Por qué? Bueno pues, mientras muchos de este tipo de industrias se respalda detrás de contenido únicamente para adultos, la verdad de las cosas es que se comenzó a desmantelar no sólo la red de explotación sexual detrás de Pornhub, sino que muchas personas comenzaron a encontrar los videos de las violaciones que habían sufrido, y como cereza en el pastel, muchos de estos videos eran de cuando éstas personas tenían menos de 18 años.

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Así es, Pornhub estaba exhibiendo contenido pedófilo (1). Pero este no es el único escándalo relacionado a la industria pornográfica, sino que en los últimos años muchas estrellas de porno han confesado sus experiencias sobre coerción e incluso las violaciones grupales que vivieron conocidas en el mundo del porno como bukkake (2).

Ahora, analicemos esto por un segundo. Se ha hablado muchas veces acerca del efecto que este tipo de contenido tiene para las personas que lo consumen, principalmente para los hombres. Sabemos que, básicamente, este contenido les muestra que la sexualidad esta conformada por violencia y poder, así como se crean expectativas sobre el acto sexual, la eyaculación, las posturas, los cuerpos ideales, entre otros. Pero, ¿qué es lo que realmente sucede en ellos? Por ejemplo, en cuestiones de género, a las que nos criaron como mujeres normalmente obtenemos nuestro equivalente a porno de las escenas de sexo de películas románticas, por lo que esperamos que nos abracen y nos tapemos con una cobija, donde no se vea absolutamente nada interesante y todo es sumamente lento.

No hay momentos incómodos y no tenemos idea de que como es una eyaculación (en casos extremos). No es raro que, como diría Illouz, nos decepcionemos cuando en la vida real no aparece nuestro príncipe de Disney o nuestro querido Mr. Darcy (4). Si nosotras estamos esperando esto, ¿qué esperan los consumidores de porno? ¿cuáles serán sus desilusiones?

En primer lugar, se tiene esta idea de una sexualidad sumamente violenta que gira en torno al placer del hombre, pasando el sufrimiento de la mujer como placer. Si bien existen personas que puedan disfrutar de estas prácticas, la realidad es que al fin cuando llega al momento del encuentro sexual con otra persona, pueden intentar imitar lo que han aprendido por años y darse cuenta de lo incómodo que en realidad será, en el mejor de los escenarios. Pero también se afrontarán a la percepción del cuerpo y la idea de cómo deben de ser. Conocemos el efecto que esto tiene hacia sus parejas, en quienes buscan una figura perfecta, con una dotación exagerada de senos y pompas, y depiladas de pies a cabeza. Sin mencionar el hecho de pensar que pedir consentimiento no es para nada algo que se considere en una relación sexual.

Pero por otro lado, también se pone en duda su propio autoconcepto y si éste es “apto” para poder tener una pareja sexual. En este aspecto, no somos tan distintos, ya que lo que consumimos nos da una perspectiva sobre el físico que debemos tener y la manera que el acto sexual debe ser, absolutamente fuera de la realidad. Sumando, por parte de los hombres, que posiblemente estas prácticas que ven en el porno, los excite en la vida real al tratar de imitarlos, pero sean incapaces de realmente satisfacer a su pareja.

Pero existe un caso aún peor, en el que ni siquiera el encuentro sexual con otra persona los excite. Esto se le conoce como adicción a la pornografía. Hay casos de personas, en su mayoría hombres, que necesitan de la pornografía para poder tener una vida sexual, e incluso sin ella, es imposible excitarse. Comienzan a descuidar su vida personal o laboral, por ver porno, además de que si su cuerpo no cabe en las características de aquellos en los videos, no se consideran a sí mismos aptos para tener una vida sexual. Pero también, hay un sentimiento de culpa latente cada vez que vuelven a ver este tipo de contenido (5).

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Al profundizar sobre esto, se puede percibir como un tema tal vez bastante obvio en la superficie, pero que en realidad no se trata en el día a día, y nuevamente recalcar la importancia de una adecuada eduación sexual. Puede se comience hablar del tema y surja la clausura de sitios construidos en redes de explotación sexual y pedofilia, como tener nuevas formas de presentar contenido, como el porno feminista. Sin embargo, para aquellos que consumieron el porno heterosexual y violento durante tantos años y sin consciencia o cuestionamiento de lo que en realidad están viendo como lo hay ahora, fomenta que exista una doble verdad en lo que ahora una mujer o la diversidad sexual es, y para lo que aprendieron que una mujer sirve en el sexo (3).

