Anticonceptivos: ¿Una liberación o un control de sus cuerpos?

Escrito por: Valeria G. Buitrón

La píldora anticonceptiva es uno de los diversos métodos que existen en la actualidad para el control de la natalidad. Hasta el día de hoy, las mujeres pueden utilizar métodos hormonales, como la píldora, el implante subdérmico y el parche; métodos intrauterinos, como el DIU y métodos clásicos como los de barrera y los permanentes. Por otro lado, los hombres solo pueden acudir a métodos permanentes como la vasectomía y métodos de barrera como el condón masculino y los espermicidas. Evidentemente, la brecha de la diferencia de opciones es muy grande, por lo que resulta interesante analizar los posibles motivos por los cuales hay más alternativas para mujeres y en esta línea, cuál es el papel social de la anticoncepción dedicada e inclinada a los cuerpos de las mujeres. Por este motivo, se debe hacer un análisis social y filosófico sobre cómo los métodos anticonceptivos pueden por un lado, representar una “liberación” de las mujeres (o de los cuerpos reproductores como tal) o por otro lado, el control de sus cuerpos. 

La comercialización de la píldora y la evolución de tantos anticonceptivos para mujeres posicionaron una controversia ideológica muy interesante. Por un lado, las alternativas anticonceptivas pueden ser concebidas como una posible “emancipación” y  “liberación” de las mujeres en el ejercicio de su sexualidad. Sin embargo, tomando en cuenta que el ejercicio de la sexualidad incluye todos los sexos y géneros, el hecho de que no haya las mismas posibilidades para otros cuerpos (los cuerpos de los hombres, o en estricto sentido, los que no se embarazan) supone una cuestión fundamental; si la planificación familiar y los controles de natalidad están dirigidos directamente a los cuerpos de las mujeres, ¿puede esto representar una injusticia y/o un control de sus cuerpos? 

Entonces, ¿cómo deberíamos concebir estos métodos? ¿una liberación de las mujeres o un control de sus cuerpos? En virtud de estas cuestiones, podemos hacer un análisis muy interesante desde la perspectiva de Michael Foucault. La teorización sobre la biopolítica y el biopoder que realiza Focualt puede verse ampliamente reflejada en el análisis referente al control de los cuerpos de las mujeres. De acuerdo con Foucault, la biopolítica tiene que ver con la consideración de la población como un problema científico y político, asunto de biológico y del poder. Esto, responde a una nueva forma de organización de lo social y por ende, de las organizaciones del poder. 

Esta nueva forma de organización, establece los medios para ordenar, controlar y apropiarse de la vida a través de la disciplina y el biopoder. La disciplina, representa una forma de dominar al individuo y a su cuerpo, a través del adiestramiento del mismo despersonificándolo y transformándolo en una máquina de la vida capitalista contemporánea. En adición a la disciplina, la biopolítica incorpora un componente más: un control que no solo va sobre el individuo y su cuerpo, sino sobre la población y su especie. A través de ello, surgen las teorías de control poblacional en donde la anticoncepción y el control de la natalidad son nuestros ejemplos clave. 

Ahora bien, es importante recalcar que cuando estamos hablando sobre la anticoncepción, la teorización sobre el control de los cuerpos esta encaminada al control de los cuerpos con capacidad reproductiva, comúnmente, los de las mujeres. Reiterando, este control responde a un sistema sociopolítico heteropatriarcal el cual busca la sumisión de las mujeres ante un orden social machista, capitalista y hegemónico.

Por otro lado, el control de los cuerpos puede verse fundamentado en a “medicalización indefinida” que nos propone Focault en su texto La crisis de la medicina o la crisis de la antimedicina. Él nos plantea a la medicina como una imposición ante el individuo a través de un acto de autoridad. Es así cómo podemos ver a la medicina anticonceptiva como una intervención del poder con funciones normalizadoras, que imponen a las mujeres como las únicas sujetas de la responsabilidad de la planificación familiar y el control de la natalidad.

