¿Boobs?¿Vello púbico?… ¿Qué es esto?

Por: Ana Rodríguez Prado

Entre los 8 a 10 años empiezan cambios en ti, en tu manera de ser, en tu manera de sentir, en tu piel, en tu voz, en tu estatura, en el desarrollo de tu cuerpo, en tus músculos, en tus partes genitales y empiezas a sentir deseo sexual (Gómez, 2019).

El día que empiezas a usar un brasier, ese día el mundo te grita:  ¡Bienvenida a la pubertad!

Pubertad… ¡Qué Palabra!

Significa tanto que a veces asusta un poco.

Para hacerla corta y fácil, la pubertad es sinónimo de cambios, estos cambios se dan tanto por fuera como por dentro, a una velocidad demasiado rápida (Gómez, 2019).

Esta es una etapa en donde el cuerpo se desarrolla más rápido que en cualquier otro momento de la vida (Podestá,2017). De un día para otro parece que eres otra persona, todos estos cambios van generando demasiadas preguntas de que hacer con esto.

El cuerpo es muy sabio y nos habla todo el tiempo, todos estos cambios responden a un mecanismo biológico por el que pasa todo el mundo, las responsables de estos cambios son las hormonas, unas sustancias químicas que produce el organismo a través de diversas glándulas (Mandal,2018).

Los cambios externos, como lo sería el cambio en la piel, el crecimiento de pechos, el crecimiento del vello púbico, el crecimiento vello en las axilas, el ensanchamiento de caderas, son muy fáciles de notar, pero, así como cambia todo por fuera también cambia el cuerpo por dentro. Estos cambios apenas comienzan, seguirás teniéndolos hasta que termine tu desarrollo (Gómez, 2019).

Tus órganos sexuales también están madurando. Se están preparando para ser un adulto.

Si eres una persona con vulva, los cambios que presentan tus órganos sexuales es la maduración de los óvulos, los cuales serán expulsados por tus ovarios y por lo tanto presentaras la menstruación, esta se presenta alrededor de cada 28 días. La llegada de la menstruación marca un antes y un después dentro de tu desarrollo. Es natural que sientas dudas y temores y para no sentirlo debes de informarte (Podestá,2017).

Este cambio nos llena de grandes responsabilidades, pues tu aparato reproductivo ya este maduro y es capaz de tener relaciones sexuales y de procrear. Por lo tanto, debemos de cuidarnos para prevenir un embarazo o una enfermedad de trasmisión sexual.

Cuando empieces a ser sexualmente activa debes de buscar ayuda con un medico para que te indique como cuidarte en todos los aspectos y ejercer con responsabilidad tu sexualidad Gómez, 2019).

El medico te indicará cuales son los métodos anticonceptivos y que cuidados tener al empezar tu vida sexual.   

Algunos consejos que puedes seguir para sobrellevar estos cambios….

  1. Mantén la clama y escucha tu cuerpo: aunque no sepas que esta pasando contigo, tu cuerpo es muy sabio y todo se dará a su tiempo (Piconee,2017).
  2. Calendario: es muy recomendable el llevar un calendario para marcar las fechas en las que menstruas y así estar preparada cada mes (Piconee,2017).  
  3. Higiene: al tener tantos cambios en el cuerpo debes de tener una higiene superior a la que acostumbrabas, ya que es de suma importancia cuidar tu cuerpo y mucho más en tus días (Piconee,2017).
  4. Preparate: siempre mantente preparada, ten en tu bolsa o mochila toallas sanitarias, por si hiciste mal cálculos.
  5. Busca apoyo: siempre cuenta con algún apoyo para platicar estos temas, una persona de toda tu confianza.
  6. Consultas medicas: sí sientes que algo no va bien en tu cuerpo, POR FAVOR ve al doctor.

¡Recuerda, que tus cambios no te den pena, todas pasamos por lo mismo!

Referencias:

Podestá,V.(20017). Cuido mi cuerpo. Argentina. Ed Guadal. Pags 77.