Finalmente, me parece importante recalcar que todes hemos crecido con ideas muy diferentes y equivocadas sobre la sexualidad, lo cual claramente nos causan dudas, decepciones e inseguridades. Pero también pueden desencadenar en relaciones violentas y sin consentimiento. Sobre todo, teniendo en cuenta que son apenas unos niños cuando tienen este primer acercamiento al contenido sexual, hay que volver a plantear la importancia de una correcta educación sexual para todes.  

Referencias

  1. BBC. (2020). Pornhub: la investigación tras la que la plataforma para adultos eliminó el acceso a gran parte de sus videos. marzo 3, 2021, de BBC News Mundo Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/noticias-55310576
  2. Cantillo, J. (2020). El libro que deja al desnudo (en serio) la industria del porno. marzo 3, 2021, de Infobae Sitio web: https://www.infobae.com/america/mundo/2020/11/01/el-libro-que-deja-al-desnudo-en-serio-la-industria-del-porno/
  3. de Miguel Álvarez, A. (2020). Sobre la pornografía y la educación sexual: ¿puede «el sexo» legitimar la humillación y la violencia? Gaceta Sanitaria. Recuperado de: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S021391112030039X
  4. Illouz, E. (2012). Por qué duele el amor. Una explicación sociológica. Madrid: Katz Editores.
  5. Mendoza, R. (2021). Síntomas de que sufre una adicción al porno. marzo 3, 2021, de El Correo Sitio web: https://www.elcorreo.com/vivir/relaciones-humanas/porno-adiccion-sintomas-20210105182604-ntrc.html?ref=https:%2F%2Fwww.elcorreo.com%2Fvivir%2Frelaciones-humanas%2Fporno-adiccion-sintomas-20210105182604-ntrc.html
  6. Molas, M. (2020). Porno feminista: ¡un cine para adultos ético y real es posible!. marzo 3, 2021, de Time Out Sitio web: https://www.timeout.es/barcelona/es/noticias/porno-feminista-un-cine-para-adultos-etico-y-real-es-posible-070120

La otra epidemia oculta: la masturbación femenina

Por: Tania Zamora Berrueta

Foto por: Theamaranta

La sexualidad sigue siendo un tema tabú, sobre todo en México y aún más el tema del placer femenino. Se nos ha educado a través de la culpa, del pecado o donde todo suele ir con base en el consumo masculino, pero ¿y el consumo femenino?

Nos rodeamos de mercadotecnia dirigida hacia el hombre, quienes son bien vistos y hasta un signo de bienestar el masturbarse. Pero cuando una mujer menciona la masturbación suele estar acompañada de comentarios como “no te satisfacen”, “un juguete sexual sólo lo usan quienes sus parejas no las complacen”.

¿Hasta cuándo veremos la masturbación femenina como un complemento de nuestra sexualidad y no una competencia con la pareja?

Foto por: TERCERAVÍA.MX

Durante el confinamiento COVID-19 se mostró que el 43% de las personas reportaron disminución en su conducta sexual por la falta de contacto con el otro (AMSSAC, 2020). Es aquí donde explicaré con mayor profundidad del por qué la masturbación femenina se apoderó de la pandemia.

En un estudio realizado por dos estudiantes de Psicología por la Universidad Iberoamericana (Baños, J & Zamora, T, 2020), se reportó un aumento en la práctica de masturbación femenina, donde a comparación de la masturbación masculina, esta se mantuvo estable antes y durante el confinamiento.

Lo más impactante de este estudio fue la relación entre el nivel de satisfacción sexual y la masturbación. Los datos mostraron que la mayoría de los hombres mantenían el mismo nivel de satisfacción sexual al masturbarse, sin mostrar interés por nuevas técnicas o plataformas. Mientras que la satisfacción sexual de las mujeres a partir de la masturbación, incrementó de manera significativa despertando interés por tomar talleres impartidos por sexólgxs, páginas de Instagram que abarcaran la sexualidad, plataformas eróticas o teniendo su primer acercamiento a algún juguete sexual.

Muchas mujeres comenzaron a satisfacerse sexualmente con la llegada del virus y quienes ya lo hacían, autoexploraron a mayor profundidad su cuerpo mediante nuevas técnicas o juguetes sexuales. Las participantes de dicho estudio comentaban que las redes sociales cada vez difundían más sobre la masturbación femenina y eso despertó las ganas de buscar información sobre cómo autocomplacerse.

Foto por: El País

En Erotika, la principal cadena de tiendas de artículos eróticos y sexuales en México, reportó un aumento de ventas del 280% desde que las autoridades santiarias del país emitieron las recomendaciones de aislamiento (El financiero, 2020).