Otra perspectiva interesante para hablar sobre la liberación o el control de los cuerpos, es la de la antropóloga Gayle Rubin. A través de su teoría sobre el sistema de sexo-parentesco podemos analizar elementos esenciales en relación a los cuerpos de las mujeres. Este sistema se refiere al conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana. Los sistemas de parentesco están formados por y reproducen formas concretas de sexualidad socialmente organizada. Es decir qué, son formas empíricas y observables de sistemas de sexo/género y por ende, de reproducción.

En este sentido, podemos ver los sistemas de parentesco como una imposición de organización cultural sobre los hechos de la procreación biológica que asume a un sujeto, en este caso a las mujeres, como un sujeto que debe procrear cuando y como el sistema heteropatriarcal lo establezca. En consecuencia, el parentesco es una organización que otorga poder, lo cual me lleva a cuestionarme lo siguiente; ¿quienes organizan el parentesco y a quienes organizan? Sí respondemos que el objeto de organización y control son las mujeres, mientras que son los hombres quienes lo organizan, entonces, el control de la natalidad y los métodos anticonceptivos como parte del sistema de sexo-parentesco responden a una subordinación de las mujeres como producto de las relaciones de organización del sexo y el género. 

Un ejemplo bastante contundente y esclarecedor del control de los cuerpos hacia las mujeres es el de las esterilizaciones forzadas en Perú. De acuerdo con la BBC Mundo, la Comisión del Congreso peruano investigó en 2002 casos de anticoncepción quirúrgica en donde 314.605 mujeres fueron esterilizadas a través del Programa Nacional de Planificación Familiar del gobierno de Fujimori. En este contexto, el Comité Latinoamericano y del Cribe de los Derechos de la Mujer (Caldem) concluyó que solo el 10% de las 314.605 mujeres dieron su consentimiento. En la noticia de la BBC, resalta el relato de Esperanza Huayama, una mujer que describe como enfermeras y un doctor la esterilizaron sin su consentimiento después de varios chantajes y hostigamiento. 

“No me van a sacar mi hijito, les dije. Prefiero morir sí me sacan a mi hijito. Me desperté con mucho dolor. No podía enderezarme. Mi hijito nació flaquito y hasta se enfermó” mencionó Esperanza, víctima de esterilización forzada en Perú en el año de 1996.

Es verdaderamente triste como los cuerpos de las mujeres están orillados y regulados bajo una idea de “bienestar” hegemónica de los sectores sociales  patriarcales con el poder de organizar a la población y su especie. En ese sentido, me parece importante reflexionar lo siguiente: es fundamental repensar cómo concebimos los productos de la medicina, como lo es la anticoncepción y el control de la natalidad. Estos elementos influyen de manera directa en los constructos de la sociedad, los cuales son prejudiciales para el desarrollo, libertad e igualdad de ciertos sectores de ella. Profundizando en el tema sobre los cuerpos de las mujeres, creo que, la forma en la que se comercializan y distribuyen los métodos anticonceptivos han creado un concepto de “Mujer” que universaliza una cierta “liberación” y “emancipación” de las mujeres en el ejercicio de su sexualidad.

Ahora bien, más allá de la critica que pueda realizar. Creo que la creación y evolución de los métodos anticonceptivos son benéficos para la sociedad, sin embargo, el hecho de que las alterativas de métodos anticonceptivos sean tan desproporcionadas entre las mujeres y los hombres, refleja el organismo de poder patriarcal que ejemplifica el ensayo. Creo que hay que incitar a la esfera pública y sobre todo a las administraciones gubernamentales a impulsar nuevas investigaciones para conseguir una mayor igualdad y responsabilidad en los medicamentos encargados del control de la natalidad. Así, podremos encaminarnos a un espacio en donde la vida “política” y la vida “biológica” concilien una verdadera igualdad entre los seres sociales.