Gómez,B.(2019). Desarrollo físico y sexual en la adolescencia y en la pubertad. Sociedad Peruana de pediatría. Web:  http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/CRECIMIENTO%20Y%20DESARROLLO%20SDAJ.pdf

Mandal,A.(2019). ¿Cuáles son las hormonas? News Medical Life Sciences. Web: https://www.news-medical.net/health/What-are-Hormones-(Spanish).aspx

Piconee,A.(2017). 10 Recomendaciones para una adolescencia más saludable. SUP. Web: https://www.sup.org.uy/2017/04/28/10-recomendaciones-para-una-adolescencia-mas-saludable/

La otra epidemia oculta: la masturbación femenina

Por: Tania Zamora Berrueta

Foto por: Theamaranta

La sexualidad sigue siendo un tema tabú, sobre todo en México y aún más el tema del placer femenino. Se nos ha educado a través de la culpa, del pecado o donde todo suele ir con base en el consumo masculino, pero ¿y el consumo femenino?

Nos rodeamos de mercadotecnia dirigida hacia el hombre, quienes son bien vistos y hasta un signo de bienestar el masturbarse. Pero cuando una mujer menciona la masturbación suele estar acompañada de comentarios como “no te satisfacen”, “un juguete sexual sólo lo usan quienes sus parejas no las complacen”.

¿Hasta cuándo veremos la masturbación femenina como un complemento de nuestra sexualidad y no una competencia con la pareja?

Foto por: TERCERAVÍA.MX

Durante el confinamiento COVID-19 se mostró que el 43% de las personas reportaron disminución en su conducta sexual por la falta de contacto con el otro (AMSSAC, 2020). Es aquí donde explicaré con mayor profundidad del por qué la masturbación femenina se apoderó de la pandemia.

En un estudio realizado por dos estudiantes de Psicología por la Universidad Iberoamericana (Baños, J & Zamora, T, 2020), se reportó un aumento en la práctica de masturbación femenina, donde a comparación de la masturbación masculina, esta se mantuvo estable antes y durante el confinamiento.

Lo más impactante de este estudio fue la relación entre el nivel de satisfacción sexual y la masturbación. Los datos mostraron que la mayoría de los hombres mantenían el mismo nivel de satisfacción sexual al masturbarse, sin mostrar interés por nuevas técnicas o plataformas. Mientras que la satisfacción sexual de las mujeres a partir de la masturbación, incrementó de manera significativa despertando interés por tomar talleres impartidos por sexólgxs, páginas de Instagram que abarcaran la sexualidad, plataformas eróticas o teniendo su primer acercamiento a algún juguete sexual.

Muchas mujeres comenzaron a satisfacerse sexualmente con la llegada del virus y quienes ya lo hacían, autoexploraron a mayor profundidad su cuerpo mediante nuevas técnicas o juguetes sexuales. Las participantes de dicho estudio comentaban que las redes sociales cada vez difundían más sobre la masturbación femenina y eso despertó las ganas de buscar información sobre cómo autocomplacerse.

Foto por: El País

En Erotika, la principal cadena de tiendas de artículos eróticos y sexuales en México, reportó un aumento de ventas del 280% desde que las autoridades santiarias del país emitieron las recomendaciones de aislamiento (El financiero, 2020).

La satisfacción ni la sexualidad femenina tendrían por qué ser un secreto. Que todo mundo se entere que la pandemia del COVID-19 trajo consigo la epidemia que despertó y liberó a miles de mujeres, el placer a través de la masturbación.

Referencias

AMSSAC. (2020). Sexualidad y COVID-19 Resultados de la Encuesta Amssac. Recuperado de: https://www.amssac.org/sexualidad-y-covid-19-resultados-de-la-encuesta-amssac/ 

Baños, J. Zamora, T. (2020) Masturbación y satisfacción sexual durante el confinamiento COVID-19.

El Financiero. (2020, 29 abril). Venta de juguetes sexuales en México se «dispara» por pandemia de COVID-19. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/empresas/la-pandemia-dispara-venta-en-linea-de-juguetes-sexuales-en-mexico

Vagina vs Vulva

Por: Samantha Trujillo Villarreal

Les voy a describir el momento en mi vida que dio pie a la selección del tema de este artículo: Soy una estudiante de psicología, a punto de graduarme, cursando una clase de sexualidad humana, sin embargo, y no me siento orgullosa, pero la palabra vulva me cuesta utilizarla. ¿Por qué? La palabra vagina está perfectamente integrada en mi vocabulario, pero vulva… es como su “pariente incómodo”. 