La satisfacción ni la sexualidad femenina tendrían por qué ser un secreto. Que todo mundo se entere que la pandemia del COVID-19 trajo consigo la epidemia que despertó y liberó a miles de mujeres, el placer a través de la masturbación.

Referencias

AMSSAC. (2020). Sexualidad y COVID-19 Resultados de la Encuesta Amssac. Recuperado de: https://www.amssac.org/sexualidad-y-covid-19-resultados-de-la-encuesta-amssac/ 

Baños, J. Zamora, T. (2020) Masturbación y satisfacción sexual durante el confinamiento COVID-19.

El Financiero. (2020, 29 abril). Venta de juguetes sexuales en México se «dispara» por pandemia de COVID-19. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/empresas/la-pandemia-dispara-venta-en-linea-de-juguetes-sexuales-en-mexico

Despertando la sexualidad a partir de la imaginación, la importancia de las fantasías en la actividad sexual.

Por: Ana Paulina López López.

En el amplio mundo de la sexualidad, se encuentran presentes diferentes elementos que influyen en cómo se va a experimentar un encuentro sexual, uno de esos elementos es la presencia de las fantasías y cómo influyen en el deseo y presencia de la excitación sexual. Hoy en día la mayor parte de las personas reconoce la influencia de las fantasías en su actividad sexual durante la masturbación o en la interacción con una pareja (Zamboni y Crawford, 2002; Zimmer, Borchardt y Fischle, 1983; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014). Como se mencionó anteriormente, en la respuesta sexual, el deseo emerge a partir de la interacción entre el estado emocional, actitudes sexuales y las fantasías sexuales (Zubeidat, Ortega, Sierra, 2004).

En este mismo orden de ideas, autores como Fuentes y López (1997), exponen que la experiencia del deseo sexual es resultado de una activación neurofisiológica, una disposición cognitivo emocional y la presencia de estímulos sexuales internos (vasocongestión genital)  y externos (la presencia de una pareja) (Leiblum, Rosen, 1988; citados por  Zubeidat, Ortega, del Villar, Sierra, 2003). Dentro del nivel cognitivo emocional destaca lo estados emocionales, variables psicológicas como las fantasías, ideaciones, pensamientos sexuales, entre otros; en caso de la presencia de emociones negativas  como la ansiedad o depresión influyen en el deseo sexual; del mismo modo, se debe tomar en cuenta  cómo la persona está viviendo su sexualidad, esto merma en la estimulación ya que el encuentro no se ve como algo placentero y agradable por lo que las fantasías no tienen una connotación positiva. Por otro lado,  la presencia de sentimientos, ideas y cogniciones positivas, agradables y placenteras determinan la satisfacción sexual en la relación de pareja y poder ende la connotación de las fantasías se torna positiva favoreciendo la dinámica de placer sexual (Hamilton; Kulseng, Traeen y Lundin; 2001; Renaud y Byers, 2001; Trudel, 2002; citados por Zubeidat, Ortega, del Villar, Sierra, 2003).

Día Mundial de la Salud Sexual 2020 “El placer sexual en tiempos de  COVID-19” | Consejo Nacional de Población | Gobierno | gob.mx

Por la implicación que tienen las fantasías en la pauta de relaciones sexuales, la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (2002), destacan la importancia de las fantasías en la salud sexual, Lottes (2000) define la salud sexual como la capacidad de una persona para disfrutar y expresar su sexualidad. Esta capacidad se basa en aspectos  como el sexo seguro, agradable e informado, sexo basado en la autoestima, perspectiva positiva de la sexualidad humana y respeto mutuo en las relaciones sexuales.

Pero, en este amplio espectro de la sexualidad, en donde hemos hablado sobre el deseo, las implicaciones positivas y negativas de una fantasía, entonces, ¿Qué es una fantasía sexual? Plaud y Bigwood (1997; citados por Nieves Moyano, 2014) la  definen como como una experiencia privada en que la imaginación de una actividad sexual deseable con una pareja es sexualmente excitante para un individuo puede ser una historia elaborada; por otro lado, Wilso (1978; citado por Nieves Moyano, Sierra, 2014) refiere que una fantasía es un pensamiento que surge de forma imprevista  también puede ser una mezcla de imágenes que aparecen de manera precipitada, el contenido puede ser bizarro o realista, incluso no ser sexual y provocar excitación. La fantasía puede ser espontánea o ser desencadenada voluntariamente o creada por otros pensamientos, sentimientos o información sensorial; es importante destacar que existen diferentes autores que hablan sobre la definición de una fantasía sexual, pero resulta casi imposible poder tener una definición fija porque es el resultado de una experiencia subjetiva, por lo que cada persona lo experimenta de una forma diferente y cada persona forma su propia definición (Ellis y Symons, 1990).