Referencias: 

Lo erótico como rebelión a una vida plena

por: SaraKim

Qué bella es la sensación de sentir unos besos en el cuello, una caricia por la espalda, incluso, un suspiro caliente  entre las piernas. Esos momentos en los que vivenciamos cómo nuestra piel quiere más, exige tanto seguir sintiendo que se eriza y se calienta. Sin embargo, quedarnos en esa exigencia de más estimulación sin poder relacionarlo con una emoción que nos lleve a la plenitud, se queda del lado de la pornografía. Lo erótico, algo que se ha confundido con la anticipación del acto sexual, es tanto más profundo de lo que imaginamos. Éste nos habla de nuestra capacidad de sentir y de  “poder compartir esa conexión íntima [que] sirve de indicador del gozo” (Lorde, 2003).

La pornografía se ha enfocado en lo primitivo del coito. Se ha limitado a mostrar la relación entre dos cuerpos que simplemente intercambian la necesidad fisiológica de un orgasmo, como lo explica González (2007).  La narrativa porno ha encontrado la manera de saciar el deseo de querer verlo todo; de participar en actos que virtualmente nos excluyen al retratar cuerpos exagerados que no se cansan de simular un placer insaciable. Lorde (2003), considera que al no ser consiente de la manera en la que saciamos nuestras necesidades eróticas, nos hemos reducido a “objetos de satisfacción” el uno para el otro. Esto no nos diferencia de otras especies animales que se juntan con el mero propósito de reproducirse. La pornografía no le interesa la humanidad en el acto sexual. 

Hay algo revolucionario de reconocerse como seres eróticos, de sabernos con la capacidad del erotismo. Gracias a la industria pornográfica, se ha creído que el erotismo no existe sin el acto sexual ya que sirve como una anticipación a su culminación. Pero, el erotismo es algo que se vive diariamente, si se sabe dónde encontrarlo y cómo vivirlo. Es lo que le puede traer plenitud a nuestras vidas.

El erotismo viene de Eros, el hijo de Afrodita que representa el placer. En la mitología, Psique tiene que enfrentarse a varios retos para poder volver a encontrarlo, porque una vez que lo conoció, no pudo vivir sin él. En otras narraciones, Eros se asocia con el amor, con la triple razón del epistemológico, lo ético y estético, como lo recopilan Araya y Barrantes, (2002). Sin embargo, en lo que coinciden estas narrativas es la presencia de Eros en lo cotidiano de la vida. Existe más allá del amor, de lo físico; es la esencia de vivir una vida plena. 

Entonces, cuando se habla de la rebelión que implica llevar una vida erótica, es reconocer el placer de crear, de sentir. El capitalismo de la industria pornográfica nos quiere hacer creer que el placer se debe vivir en compañía, que somos incapaces de encontrarlo por nosotras mismas. Busca hacernos dependientes de un proveedor del goce sexual. Pero, existe la interrogativa de por qué: ¿por qué conviene que no reconozcamos nuestra capacidad de sentir placer por una misma?

Lu Gaitán nos cuenta en su libro Alumbra la luna (2020), que a las mujeres se les cargó la responsabilidad traer más humanos al mundo para poder alcanzar la demanda de un sistema capitalista y patriarcal. La caza de brujas buscaba terminar con las mujeres que reconocían su sabiduría, su poder creador y su sensibilidad sensorial y emocional. Estas mujeres que querían conectar a través de una conexión que reconocía las emociones que despertaban los sentidos y viceversa, no eran buenas candidatas para un mundo que quería crecer en riquezas materiales. Se les implanto un miedo de vida o muerte si no eran “dóciles, leales y obedientes […] a las imposiciones externas” que oprimen su poder erótico (Lorde, 2003).