Comencemos por dejar algo en claro. La vulva está compuesta de las partes genitales femeninas que se encuentran afuera del cuerpo. Esto incluye los “labios” o pliegues de piel, el clítoris y las aberturas hacia la uretra y la vagina. (MedlinePlus 2020) Mientras que la vagina es un conducto que conecta la vulva con el cérvix y el útero. (Planned Parenthood 2020). Entonces, para ser más claros, la vulva es lo que se ve desde afuera y la vagina es un canal interno. Pero, ¿Seré la única que utiliza mal el término? 

Una simple búsqueda en Google fue suficiente para darme cuenta que en efecto, y como lo sospechaba, no soy la única. En 2019 el periódico británico The Guardian hizo una entrevista a Eve Ensler, la autora de Los Monólogos de la vagina sobre este tema precisamente. En este, de hecho, ella confiesa que no fue sino hasta que escribió un libro sobre vaginas y vulvas, que dejó de llamar a su vulva vagina. Ensler comenta que sabía que el término anatómicamente correcto era vulva, pero qué utilizarlo le parecía bochornoso e incluso pedante.  

En el 2019 se publicó un artículo llamado La sorprendentemente corta historia de la vagina. Este artículo comienza dando una larga lista de maneras de decirle a la vagina, sin decir la palabra vagina, y aunque la lista se encuentra en ingles, no basta mas que hacer una búsqueda en google para encontrar sitios web con títulos como “50 maneras de llamar a la vagina” y “Los otros 100 nombres para llamar a la vagina que quizás desconocías”. Así que buscamos nombrar a los genitales femeninos de cualquier manera, menos la correcta. Este artículo habla del tabú que rodea a la sexualidad femenina, incluso hasta 1680 tuvo nombre este conducto en el cuerpo de la mujer, así que no nos sorprende que estas partes anatómicas hayan sido vistas como misteriosas.  

En la antigua Roma se creía que las mujeres tenían los mismos órganos reproductivos que los hombres solo que al interior de su cuerpo, el escroto era el útero, el pene sería la vagina y los testículos, los ovarios. Esta es una creencia que prevaleció durante siglos. De hecho, hasta 1994 el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos no practicaba ensayos clínicos en mujeres, porque se creía que tenían el mismo efecto en ambos sexos. (Healthline 2019)

Hoy en día, muchas mujeres siguen llamando a sus genitales de mil y un maneras, lo que sea que les evite decir la palabra “vulva”, incluso “vagina” viene antes en la lista. ¿Pero cuál es el problema? En el 2015 el periódico The Huffington Post, le hizo precisamente esta pregunta a Laurie Mintz, profesora de psicología en la Universidad de Florida y autora del libro Guía de una mujer cansada para sexo apasionado. Mintz menciona que hay un análisis feminista de porque esto importa. “Al llamarle a toda la anatomía femenina vagina, nos estamos refiriendo a nuestros órganos sexuales como la parte que le da más placer a los hombres heterosexuales. La mayoría de las mujeres necesitan estimulación en el clítoris para poder tener un orgasmo, y demasiadas de estas no están obteniendo lo suficiente en sus relaciones sexuales. Él seguir utilizando la terminología incorrecta probablemente está jugando un rol en esto.”

En este mismo artículo de The Huffington Post se habla de que ⅔ mujeres se sienten demasiado avergonzadas de utilizar el término “vagina” con su doctor, y de “vulva”… ni hablemos. Mintz también habla de que “Si no conocemos qué hay ahí abajo y recurrimos a apodos, avergonzándonos cada vez que nos referimos a nuestras partes privadas, ¿Qué tan cómodas nos podemos sentir con nuestra propia sexualidad, y nuestra expresión sexual?”  (Pearson 2015)

Utilizar el nombre correcto para nuestra vulva y vagina, es dar un paso adelante en la incesante carrera para tomar control de nuestro cuerpo y apropiarnos de nuestra sexualidad. 

