La otra epidemia oculta: la masturbación femenina

Por: Tania Zamora Berrueta

Foto por: Theamaranta

La sexualidad sigue siendo un tema tabú, sobre todo en México y aún más el tema del placer femenino. Se nos ha educado a través de la culpa, del pecado o donde todo suele ir con base en el consumo masculino, pero ¿y el consumo femenino?

Nos rodeamos de mercadotecnia dirigida hacia el hombre, quienes son bien vistos y hasta un signo de bienestar el masturbarse. Pero cuando una mujer menciona la masturbación suele estar acompañada de comentarios como “no te satisfacen”, “un juguete sexual sólo lo usan quienes sus parejas no las complacen”.

¿Hasta cuándo veremos la masturbación femenina como un complemento de nuestra sexualidad y no una competencia con la pareja?

Foto por: TERCERAVÍA.MX

Durante el confinamiento COVID-19 se mostró que el 43% de las personas reportaron disminución en su conducta sexual por la falta de contacto con el otro (AMSSAC, 2020). Es aquí donde explicaré con mayor profundidad del por qué la masturbación femenina se apoderó de la pandemia.

En un estudio realizado por dos estudiantes de Psicología por la Universidad Iberoamericana (Baños, J & Zamora, T, 2020), se reportó un aumento en la práctica de masturbación femenina, donde a comparación de la masturbación masculina, esta se mantuvo estable antes y durante el confinamiento.

Lo más impactante de este estudio fue la relación entre el nivel de satisfacción sexual y la masturbación. Los datos mostraron que la mayoría de los hombres mantenían el mismo nivel de satisfacción sexual al masturbarse, sin mostrar interés por nuevas técnicas o plataformas. Mientras que la satisfacción sexual de las mujeres a partir de la masturbación, incrementó de manera significativa despertando interés por tomar talleres impartidos por sexólgxs, páginas de Instagram que abarcaran la sexualidad, plataformas eróticas o teniendo su primer acercamiento a algún juguete sexual.

Muchas mujeres comenzaron a satisfacerse sexualmente con la llegada del virus y quienes ya lo hacían, autoexploraron a mayor profundidad su cuerpo mediante nuevas técnicas o juguetes sexuales. Las participantes de dicho estudio comentaban que las redes sociales cada vez difundían más sobre la masturbación femenina y eso despertó las ganas de buscar información sobre cómo autocomplacerse.

Foto por: El País

En Erotika, la principal cadena de tiendas de artículos eróticos y sexuales en México, reportó un aumento de ventas del 280% desde que las autoridades santiarias del país emitieron las recomendaciones de aislamiento (El financiero, 2020).

La satisfacción ni la sexualidad femenina tendrían por qué ser un secreto. Que todo mundo se entere que la pandemia del COVID-19 trajo consigo la epidemia que despertó y liberó a miles de mujeres, el placer a través de la masturbación.

Referencias

AMSSAC. (2020). Sexualidad y COVID-19 Resultados de la Encuesta Amssac. Recuperado de: https://www.amssac.org/sexualidad-y-covid-19-resultados-de-la-encuesta-amssac/ 

Baños, J. Zamora, T. (2020) Masturbación y satisfacción sexual durante el confinamiento COVID-19.

El Financiero. (2020, 29 abril). Venta de juguetes sexuales en México se «dispara» por pandemia de COVID-19. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/empresas/la-pandemia-dispara-venta-en-linea-de-juguetes-sexuales-en-mexico

Vagina vs Vulva

Por: Samantha Trujillo Villarreal

Les voy a describir el momento en mi vida que dio pie a la selección del tema de este artículo: Soy una estudiante de psicología, a punto de graduarme, cursando una clase de sexualidad humana, sin embargo, y no me siento orgullosa, pero la palabra vulva me cuesta utilizarla. ¿Por qué? La palabra vagina está perfectamente integrada en mi vocabulario, pero vulva… es como su “pariente incómodo”. 

Comencemos por dejar algo en claro. La vulva está compuesta de las partes genitales femeninas que se encuentran afuera del cuerpo. Esto incluye los “labios” o pliegues de piel, el clítoris y las aberturas hacia la uretra y la vagina. (MedlinePlus 2020) Mientras que la vagina es un conducto que conecta la vulva con el cérvix y el útero. (Planned Parenthood 2020). Entonces, para ser más claros, la vulva es lo que se ve desde afuera y la vagina es un canal interno. Pero, ¿Seré la única que utiliza mal el término? 