Ahora, lo erótico se entiende como esta capacidad de poder crear nuestro propio placer y ser consiente de las emociones que evoca conectar con nuestro cuerpo sensorial. Si las mujeres nos reconocemos como directrices de nuestro propio goce, no vamos a conformarnos con la pornografía. Lo erótico nos lleva a querer encontrar una vida en la que podamos vivirlo constantemente en nuestro trabajo, relaciones, cuidados, actividades recreativas.

Vivir una vida enfocada en el erotismo, es un acto revolucionario. Busca que conectemos con nuestras emociones de una manera creativa, que sea espontáneo la manera en la que experimentamos a nuestra cuerpo exigiendo más estimulación. Se puede vivir de nuestro propio tacto con nuestra piel, con telas exquisitas o con la riqueza de la naturaleza; del deseo de despertar nuestra audición al escuchar nuestro interior, o el olfato al bañarnos en olores embriagantes. Lo erótico se encuentra en todas partes, pero  lo que nos lleva a vivirlo plenamente, es estar consientes que no existe sin el reconocimiento de una sensibilidad emocional que nos lleva a crear intimidad.

Barrantes Rodríguez, Iveth, & Araya Vega, Eval Antonio (2002). Apuntes sobre sexualidad, erotismo y amor . InterSedes: Revista de las Sedes Regionales, III(4),73-82. ISSN: 2215-2458.

Gaitán, L. (2020). Alumbra la luna, Editorial Planeta

González Montero, Sebastián Alejandro (2007). PORNOGRAFÍA Y EROTISMO. Estudios de Filosofía, (36),223-245. ISSN: 0121-3628.

Lorde, A. (2003). La hermana, la extrajera, artículos y conferencias. Capítulo 4. Madrid, España.

Vagina vs Vulva

Por: Samantha Trujillo Villarreal

Les voy a describir el momento en mi vida que dio pie a la selección del tema de este artículo: Soy una estudiante de psicología, a punto de graduarme, cursando una clase de sexualidad humana, sin embargo, y no me siento orgullosa, pero la palabra vulva me cuesta utilizarla. ¿Por qué? La palabra vagina está perfectamente integrada en mi vocabulario, pero vulva… es como su “pariente incómodo”. 

Comencemos por dejar algo en claro. La vulva está compuesta de las partes genitales femeninas que se encuentran afuera del cuerpo. Esto incluye los “labios” o pliegues de piel, el clítoris y las aberturas hacia la uretra y la vagina. (MedlinePlus 2020) Mientras que la vagina es un conducto que conecta la vulva con el cérvix y el útero. (Planned Parenthood 2020). Entonces, para ser más claros, la vulva es lo que se ve desde afuera y la vagina es un canal interno. Pero, ¿Seré la única que utiliza mal el término? 

Una simple búsqueda en Google fue suficiente para darme cuenta que en efecto, y como lo sospechaba, no soy la única. En 2019 el periódico británico The Guardian hizo una entrevista a Eve Ensler, la autora de Los Monólogos de la vagina sobre este tema precisamente. En este, de hecho, ella confiesa que no fue sino hasta que escribió un libro sobre vaginas y vulvas, que dejó de llamar a su vulva vagina. Ensler comenta que sabía que el término anatómicamente correcto era vulva, pero qué utilizarlo le parecía bochornoso e incluso pedante.  

En el 2019 se publicó un artículo llamado La sorprendentemente corta historia de la vagina. Este artículo comienza dando una larga lista de maneras de decirle a la vagina, sin decir la palabra vagina, y aunque la lista se encuentra en ingles, no basta mas que hacer una búsqueda en google para encontrar sitios web con títulos como “50 maneras de llamar a la vagina” y “Los otros 100 nombres para llamar a la vagina que quizás desconocías”. Así que buscamos nombrar a los genitales femeninos de cualquier manera, menos la correcta. Este artículo habla del tabú que rodea a la sexualidad femenina, incluso hasta 1680 tuvo nombre este conducto en el cuerpo de la mujer, así que no nos sorprende que estas partes anatómicas hayan sido vistas como misteriosas.  