Referencias:

Planned Parenthood (2020) “¿Cuales son las partes de la anatomia sexual femenina? https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/salud-y-bienestar/anatomia-sexual-y-reproductiva/cuales-son-las-partes-de-la-anatomia-sexual-femenina 

Pearson Catherine (2015) “Let’s clear up the vagina vs vulva debate once and for all”. The Huffington Post https://www.huffpost.com/entry/lets-clear-up-the-vagina-vs-vulva-debate-once-and-for-all_n_562f99dfe4b06317990f73c8

Healthline (2019) “The surprisingly, very short history of the vagina”. https://www.healthline.com/health/vagina-history#_noHeaderPrefixedContent

MedlinePlus (2020) “Vulva” https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002343.htm

El arte del beso ¿lo conoces?

Por: Paola Silva Simón

“Un mundo nace cuando dos se besan” – Octavio Paz

Alguna vez te has preguntado sobre ¿Qué son los besos y el efecto que tienen en nuestro cerebro y cuerpo?

Todos los humanos contamos con un instinto para conectarnos con el otro mediante un beso, pero la forma y manera de expresarlo va a depender de nuestra cultura y experiencias personales. Un beso puede ser lo que permite que una relación, llegue a una conexión más profunda o que se termine ahí todo, ya que fue algo que no se sintió bien. 

Pero… ¿Qué es un beso?

Sheril Kirshenbaum (2011), nos explica en su libro “The Science of Kissing: What Our Lips Are Telling Us”, que la definición de un beso es relativamente simple ya que es el contacto boca a boca de dos personas o la presión de los labios de uno en alguna otra parte del cuerpo del otro.

A pesar de todo la pregunta más importante sigue siendo: ¿Qué pasa en nuestro cerebro y cuerpo cuando un beso sucede?

Lo que sucede es que el cerebro empieza a aumentar la sensibilidad en los labios y comienza a liberar tres compuestos químicos (dopamina, oxitocina y serotonina) que son los neurotransmisores encargadas de provocar la sensación de placer, incluso facilitan el sentimiento de apego y brinda una sensación de recompensa, ayudan con la regulación de emociones, relacionados con la sexualidad, falta de apetito y sueño (Kirshenbaum, 2012).

Asimismo, también nuestro cuerpo experimenta cambios físicos que pueden ser: vasos sanguíneos dilatados, pulso acelerado, mejillas rojas y las pupilas se agrandan, pero todas son respuestas del cuerpo que reflejan síntomas parecidos a los que se asocia el enamoramiento (Kirshenbaum, 2012).

Sabias que…

 

Los labios son la zona más erógena del cuerpo, ya que están llenos de terminaciones nerviosas (Kirshenbaum, 2012).

Sheril Kirshenbaum, tiene algunos consejos que estoy segura te servirán mucho:

  • Conocer los gustos y preferencias de la otra persona.
  • Siempre tener una buena higiene.
  • Preparar el escenario ya que elegir el momento adecuado es la clave.

(ABC Ciencia, 2014)

Finalmente, un estudio de la Universidad de Oxford, demuestra que besar en las relaciones románticas tiene dos funciones principales: la evaluación de la pareja y la medición del apego. Es probable que los besos puedan funcionar tanto para evaluar a la pareja como para facilitar el apego al trabajar en diferentes etapas del proceso de relación. Para averiguarlo, Rafael Wlodarski y el profesor Robin Dunbar realizaron un cuestionario online a 900 adultos, que respondieron preguntas sobre la importancia de besar en las relaciones a corto y largo plazo (Wlodarski & Dunbar, 2013).

Bibliografía:

ABC Ciencia. (2014). Cómo besar bien (la respuesta científica). ABC. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://www.abc.es/ciencia/20140814/abci-como-besar-bien-ciencia-201408141845.html.

ABC Ciencia. (2013). ¿Por qué nos besamos?. ABC. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://www.abc.es/sociedad/20131012/abci-porque-besamos-201310111322.html.

Kirshenbaum, S. (2012). The science of kissing. CNN. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://edition.cnn.com/2012/02/14/opinion/kirshenbaum-science-kissing/index.html.

Kirshenbaum, S. (2011). The science of kissing (1st ed.). Grand Central Pub.

Wlodarski, R. & Dunbar, R. I. M. (2013) Examining the possible functions of kissing in romantic relationships. Archives of Sexual Behavior. doi:10.1007/s10508-013-0190-1.

La Virginidad: ¿Mito o Realidad?