Así como hay un sin fin de definiciones sobre lo que es una fantasía, existen 4 tipos de fantasías que fluctúan de acuerdo con su contenido, Existen 4 tipos de fantasías de acuerdo con su contenido; las primeras son las fantasías íntimas  están relacionadas con la búsqueda y placer del compromiso profundo con un número limitado de parejas sexuales e incluyen  actividades sexuales como besar, recibir o dar sexo oral, masturbar a la pareja, entre otras (Wilson, 1980, citado por Nieves Moyano, Sierra, 2014).  Las segundas son las fantasías exploratorias, que se relacionan a la tendencia a la excitación y variedad sexual e incluyen temas  como sexo en grupo y promiscuidad. Las fantasías sadomasoquistas se asocian con el sometimiento o provocación de dolor durante la excitación sexual e incluyen tanto conductas dominantes como sumisas y por último se encuentran las fantasías  impersonales son las relacionadas con el interés por fetiches, ropa, películas u otras manifestaciones sexuales indirectas dando escaso valor a los sentimientos (Wilson 1978 y Gosselin y Wilson 1980; citados por  Nieves Moyano, Sierra, 2014).

La sexualidad, el auto-control, y el pecado – Tomás García-Huidobro

Existen diferentes factores que influyen en su creación y producción, como rasgos de personalidad (Buss, 2009; citado por  Nieves Moyano, Sierra, 2014), características sociodemográficas como la edad, la cual se observó una asociación negativa con la frecuencia de fantasías Purifoy, Grodsky, & Giambra, 1992), religión, de acuerdo con este rubro, personas que se identifican con la religión cristiana suelen inhibir sus fantasías, reflejándose en una menor frecuencia de esas y menor frecuencia de conductas sexuales (Ahrold, Farmer, Trapnell, & Meston, 2011; Cañón et al., 2011; citados por  Nieves Moyano, Sierra, 2014) y finalmente el sexo, en la cual se obtienen resultados de que los hombres tienen más fantasías sexuales  (Baumeister, Catanese, & Vohs, 2001; Sierra, Vera- Villarroel, & Martín-Ortiz, 2002; citados por  Nieves Moyano, Sierra, 2014).

En este mismo orden de ideas, existen diferencias en cuanto al sexo, estas distinciones se encuentran en la cuestión de frecuencia y contenido; De acuerdo con las diferentes investigaciones, se observa mayor presencia de fantasías sexuales en los hombres a comparación de las muejres de acuerdo con las fantasías sexuales íntimas (es decir, fantasías asociadas a la búsqueda y disfrute de un compromiso profundo con un número limitado de parejas sexuales), del mismo modo, suelen tener temas más explícitos y visuales influyen en el deseo sexual (Zubeidat, Ortega, Sierra, 2004; Alfonso, Allison, & Dunn, 1992; Ellis & Symons, 1990; Leitenberg & Henning, 1995; Meuwissen & Over, 1991; Sierra et al., 2002; Zurbriggen & Yost, 2004; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014). 

Las mujeres tienden a incluir en sus fantasías a sus parejas, así como actividades sexuales que previamente habían experimentado, los hombres implican fantasías con otras personas y con prácticas sexuales que no habían experimentado antes (Busch, 2019). En este mismo orden de ideas,  la mujer tiende a asociar sus fantasías a un contexto emocional, concediendo mayor importancia al ambiente a las situaciones previas al encuentro sexual, enfocándose menos en las propiedades físicas de su pareja y del acto sexual, también hay una menor variedad de actividades sexuales, involucra temas íntimos, románticos y un menor número de parejas, a su vez, se presentan fantasías de sumisión (Ellis y Symons, 1990; (Birnbaum, 2007; Critelli & Bivona, 2008; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014).

Por qué siempre escojo la misma pareja?