En la antigua Roma se creía que las mujeres tenían los mismos órganos reproductivos que los hombres solo que al interior de su cuerpo, el escroto era el útero, el pene sería la vagina y los testículos, los ovarios. Esta es una creencia que prevaleció durante siglos. De hecho, hasta 1994 el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos no practicaba ensayos clínicos en mujeres, porque se creía que tenían el mismo efecto en ambos sexos. (Healthline 2019)

Hoy en día, muchas mujeres siguen llamando a sus genitales de mil y un maneras, lo que sea que les evite decir la palabra “vulva”, incluso “vagina” viene antes en la lista. ¿Pero cuál es el problema? En el 2015 el periódico The Huffington Post, le hizo precisamente esta pregunta a Laurie Mintz, profesora de psicología en la Universidad de Florida y autora del libro Guía de una mujer cansada para sexo apasionado. Mintz menciona que hay un análisis feminista de porque esto importa. “Al llamarle a toda la anatomía femenina vagina, nos estamos refiriendo a nuestros órganos sexuales como la parte que le da más placer a los hombres heterosexuales. La mayoría de las mujeres necesitan estimulación en el clítoris para poder tener un orgasmo, y demasiadas de estas no están obteniendo lo suficiente en sus relaciones sexuales. Él seguir utilizando la terminología incorrecta probablemente está jugando un rol en esto.”

En este mismo artículo de The Huffington Post se habla de que ⅔ mujeres se sienten demasiado avergonzadas de utilizar el término “vagina” con su doctor, y de “vulva”… ni hablemos. Mintz también habla de que “Si no conocemos qué hay ahí abajo y recurrimos a apodos, avergonzándonos cada vez que nos referimos a nuestras partes privadas, ¿Qué tan cómodas nos podemos sentir con nuestra propia sexualidad, y nuestra expresión sexual?”  (Pearson 2015)

Utilizar el nombre correcto para nuestra vulva y vagina, es dar un paso adelante en la incesante carrera para tomar control de nuestro cuerpo y apropiarnos de nuestra sexualidad. 

Referencias:

Planned Parenthood (2020) “¿Cuales son las partes de la anatomia sexual femenina? https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/salud-y-bienestar/anatomia-sexual-y-reproductiva/cuales-son-las-partes-de-la-anatomia-sexual-femenina 

Pearson Catherine (2015) “Let’s clear up the vagina vs vulva debate once and for all”. The Huffington Post https://www.huffpost.com/entry/lets-clear-up-the-vagina-vs-vulva-debate-once-and-for-all_n_562f99dfe4b06317990f73c8

Healthline (2019) “The surprisingly, very short history of the vagina”. https://www.healthline.com/health/vagina-history#_noHeaderPrefixedContent

MedlinePlus (2020) “Vulva” https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002343.htm

El arte del beso ¿lo conoces?

Por: Paola Silva Simón

“Un mundo nace cuando dos se besan” – Octavio Paz

Alguna vez te has preguntado sobre ¿Qué son los besos y el efecto que tienen en nuestro cerebro y cuerpo?

Todos los humanos contamos con un instinto para conectarnos con el otro mediante un beso, pero la forma y manera de expresarlo va a depender de nuestra cultura y experiencias personales. Un beso puede ser lo que permite que una relación, llegue a una conexión más profunda o que se termine ahí todo, ya que fue algo que no se sintió bien. 

Pero… ¿Qué es un beso?

Sheril Kirshenbaum (2011), nos explica en su libro “The Science of Kissing: What Our Lips Are Telling Us”, que la definición de un beso es relativamente simple ya que es el contacto boca a boca de dos personas o la presión de los labios de uno en alguna otra parte del cuerpo del otro.

A pesar de todo la pregunta más importante sigue siendo: ¿Qué pasa en nuestro cerebro y cuerpo cuando un beso sucede?