Por: Jimena Lomelin Gascon

Moralmente, la virginidad significa la integridad corporal, la cual es inspirada por un motivo virtuoso. Formalmente, la virginidad es el propósito de mantenerse perpetuamente en castidad y abstenerse de los placeres sexuales. Por lo tanto, se denomina a una persona virgen, como aquella que conserva la cualidad de no haber tenido relaciones, conservando su castidad y pureza. (RAE, 2019)  

La primera relación sexual ha sido considerada como un suceso de gran importancia en las diversas culturas y sociedades, esto se debe a que marca el momento en que una joven o joven está en condiciones para la reproducción. El significado que las mujeres y hombres le dan a esta experiencia está delimitado a la interpretación de las diferentes culturas, por ende, la virginidad es un constructo social, es decir, una idea colectiva, y en consecuencia no es un concepto médico, no es cuantificable ni medible. (Amuchástegui, 1998)

Freud en su escrito el Tabú de la virginidad (1918 [1917]) la definió como un estado de “servidumbre sexual”, donde la exigencia sobre la mujer de no traer al matrimonio el recuerdo de un encuentro sexual con otro hombre, no es más que la aplicación del derecho a la propiedad exclusiva sobre la mujer, garantizando su posesión. Esta “servidumbre sexual” es indispensable para mantener el matrimonio cultural y desvalorar a cualquier tendencia moderna que lo amenace.

En nuestra cultura, influenciada por la religión católica, se considera a la virginidad como sinónimo de “mujer virtuosa”, la cual debe llegar virgen al matrimonio, demostrando su estado de pureza, representado en el vestido blanco de la novia, o en el sangrando del primer coito como consecuencia de la perforación del himen. Por lo que también se define a la virginidad como “la doncellez de la mujer”. (Freud, 1918, p.189)

A partir de la separación Estado – Iglesia, se han producido cambios en relación con la regulación del comportamiento y el deseo sexual de las personas, ya que anteriormente eran regulados por los representantes eclesiásticos, y ahora se promueve la autonomía y la elección individual. Sin embargo, a pesar de este cambio, los códigos morales definidos por la iglesia católica todavía impactan de forma directa en la experiencia sexual de las personas, así como en las decisiones gubernamentales acerca de la salud sexual y su legislación. (Amuchástegui, 1998)

Estos constructos sociales, alrededor de la idea de lo que es la virginidad, históricamente han tenido un impacto en todas las culturas y sociedades, ya que hoy en día, seas una persona religiosa o no, este concepto permea las decisiones que uno toma con respecto a su sexualidad y tristemente, a pesar de que la ciencia ha desmentido la validación científica de este concepto, este sigue teniendo un impacto a nivel psicológico y conductual.

Lo que a mi me hace preguntarme, ¿Cómo se construye este concepto, más allá de la religión?

En un estudio realizado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la UNAM, se encontró que, en México, en su mayoría, los significados de la sexualidad están estrechamente vinculados con el valor de la virginidad y el género, ya que la primera relación coital está relacionada con el género, en especial con los mandatos católicos de la feminidad y masculinidad, percibiendo a la sexualidad como una práctica mala y no como una oportunidad de crecimiento y expresión de amor. Por lo tanto, las relaciones sexuales antes del matrimonio en los hombres confirman su identidad masculina adulta, al igual que les brinda un estatus social, mientras que en las mujeres, es considerado como una gran falta.

Dicho lo anterior, la virginidad a lo largo de la historia se ha definido como sagrada y como símbolo de pureza y valor de las mujeres, siguiendo el modelo de la feminidad católica representada en la Virgen María, la cual no es excluyente de la definición que nos da Freud de “servidumbre sexual”, si no que la justifica, lo que desde mi punto de vista es mucho más grave, ya que se encubre el acto violento y machista de la materialización del cuerpo femenino, en un significado de “divinidad”, “pureza” o “sagrado”.

Por ende, las relaciones sexuales premaritales de las mujeres son definidas como una mancha que contamina el cuerpo femenino, o estas son concebidas como “mujeres experimentadas” lo cual les da mala reputación y pone en riesgo su posibilidad en contraer matrimonio, lo que pone en riesgo su identidad como mujeres.