El motivo por el cual, hay una diferencia entre el tipo de fantasías que presentan hombres y mujeres puede encontrarse relacionado desde dos puntos de vista, el primero es una perspectiva evolutiva, ya que, las fantasías sexuales se consideran estrategias que facilitan la adaptación a nivel  reproductivo, cabe la posibilidad debido a los mayores costes de la reproducción, las mujeres son más exigentes en su elección de pareja y menos interesadas en el sexo fuera de un contexto romántico o de relación (Buss & Schmitt, 1993; citados por Busch, 2019). Oliver y Hyde (1993; citados por Busch,2019), postulan un segundo punto de vista que son las limitaciones sociales que se dan por los roles de género y las conductas que se deben de tener para que sean aceptadas por la sociedad, por ende, el contenido de las fantasías sexuales suele ser congruente con las normas y roles que generalmente son reforzados por el contexto en el que se desenvuelve la persona, de modo que mientras los hombres suelen ser recompensados por mostrarse predispuestos para la actividad sexual, las mujeres suelen ser discriminadas por ello (Greene & Faulkner, 2005; Eagly, 2013; citados por Busch, 2019). 

En este mismo orden de ideas, personas que temen a sus fantasías sexuales, por estar violentando normas y valores, experimentan sentimientos “”negativos”  como vergüenza o culpa originados por las creencias acerca de las mismas, limitando así la capacidad de fantasear y la vida erótica, llegando a inhibir las fantasías sexuales y contribuyendo a la aparición de disfunciones sexuales (Cado y Leitenberg, 1990; citados por Busch, 2019).

Para concluir las fantasías sexuales tienen un papel fundamental en el deseo y el surgimiento de la activación sexual, así como en su disminución, es por ello, que se debe de tener conciencia de cómo la persona se encuentra vivenciando su sexualidad y que connotación tiene hacia ese ámbito tan importante en su vida (Desvarieux, Salamanca, Ortega  y Sierra, 2005; citados por Nieves Moyano, Sierra, 2014).  Hoy en día comienza a haber una mayor apertura sobre los roles y estándares sociales que dictaminan cómo vivir la sexualidad, por lo que permite expandir los horizontes hacia nuevas experiencias sexuales a partir de la imaginación (Noorishad, Levaque, Byers, Shaushness, 2019). Por otro lado, también las fantasías mejoran no solo la vinculación que se tiene con la pareja, sino que también personas que tienden a fantasear más tanto en la relación de pareja como en la satisfacción individual, presentan más orgasmos y durante las prácticas sexuales. (Wilson, 1978).

Referencias:

  • Busch, T. (2019). Perceived Acceptability of Sexual and Romantic Fantasizing. Sexuality & Culture, (24).                             
  • Byers, E. S. (1996). How well does the traditional sexual script explain sexual coercion? Review of a program of research. Journal of Psychology & Human Sexuality, 8(1–2), 7–25. https://doi.org/10.1300/ j056v08n01_02
  • Ellis, B.J., & Symons, D. (1990). Sex differences in sexual fantasy: An evolutionary psychological approach. Journal of Sex Research, 27(4), 527–555. http://dx.doi.org/10.1080/00224499009551579 
  • Goldey, K., Avery, L., & van Anders, S. (2020). Sexual Fantasies and Gender/Sex: A Multimethod Approach with Quantitative Content Analysis and Hormonal Responses. JOURNAL OF SEX RESEARCH, 51(8), 917-931. https://doi.org/10.1080/00224499.2013.798611               
  • Gosselin, C., & Wilson, G. D. (1980). Sexual variations: Fetishism, sadomasochism, and transvestism. Nueva York: Simon & Schuster.     
  • Hsu, B., Kling, A., Kessler, C., Knapke, K., Diefenbach, P., & Elias, J.E. (1994). Gender differences in sexual fantasy and behavior in a college population: A ten-year replication. Journal of Sex & Marital Therapy, 20(2), 103–118. http://dx.doi.org/10.1080/ 00926239408403421                        
  • Leitenberg, H., & Henning, K. (1995). Sexual fantasy. Psychological Bulletin, 117(3), 469–496. http://dx.doi.org/10.1037/0033- 2909.117.3.469         
  • Morag, A., Brotto, L., & Gorzalka, B. (2014). Sexual fantasy and masturbation among asexual individuals. The Canadian Journal Of Human Sexuality, 23(2), 89-95. https://doi.org/doi:10.3138/cjhs.2409                                            
  • Moyano, Nieves & Sierra, J.  (2014).  Fantasías y Pensamientos sexuales: Revisión conceptual y relación con la salud sexual. Revista Puertorriqueña de Psicología, 25(2),376-393.[fecha de Consulta 14 de Septiembre de 2020]. ISSN: 1946-2026. Disponible en:   https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=2332/233245622014
  • Noorishad, P., Levaque, E., Byers, S., & Shaughnessy, K. (2019). More than one avour: University students’ speci c sexual fantasies, interests, and experiences. The Canadian Journal Of Human Sexuality, 28(2), 143-158. https://doi.org/10.3138/cjhs.2019-0024
  • OPS, & OMS (2002). Promoción de la salud sexual: recomendaciones para la acción. Madrid: Ediciones Temas de Hoy.                  
  • Pérez- González, S., Nieves Moyano, & Sierra, J. (2011). La capacidad de ensoñación sexual: su relación con la actitud hacia las fantasías sexuales y rasgos de personalidad. Cuadernos De Medicina Psicosomática Y Psiquiatría De Enlace, (99).                  
  • Zubeidat, I., Ortega, V., & Sierra, J. (2004). Evaluación de algunos factores determinantes del deseo sexual; estado emocional, actitudes sexuales y fantasías sexuales. Análisis Y Modificación De Conducta, 30(129), 105-125.
  • Zubeidat, I., Ortega, V., del Villar, C., & Sierra, J. (2003). Un estudio sobre la implicación de las actitudes y fantasías sexuales en el deseo sexual de los adolescentes. Cuadernos De Medicina Psicosomática Y Psiquiatria De Enlace, (67), 71-73.