Lo que sucede es que el cerebro empieza a aumentar la sensibilidad en los labios y comienza a liberar tres compuestos químicos (dopamina, oxitocina y serotonina) que son los neurotransmisores encargadas de provocar la sensación de placer, incluso facilitan el sentimiento de apego y brinda una sensación de recompensa, ayudan con la regulación de emociones, relacionados con la sexualidad, falta de apetito y sueño (Kirshenbaum, 2012).

Asimismo, también nuestro cuerpo experimenta cambios físicos que pueden ser: vasos sanguíneos dilatados, pulso acelerado, mejillas rojas y las pupilas se agrandan, pero todas son respuestas del cuerpo que reflejan síntomas parecidos a los que se asocia el enamoramiento (Kirshenbaum, 2012).

Sabias que…

 

Los labios son la zona más erógena del cuerpo, ya que están llenos de terminaciones nerviosas (Kirshenbaum, 2012).

Sheril Kirshenbaum, tiene algunos consejos que estoy segura te servirán mucho:

  • Conocer los gustos y preferencias de la otra persona.
  • Siempre tener una buena higiene.
  • Preparar el escenario ya que elegir el momento adecuado es la clave.

(ABC Ciencia, 2014)

Finalmente, un estudio de la Universidad de Oxford, demuestra que besar en las relaciones románticas tiene dos funciones principales: la evaluación de la pareja y la medición del apego. Es probable que los besos puedan funcionar tanto para evaluar a la pareja como para facilitar el apego al trabajar en diferentes etapas del proceso de relación. Para averiguarlo, Rafael Wlodarski y el profesor Robin Dunbar realizaron un cuestionario online a 900 adultos, que respondieron preguntas sobre la importancia de besar en las relaciones a corto y largo plazo (Wlodarski & Dunbar, 2013).

Bibliografía:

ABC Ciencia. (2014). Cómo besar bien (la respuesta científica). ABC. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://www.abc.es/ciencia/20140814/abci-como-besar-bien-ciencia-201408141845.html.

ABC Ciencia. (2013). ¿Por qué nos besamos?. ABC. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://www.abc.es/sociedad/20131012/abci-porque-besamos-201310111322.html.

Kirshenbaum, S. (2012). The science of kissing. CNN. Recuperado 8 Septiembre 2020, desde https://edition.cnn.com/2012/02/14/opinion/kirshenbaum-science-kissing/index.html.

Kirshenbaum, S. (2011). The science of kissing (1st ed.). Grand Central Pub.

Wlodarski, R. & Dunbar, R. I. M. (2013) Examining the possible functions of kissing in romantic relationships. Archives of Sexual Behavior. doi:10.1007/s10508-013-0190-1.

Hablemos de Higiene Menstrual

Por: Andrea Sánchez Espinosa

“Los derechos humanos se ven menospreciados cuando las mujeres y niñas no pueden manejar su menstruación con dignidad” – Hannah Neumeyer 

Seguramente, si eres mujer y estás leyendo esto, sabes lo que es la menstruación y tienes en tu baño un par de toallas sanitarias, pantiprotectores, tampones, o incluso una copa menstrual; pero ¿Alguna vez te has tomado el tiempo para realmente valorar lo que es tener acceso a estos productos?

Hoy en día, alrededor de un tercio de la población mundial carece de acceso a un saneamiento adecuado y agua segura. En pocas palabras, en el mundo hay más personas con un celular, que gente que tiene acceso a un baño… ¿Sabes cómo esto repercute en la menstruación? La mujer, ya sea de manera figurada o literal, es quien asume el peso de la falta de dichos servicios.(1) Alrededor de la deficiencia de sanidad y agua, se desarrollan problemas relacionados con los malos hábitos de higiene; desde las mujeres que no tienen un baño en su casa y deben caminar largas distancias para orinar y defecar al aire libre, hasta las que se ven forzadas a ausentarse de la escuela o del trabajo por falta de instalaciones sanitarias; esto sin considerar que la menstruación es vista como un tema tabú para muchas sociedades, como en Nepal, en donde incluso se piensa que la regla es algo muy sucio, y por ende, las mujeres deben mantenerse aisladas.(5) En adición, en la mayoría de los sitios, los productos de higiene menstrual ni siquiera son considerados como una necesidad, sumando que éstos tienen un costo muy elevado, lo cual provoca que menos mujeres puedan adquirirlos.(4) 