Una simple búsqueda en Google fue suficiente para darme cuenta que en efecto, y como lo sospechaba, no soy la única. En 2019 el periódico británico The Guardian hizo una entrevista a Eve Ensler, la autora de Los Monólogos de la vagina sobre este tema precisamente. En este, de hecho, ella confiesa que no fue sino hasta que escribió un libro sobre vaginas y vulvas, que dejó de llamar a su vulva vagina. Ensler comenta que sabía que el término anatómicamente correcto era vulva, pero qué utilizarlo le parecía bochornoso e incluso pedante.  

En el 2019 se publicó un artículo llamado La sorprendentemente corta historia de la vagina. Este artículo comienza dando una larga lista de maneras de decirle a la vagina, sin decir la palabra vagina, y aunque la lista se encuentra en ingles, no basta mas que hacer una búsqueda en google para encontrar sitios web con títulos como “50 maneras de llamar a la vagina” y “Los otros 100 nombres para llamar a la vagina que quizás desconocías”. Así que buscamos nombrar a los genitales femeninos de cualquier manera, menos la correcta. Este artículo habla del tabú que rodea a la sexualidad femenina, incluso hasta 1680 tuvo nombre este conducto en el cuerpo de la mujer, así que no nos sorprende que estas partes anatómicas hayan sido vistas como misteriosas.  

En la antigua Roma se creía que las mujeres tenían los mismos órganos reproductivos que los hombres solo que al interior de su cuerpo, el escroto era el útero, el pene sería la vagina y los testículos, los ovarios. Esta es una creencia que prevaleció durante siglos. De hecho, hasta 1994 el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos no practicaba ensayos clínicos en mujeres, porque se creía que tenían el mismo efecto en ambos sexos. (Healthline 2019)

Hoy en día, muchas mujeres siguen llamando a sus genitales de mil y un maneras, lo que sea que les evite decir la palabra “vulva”, incluso “vagina” viene antes en la lista. ¿Pero cuál es el problema? En el 2015 el periódico The Huffington Post, le hizo precisamente esta pregunta a Laurie Mintz, profesora de psicología en la Universidad de Florida y autora del libro Guía de una mujer cansada para sexo apasionado. Mintz menciona que hay un análisis feminista de porque esto importa. “Al llamarle a toda la anatomía femenina vagina, nos estamos refiriendo a nuestros órganos sexuales como la parte que le da más placer a los hombres heterosexuales. La mayoría de las mujeres necesitan estimulación en el clítoris para poder tener un orgasmo, y demasiadas de estas no están obteniendo lo suficiente en sus relaciones sexuales. Él seguir utilizando la terminología incorrecta probablemente está jugando un rol en esto.”

En este mismo artículo de The Huffington Post se habla de que ⅔ mujeres se sienten demasiado avergonzadas de utilizar el término “vagina” con su doctor, y de “vulva”… ni hablemos. Mintz también habla de que “Si no conocemos qué hay ahí abajo y recurrimos a apodos, avergonzándonos cada vez que nos referimos a nuestras partes privadas, ¿Qué tan cómodas nos podemos sentir con nuestra propia sexualidad, y nuestra expresión sexual?”  (Pearson 2015)

Utilizar el nombre correcto para nuestra vulva y vagina, es dar un paso adelante en la incesante carrera para tomar control de nuestro cuerpo y apropiarnos de nuestra sexualidad. 

Referencias:

Planned Parenthood (2020) “¿Cuales son las partes de la anatomia sexual femenina? https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/salud-y-bienestar/anatomia-sexual-y-reproductiva/cuales-son-las-partes-de-la-anatomia-sexual-femenina 

Pearson Catherine (2015) “Let’s clear up the vagina vs vulva debate once and for all”. The Huffington Post https://www.huffpost.com/entry/lets-clear-up-the-vagina-vs-vulva-debate-once-and-for-all_n_562f99dfe4b06317990f73c8

Healthline (2019) “The surprisingly, very short history of the vagina”. https://www.healthline.com/health/vagina-history#_noHeaderPrefixedContent

MedlinePlus (2020) “Vulva” https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002343.htm

Eso digo yo: Quiubole con..?

Por: Lucía Fragoso 

Era el año 2006, yo tenía diez años y había un libro del cual, todas mis amigas hablaban. Era un libro rosita muy coqueto y atractivo, sobretodo porque hablaba de todo lo penoso en esa edad: sexo, noviazgo, senos, granos, nalgas, etcétera. Así es, hablo del “Quiubole con…” de Yordi Rosado y Gaby Vargas (2006). 