El arte del beso ¿lo conoces?

Por: Paola Silva Simón

“Un mundo nace cuando dos se besan” – Octavio Paz

Alguna vez te has preguntado sobre ¿Qué son los besos y el efecto que tienen en nuestro cerebro y cuerpo?

Todos los humanos contamos con un instinto para conectarnos con el otro mediante un beso, pero la forma y manera de expresarlo va a depender de nuestra cultura y experiencias personales. Un beso puede ser lo que permite que una relación, llegue a una conexión más profunda o que se termine ahí todo, ya que fue algo que no se sintió bien. 

Pero… ¿Qué es un beso?

Sheril Kirshenbaum (2011), nos explica en su libro “The Science of Kissing: What Our Lips Are Telling Us”, que la definición de un beso es relativamente simple ya que es el contacto boca a boca de dos personas o la presión de los labios de uno en alguna otra parte del cuerpo del otro.

A pesar de todo la pregunta más importante sigue siendo: ¿Qué pasa en nuestro cerebro y cuerpo cuando un beso sucede?

Lo que sucede es que el cerebro empieza a aumentar la sensibilidad en los labios y comienza a liberar tres compuestos químicos (dopamina, oxitocina y serotonina) que son los neurotransmisores encargadas de provocar la sensación de placer, incluso facilitan el sentimiento de apego y brinda una sensación de recompensa, ayudan con la regulación de emociones, relacionados con la sexualidad, falta de apetito y sueño (Kirshenbaum, 2012).

Asimismo, también nuestro cuerpo experimenta cambios físicos que pueden ser: vasos sanguíneos dilatados, pulso acelerado, mejillas rojas y las pupilas se agrandan, pero todas son respuestas del cuerpo que reflejan síntomas parecidos a los que se asocia el enamoramiento (Kirshenbaum, 2012).

Sabias que…

 

Los labios son la zona más erógena del cuerpo, ya que están llenos de terminaciones nerviosas (Kirshenbaum, 2012).

Sheril Kirshenbaum, tiene algunos consejos que estoy segura te servirán mucho:

  • Conocer los gustos y preferencias de la otra persona.
  • Siempre tener una buena higiene.
  • Preparar el escenario ya que elegir el momento adecuado es la clave.

(ABC Ciencia, 2014)

Finalmente, un estudio de la Universidad de Oxford, demuestra que besar en las relaciones románticas tiene dos funciones principales: la evaluación de la pareja y la medición del apego. Es probable que los besos puedan funcionar tanto para evaluar a la pareja como para facilitar el apego al trabajar en diferentes etapas del proceso de relación. Para averiguarlo, Rafael Wlodarski y el profesor Robin Dunbar realizaron un cuestionario online a 900 adultos, que respondieron preguntas sobre la importancia de besar en las relaciones a corto y largo plazo (Wlodarski & Dunbar, 2013).

Bibliografía:

ABC Ciencia. (2014). Cómo besar bien (la respuesta científica). ABC. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://www.abc.es/ciencia/20140814/abci-como-besar-bien-ciencia-201408141845.html.

ABC Ciencia. (2013). ¿Por qué nos besamos?. ABC. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://www.abc.es/sociedad/20131012/abci-porque-besamos-201310111322.html.

Kirshenbaum, S. (2012). The science of kissing. CNN. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://edition.cnn.com/2012/02/14/opinion/kirshenbaum-science-kissing/index.html.