Por un lado, la ausencia de productos de higiene menstrual provoca que las mujeres deban recurrir a un plan B para intentar compensar aquella falta; utilizando así alternativas como hojas secas, trapos, papel periódico, trozos de tela, entre otros. El no poder usar los productos adecuados durante la menstruación llega a provocar infecciones y problemas de salud consecuentes.(1) 

Por otro lado, nos enfrentamos a una sociedad llena de silencios y estigmas, y la menstruación no es la excepción. En India, más de la mitad de las niñas no saben nada acerca de la menstruación hasta la primera vez que la tienen; llegando a pensar que se trata de una enfermedad grave, o incluso que se están muriendo.(3) Esto es causado por la grave desinformación, la cual llega a ser perjudicial debido a que “lo que no sabes, te puede hacer daño”, es por eso que se debe enseñar el proceso de menstruación, y de las opciones disponibles y viables para el correcto manejo de la higiene. Una vez más, como todo, la base es la educación.(2) 

SE DEBE HABLAR DE LA HIGIENE DE NUESTRA MENSTRUACIÓN Y SE DEBE HACER SABER QUE SE TRATA DE UNA NECESIDAD. 

Ninguna mujer debe ser excluida, tratada como “sucia”, y mucho menos verse obligada a perder una semana en el colegio o trabajo cada que llega su periodo debido a que no se tenga acceso a los productos sanitarios y áreas de saneamiento; dejemos de transmitir el mensaje erróneo de que las necesidades básicas de salud no son importantes, y reduzcamos las barreras que enfrentan las niñas, adolescentes y mujeres para que puedan vivir sin límites.(4) 

Como dato, recuerda que el 28 de mayo es el Día Mundial de la Higiene Menstrual, el cual se ha escogido de tal manera porque mayo es el mes 5, y en promedio, la menstruación dura 5 días; mientras que el día es 28 debido a que es el número promedio de días del ciclo menstrual.(5) Hagamos ruido, no solo en este día, sino en todos y rompamos el silencio de la menstruación para que más niñas y mujeres tengan acceso a la higiene cada mes… ¿Y ahora, de qué manera visualizas el poder tener la oportunidad de menstruar de la mano de productos higiénicos? 

Referencias: 

(1) Campos, S. (2017). Higiene Menstrual: Un Reto en el Cielo y en la Tierra. BID Mejorando Vidas. Recuperado de: https://blogs.iadb.org/agua/es/higiene-menstrual-un-reto-en-el-cielo-y-en-la-tierra/

(2) Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. [IFRC]. (2019, septiembre, 11). Manejo de la Higiene Menstrual. [Archivo de Vídeo] Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=JWxmCGZJ8uI

(3) Human Rights Watch. (2017). La Higiene Menstrual es una Cuestión de Derechos Humanos. Suecia, Estocolmo. Recuperado de: https://www.hrw.org/es/news/2017/08/31/la-higiene-menstrual-es-una-cuestion-de-derechos-humanos

(4) Mideros, A. (2020). Debemos Hacerlo Mejor en Higiene Menstrual. World Association of Girl Guides and Girl Scouts. Inglaterra: WAGGGS. Recuperado de https://www.wagggs.org/es/blog/MHDay-Sarah/  

(5) UNICEF. (2020). Día de la Higiene Menstrual: 10 Falsos Mitos Sobre la Regla a Desmontar. UNICEF. Recuperado de: https://www.unicef.es/blog/dia-de-la-higiene-menstrual-10-falsos-mitos-sobre-la-regla-desmontar