Por otro lado, la sexualidad de los hombres se percibe de forma distinta, esta es considerada como una transición de la niñez a la adultez, por lo que en algunas culturas existe la práctica de tener un encuentro con una trabajadora sexual durante una reunión entre hombres. En consecuencia, para los hombres tener relaciones sexuales se justifica por el simple hecho de tener deseo sexual, y para las mujeres el deseo sexual solo se justifica a través del amor a su pareja, y aquellas mujeres que tienen relaciones sexuales por el simple deseo sexual son juzgadas, generando sentimientos de culpa por parte de las mujeres solteras no vírgenes, y también por parte de los hombres que tuvieron relaciones sexuales con mujeres vírgenes, creyendo que han cometido una falta y que deben de ser castigados, así como sentimientos de perdón por parte de los hombres hacia sus compañeras que tuvieron experiencias sexuales antes de estar con ellos. (Amuchástegui, 1998). 

Todas estas creencias hoy en día generan mucha confusión en como las mujeres y los hombres expresan y viven su sexualidad, ya que a pesar de ser conscientes de los discursos científicos que han desmentido el concepto de la virginidad, a partir de los mitos de la perforación del himen, o del ensanchamiento de las caderas, del dolor del coito etc., y de sus derechos sexuales individuales, la relación del deseo y la practica sexual con la moral y el concepto de feminidad a partir de las creencias católicas siguen presentes y muy arraigados, provocando como se mencionó anteriormente sentimientos de culpa o de superioridad,
creando estereotipos del tipo “zorra” o “padrote”, teniendo un impacto en el desarrollo de la identidad de la persona o en su autoestima.

En consecuencia, existe una discrepancia entre el discurso y la práctica de los hombres y las mujeres, ya que a pesar de que se hable de la importancia de la virginidad, en su mayoría esta no se conserva y aunque se afirma con firmeza el derecho del novio de rechazar a una mujer que no sea virgen, la mayoría acepta a sus compañeras sin dudarlo. (Amuchástegui, 1998)

En lo personal creo que  la sociedad disfraza este concepto como algo “bonito”, algo “especial”, generando ciertas expectativas alrededor de “la primera vez”, donde todo es mágico y perfecto, y en algunos casos, puede ser todo lo contrario, porque  la sexualidad no es en relación a un Otro, es en relación con uno mismo y no nos enseñan a vivirlo de esta forma, por lo que si fuera así desde que somos chiquitos, en el momento que  nos enfrentemos a nuestra primera relación coital la experiencia seria diferente, de lo contrario no la vamos a disfrutar, ya sea antes o después del matrimonio.

En conclusión, el concepto de virginidad genera limitaciones en toda la vida sexual, principalmente en la mujer, ya que trae en sus raíces ideas machistas, acompañadas de prohibiciones y códigos morales y religiosos, donde una vez más se materializa el cuerpo de la mujer dándole un significado “divino”, dejando de lado su libertad sexual, siendo castigada socialmente y de forma personal, lo que puede traer consecuencias anímicas y psicológicas graves.

Por esto y muchas otras razones, es muy importante seguir promoviendo una educación sexual sea laica, para que cada individuo viva su sexualidad me forma libre e informada, sin la creación de mitos e ideas falsas, que a pesar de que la bibliografía tiene mas de 20 años, estas ideologías siguen presentes en la sociedad actual, no permitiendo que como individuos desarrollos una vida sexual plena fuera de culpas y juicios.

Bibliografía: 

Amuchástegui Herrera, Ana. (1998). Virginidad e iniciación sexual en México: la sobrevivencia de saberes sexuales subyugados frente a la modernidad. Debate Feminista, 18, 131-151. Publicado por: Centro de Investigaciones y Estudios de Género (CIEG) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Recuperado en: https://www.jstor.org/stable/42625374?seq=20#metadata_info_tab_contents

Freud, Sigmund. (1918 [1917]). El tabú de la virginidad. En Obras Completas de Sigmund Freud, Tomo XI (185- 203). Buenos Aires: Amorrortu Editores.

Hernández Baca, Antonio. (2012). Virginidad. 30/08/2020, de Enciclopedia Católica Online Sitio web: https://ec.aciprensa.com/wiki/Virginidad

Real Academia Española. (2019). Virgen. 30/08/2020, de RAE Sitio web: https://dle.rae.es/virgen