Kirshenbaum, S. (2011). The science of kissing (1st ed.). Grand Central Pub.

Wlodarski, R. & Dunbar, R. I. M. (2013) Examining the possible functions of kissing in romantic relationships. Archives of Sexual Behavior. doi:10.1007/s10508-013-0190-1.

Empecemos a desintoxicar nuestras relaciones

Por: Isaac Guzmán Vázquez.

Todos hemos escuchado alguna vez a un amigo o a un familiar hablar de relaciones tóxicas, pero es igual de importante hablar de relaciones sanas. Éstas últimas se confunden a menudo con relaciones perfectas, es decir, en las que no existen defectos o debilidades en ambas partes. Como sabemos, estas relaciones ideales no existen por el simple hecho de que las personas no somos perfectas. Sin embargo, si la pareja está interesada en dedicarle tiempo a atender sus dificultades, la relación podría llegar a clasificarse como saludable. 

¿Qué es una relación tóxica?

Se trata de una relación en donde una o ambas partes sufren en vez de disfrutar del hecho de estar juntos. La pareja se ve sumergida en un gran desgaste emocional por tratar de salvar la relación constantemente.

¿De dónde surgen las relaciones tóxicas?

Son diversas las causas por las que podemos mantener una relación tóxica a pesar de saber que nos está haciendo daño. Las siguientes son las más comunes: baja autoestima, creer que somos la solución a los problemas de nuestra pareja, pensarnos a nosotros mismos como las víctimas de la relación, dependencia emocional, miedo a la soledad y miedo al futuro.

Las relaciones familiares también juegan un papel fundamental en el desarrollo del individuo. En este sentido, los padres han sido reconocidos como los principales protagonistas y la familia como el escenario primario de socialización del niño. Distintos modelos teóricos, como el aprendizaje social, el modelo cognitivo conductual, la teoría de los sistemas de familia o los modelos bio-conductuales, les conceden un gran poder explicativo a las variables familiares en la predicción del desarrollo cognitivo, físico y social de los hijos, así como a su bienestar. Distintas teorías sobre la socialización del niño defienden la existencia de una fuerte asociación entre el tipo de relaciones padres-hijos existente en la familia y el desarrollo de problemas en los hijos. Aunque hay pruebas de que las interacciones coercitivas entre padres e hijos pueden dar lugar al desarrollo de conductas agresivas y antisociales en otros contextos, especialmente en el caso de los varones, fue a partir de la década de los noventa cuando los investigadores comenzaron a interesarse por los mecanismos a través de los cuales las experiencias de los niños dentro de sus familias impactan en su conducta y estatus entre los iguales a corto y largo plazo (Dishion, 1990).

Dado que el matrimonio forma parte del sistema familiar en el que se encuentra el niño, le puede influir directamente y suministra un contexto que facilita o perjudica su crianza, ejerciendo también de este modo una influencia indirecta (Grych, Raynor y Fosco, 2004). Los investigadores coinciden en señalar que existe una relación entre disfunción matrimonial y mala adaptación de los hijos, siendo los conflictos matrimoniales, y sobre todo la percepción del niño de estos, los que presentan una relación más fuerte y consistente con su adaptación (Cortés, 2007).

Las agresiones entre los padres también aumentan el riesgo de que los hijos desarrollen posteriormente unas relaciones de pareja inadecuadas o tóxicas. Por ejemplo, los resultados de Maker, Kemmelmeir y Peterson (1998) indicaban que las universitarias que habían estado expuestas a las agresiones presentaban una peor adaptación a largo plazo, experimentando más violencia en las relaciones de pareja y unos niveles superiores de comportamiento antisocial y más síntomas depresivos y traumáticos. Los adolescentes que presencian en su hogar los conflictos hostiles o la violencia familiar pueden estar aprendiendo formas de expresar la cólera que supongan un mayor riesgo de utilizar la violencia con sus parejas, actuando de forma controladora, hostil y abusiva.

¿Qué es una relación sana?

Una relación sana o de mantenimiento no es aquella en la cual no existen problemas ni desencuentros. Incluso, en una relación sana puede haber las mismas o más dificultades que en una relación tóxica. Lo que las diferencia es que, en la sana, la pareja promueve de manera activa conductas designadas para continuar la relación, para prevenir su declive o para repararla y restablecerse (Stafford, 1994).