Recuerdo llegar a mi casa y pedirle a mis papás que me lo compraran, se rehusaron rotundamente. Yo no entendía por qué. ¿Por qué negarme un libro que se supone me iba a educar en algo tan importante como mi sexualidad? Hoy, unos años después, lo entiendo.

El libro tiene más de 2.5 millones de ventas,  y existen dos versiones: para hombres y para mujeres. Actualmente cuenta con varias reediciones. Para darnos una idea de su alcance. En este artículo nos enfocaremos solamente en la primera edición (2006). 

En México, la educación sexual se basa tan solo en la educación reproductiva, y no en cómo vivir una sexualidad plena y en los derechos sexuales. Un libro que atenta contra los derechos sexuales, y es dirigido a una población de niñes de entre los 13 a los 23 años, es un tema del que se debió discutir desde hace mucho, mucho tiempo. 

La sexualidad es un aspecto central del ser humano, el cual abarca el sexo, las identidades y los papeles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la intimidad y la reproducción (WAS, 2014). 

Tenemos derecho a

la igualdad y no-discriminación 

a la vida, libertad y seguridad

a la autonomía e integridad del cuerpo

a una vida libre de todas formas de violencia y coerción 

a la información ( WAS, 2014). 

El pasado agosto, hubo una polémica en Twitter, ya que colectivas feministas hicieron una recopilación de citas textuales del libro, donde se perpetúa la violencia contra la mujer y el machismo, tanto en la versión para mujeres como para hombres. Pero, ¿por qué hablar de un libro de hace más de 10 años? 

En el “Quiubole con…”, la diferencia entre la versión para hombres y la versión para mujeres, es impresionante. Si entendemos el machismo como el “conjunto de creencias, conductas, actitudes y prácticas sociales que justifican y promueven actitudes discriminatorias contra las mujeres, sustentadas en dos supuestos: polarización de roles y estereotipos y la estigmatización y desvalorización de lo propiamente femenino” (Inmujeres, 2007, p.92).

¿Es machista o no? 

Pongamos algunos ejemplos:

En la versión para hombres, les autores explican cómo ligar:

“Hay cuates que son tan buenos para el ligue, que lo manejan hasta como deporte; parecen medallistas olímpicos porque se cuelgan muchas medallitas: unas de oro, otras de plata y, ya las más dejaditas de la mano de Dios, de bronce. Y, ¿qué pasa si no te has colgado ni siquiera una de corcholata reciclada? Arde, ¿no?” (Rosado y Vargas, 2006, p. 66).

¿Quiubole con… la cosificación? La cosificación se refiere al uso del concepto de mujer o de su imagen total o parcial, que no la dignifican como ser humano. Deshumaniza a la mujer, y la muestra como un objeto el cual puede ser expuesto, explotado y/o utilizado como se desee (Unidad de Género, 2018). En este caso: una medalla que depende de que tan “dejadita” seas. 

“Ahora las niñas se dejan más fácil que antes. Antes veías mal a la niña que sabías que se ha acostado con alguien, ahora es más normal, incluso le pasas el dato a tus cuates” (Mujeres de la sal, 2020). 

¿Quiubole con… la cultura de la violación? Cuando, como sociedad, se normaliza la violencia sexual, se ignora, de minimiza o fomenta, se está perpetuando la cultura de la violación (ONU Mujeres, 2019). “Pasar del dato a tus cuates” de una mujer que disfruta de su libre sexualidad conlleva la degradación de la mujer, una vez más cosificándole. 

Más adelante, tipifican a las mujeres en categorías, impuestas por *redoble de tambores* ¡un grupo de hombres!

Las categorías describen: sus características, el disfraz que usan, dónde las puedes encontrar, sus poderes, sus pros, sus contras, armas, su enemigo, y por supuesto: el sex appeal.  Tipifican a la mujer desde “la intensa”, “la pandrosa”, “la mustia-nerd”, “la zorra” y la lista sigue (Rosado y Vargas, 2006, p.90-94).  

De acuerdo con el Glosario de Género del Instituto Nacional de las Mujeres (2007), la violencia contra la mujer es “todo acto violento que tiene por motivo profundo la pertenencia al sexo femenino y que ocasiona como resultado el sufrimiento y/o daño físico, psicológico o sexual, ya sea en la vida pública o en el ámbito privado…. Cuando este tipo de comportamiento tiene su origen en la consideración machista de que la mujer es inferior y por tanto debe estar bajo el control del hombre” (p.132). 