Canary y Dainton (2009) concuerdan en que existen al menos cinco formas de definir el mantenimiento dentro de una relación:

• La primera definición hace referencia a que el mantenimiento implica la estabilidad y cuidado de la relación, es decir, el mantenimiento se refiere a las conductas que ayudan a que una relación se mantenga a través del tiempo.

• La segunda definición envuelve el deseo de las características que debe tener una relación. Esta definición implica que no es suficiente tener una relación estable sino que implica mantener una alta calidad en la relación, por ejemplo, el hecho de que la relación está caracterizada por la satisfacción, el compromiso, la confianza, el amor y el apoyo.

• La tercera visión implica no sólo las conductas sino cómo las personas reparan la relación cuando se presenta algún daño. Esta visualización implica que no se dan conductas de mantenimiento en la relación hasta que son necesarias las reparaciones.

• La cuarta definición implica mantener la relación en una condición específica. Es decir, bajo un tipo de relación e intimidad específica, por ejemplo, los amigos platónicos que desarrollan conductas de mantenimiento en una interacción no sexual.

• Finalmente, se da una perspectiva dialéctica, donde las conductas de mantenimiento son vistas como una adaptación al cambio inherente a cada relación.

¿De dónde provienen las relaciones sanas?

De acuerdo con Fromm (2007), para que una relación sea satisfactoria y benéfica para ambas partes, debe implicar ciertos elementos básicos interrelacionados que se adquieren desde la infancia. Éstos son: cuidado, responsabilidad, respeto y conocimiento.

El cuidado se entiende como una preocupación activa por la vida y el crecimiento de lo que amamos. Cuando falta tal preocupación activa, se concluye que no hay amor en la pareja.

El cuidado y la preocupación implican otro elemento de las relaciones sanas: el de la responsabilidad. Hoy en día se suele usar ese término para denotar un deber, algo impuesto desde el exterior. Pero la responsabilidad, en su verdadero sentido, es un acto enteramente voluntario, constituye la respuesta a las necesidades, expresadas o no, de otro ser humano. Ser “responsable” significa estar listo y dispuesto a “responder”.

La responsabilidad podría degenerar fácilmente en dominación y posesividad, si no fuera por un tercer componente de las relaciones sanas, el respeto. Respeto no significa temor y sumisa reverencia, denota la capacidad de ver a una persona tal cual es y tener conciencia de su individualidad única. Respetar a alguien es querer que la persona amada crezca y se desarrolle por sí misma, en la forma que le es propia, y no para servirme.

Respetar a una persona sin conocerla, no es posible. El cuidado y la responsabilidad serían ciegos si no los guiara el conocimiento. El conocimiento estaría vacío si no lo motivara la preocupación. Hay muchos niveles de conocimiento, el que constituye un aspecto del amor sano no se detiene en la periferia, sino que penetra hasta lo más profundo.

El antídoto

El antídoto de las relaciones tóxicas es resultado de ver al amor no sólo como una relación personal, sino como un rasgo de madurez que se manifiesta en diversas formas: amor erótico, amor fraternal, amor filial, amor a uno mismo, etcétera. El amor no es algo pasajero y mecánico, como a veces nos induce a creer la sociedad de hoy. Muy al contrario, el amor es un arte, el fruto de un aprendizaje construido a lo largo de la vida. Por ello, si queremos aprender a amar, debemos actuar como lo haríamos si quisiéramos aprender cualquier otro arte (con su parte teórica y práctica), ya sea música, pintura, carpintería o el arte de la medicina (Fromm, 2007).  

Referencias

  • Canary, D. y Dainton, M. (2009). Maintaining Relationships. Los Angeles: SAGE.
  • Cortés Arboleda, M.R. (2007). Adaptación de la pareja, conflictos matrimoniales y problemas de conducta de los hijos. Madrid: Pirámide.
  • Dishion, T. (1990). The peer context of troublesome child and adolescent behavior. Newbury Park, CA: Sage.
  • Fromm, E. (2007). El arte de amar. México: Paidós.
  • Grych, J., Raynor, S. y Fosco, G. (2004). Family processes that shape the impact of interparental conflict on adolescents. Development and Psychopathology, 16, 649–665.
  • Maker, A., Kemmelmeier, M. y Peterson, C. (1998). Long-term psychological consequences in women of witnessing parental physical conflict and experiencing abuse in childhood. Journal of Interpersonal Violence, 13, 574-589.
  • Oudererk, B., Blachman-Demner, D. y Mulford, C. (2014). Teen dating violence: How peers can affect risk & protective factors. Washington, DC: U.S. Department of Justice.
  • Stafford, L. (1994). Communication and relational maintenance. San Diego: Academic Press.