En los últimos años se ha observado un incremento que pareciera no tener fin. De acuerdo con la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares [ENDIREH], de las mujeres de 15 años y más, el 66.1% han sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o discriminación a lo largo de su vida en al menos un ámbito y ejercida por cualquier agresor (Instituto Nacional de Estadística y Geografía, 2016). 

Ahora, ¿qué pasa con la versión para mujeres? Se perpetúa la violencia contra la mujer por su actividad sexual, la promoción de conductas violentas y distorsión de mensajes, la imagen de la mujer, la expresión de género, libre decisión sobre su cuerpo… la lista sigue. 

“Se te puede hacer fama de “zorra”. Puede ser que un niño quiera una niña bien y si sabe que te has acostado con muchos desista de salir contigo o quiera tu teléfono para la despedida de soltero de un amigo. Ya, en serio, vivimos en una sociedad que, nos guste o no, juzga muchísimo; acuérdate que la reputación es súper importante, cuando se daña es como si tiraras agua en la tierra, ¿cómo la recoges?”  

“Hay quienes defienden el aborto diciendo que cada quien es libre de decidir sobre su cuerpo; sin embargo, no olvides que el cuerpo formándose dentro de ti no es el tuyo”. 

“En la escuela, es típico que cuando le gustas a alguien automáticamente te empieza a molestar. Te jala el pelo con pequeños tirones por atrás y luego se hace el tonto como para que no te des cuenta de que fue él, pero por supuesto, le interesa que lo sepas porque ese jaloncito significa: “Aquí estoy, ¡mírame!” “. 

Es momento de que dejemos de perpetuar conductas misóginas y violentas. 

Recordemos: ¡Los derechos sexuales y reproductivos están relacionados con nuestra libertad a decidir sobre nuestra sexualidad y el ejercicio libre de la misma! 

Referencias 

1-Asociación Mundial para la Salud Sexual [WAS] (2014). Declaración de los derechos sexuales. 21 octubre 2020, de WAS Sitio web: https://worldsexualhealth.net/wp-content/uploads/2013/08/declaracion_derechos_sexuales_sep03_2014.pdf

2-Instituto Nacional de Estadística y Geografía. (2016). Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016- Principales Resultados. 21 octubre 2020, de INEGI Sitio web: https://www.inegi.org.mx/contenidos/programas/endireh/2016/doc/endireh2016_presentacion_ejecutiva.pdf  

3-Instituto Nacional de las Mujeres [Inmujeres]. (2007). Glosario de género. Recuperado el 21 de octubre de 2020, del Instituto Nacional de las Mujeres. Sitio web: http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/100904.pdf

4-Mujeres de la sal (@mujeresdelasal). “Bórrennos ese recuerdo de cuando leímos “Quiúbole con…” de Gaby Vargas y Yordi Rosado. Jamás le regalen este libro a las niñas, jamás. Imagen con texto del libro”. 24 agosto de 2020. 2:40 pm.

5-ONU Mujeres. (2019). Dieciséis maneras de enfrentarte a la cultura de la violación. 21 de octubre de 2020, de ONU Mujeres Sitio web: https://www.unwomen.org/es/news/stories/2019/11/compilation-ways-you-can-stand-against-rape-culture

6-Rosado, Y. y Vargas, G. (2006). Quiubole con…Para chavos. Ciudad de México: Santillana Editoriales Generales S.A. 

7-Unidad de Género. (2018). LA COSIFICACIÓN DE LA MUJER. 21 de octubre de 2020, de Corte Suprema de Justicia Sitio web: http://www.csj.gob.sv/Comunicaciones/2018/09_SEPTIEMBRE/BOLETINES/140918_La%20cosificacio_Mujer.pdf 

Sin Tabú: Tus ovarios con quistes y Tu

Por: Cristina Lozano Marroquín

Existe una gran diversidad de enfermedad médicas-ginecológicas que afectan a un gran porcentaje de mujeres. Pero, más allá de las implicaciones médicas y fisiológicas, ¿qué es lo que sucede a nivel emocional, interpersonal y psicológico? ¿Afectan la sexualidad?

Una de estas enfermedades es el síndrome de ovarios poliquísticos (SOPS), que existe en un 5 a 10% de las mujeres a nivel mundial. Personalmente, yo soy una de esas mujeres. Este síndrome se caracteriza por un conjunto de síntomas como quistes en los ovarios, irregularidad en la menstruación, un nivel alto de andrógenos (hormonas sexuales masculinas) e infertilidad. En la mayoría de los casos va asociado a síntomas físicos como vello excesivo en el cuerpo, acné y aumento de peso, al igual que se relaciona con enfermedades como diabetes e hipertensión (Koneru, 2019). 

Sin embargo, más allá de las consecuencias físicas de este síndrome, existen diversas consecuencias emocionales. Según Koneru (2019), diversos estudios, en diferentes países, han encontrado que depresión y ansiedad se asocian frecuentemente con este síndrome. Por otro lado, se ha asociado también a conflictos en la autoestima, el deseo sexual, la satisfacción sexual y la identidad de las mujeres que lo padecen. ¿Y esto porqué?

Según Tahereh Eftekhar que realizó una investigación en el 2014, se ha identificado que los cambios en la apariencia física, a causa del síndrome, tienen un efecto negativo en la satisfacción sexual de estas mujeres. Esto se da porque su “identidad femenina” se ve afectada al tener vello en el cuerpo, aumento de peso e infertilidad. 

Similarmente, Kowalczyk (2015) menciona que las mujeres con SOPS se consideran “malas parejas sexuales”, más frecuentemente que mujeres que no padecen este síndrome. Nuevamente, explica que esto se debe a los cambios en el cuerpo de las mujeres, específicamente el vello corporal y un índice de masa corporal alto (IMC). Similarmente, Koneru (2019) menciona que este IMC puede tener impacto en las fantasías y pensamientos sexuales y por ende en el deseo, por lo que impacta en la lubricación y otros procesos de la excitación a nivel fisiológico. 

Por otro lado, esta percepción que tienen las mujeres con SOPS de sí mismas impacta en su vida de pareja, pues se ha encontrado que la satisfacción de la vida sexual de las mujeres y sus parejas, se encuentra más abajo que de personas que no lo padecen. Esto en parte sucede por la disminución en el deseo de las mujeres por iniciar un contacto sexual, pero también por la infertilidad que existe frecuentemente con estos casos (Eftekhar, 2014). 

En ocasiones, se cree que la sexualidad es solamente el coito y existe solamente para la reproducción. Por esto, es común que cuando se dé un diagnóstico de infertilidad, la frecuencia de las relaciones sexuales disminuya (Eftekhar, 2014). Por otro lado, las relaciones sexuales se pueden tornar en una tarea o un peso, por lo que las ideas hacia la sexualidad se vuelven negativas y afectan a la pareja (Koneru, 2019). Por último, la infertilidad puede impactar en las metas de la mujer sobre tener una familia y le puede dar la sensación de que su cuerpo la ha traicionado, volviendo la experiencia sexual más negativa (Adam, 2019). 

Al final, ¿qué se puede hacer? 

Como se ha mencionado, las principales problemáticas que existen en las mujeres que padecen estas enfermedades relacionadas con su sexualidad es por la concepción existente de feminidad, las exigencias de ser mujer y las expectativas que tienen las propias mujeres sobre su cuerpo, su proyecto de vida y sexualidad. 

En primer lugar, el tratamiento de estas enfermedades no debería ser solamente médico o fisiológico, sino también psicológico para trabajar estas expectativas de ser mujer y los cambios en el cuerpo (Koneru, 2019). Por otro lado, Eftekhar (2014), encontró que mientras más alto es el nivel educativo de las mujeres, menor es el impacto de SOPS en su sexualidad. Por lo que, hablar del síndrome, sus efectos y de lo que significa ser mujer, puede tener efectos positivos. 

Por esto, es fundamental eliminar la definición homóloga que existe sobre la feminidad y lo que significa ser mujer (Smit, 2019). El género femenino o ser mujer va más allá de cumplir con ciertas apariencias y ciertas funciones, las cuales se pueden ver afectadas en estas enfermedades como la posibilidad de tener hijos biológicos, tener un cuerpo delgado y sin vello, entre otros. 

La diversidad existe y es imposible definir a un género o una identidad por ciertos elementos. Todas las mujeres tienen derecho a conectarse con su cuerpo, sentir deseo, placer y satisfacción sexual, sin importar la condición que tengan.

Referencias 

Adams, R. (2018). Everything You Need To Know About Having Sex With PCOS. Refinery. Disponible en: www.refinery29.com/amp/en-us/2016/01/100090/sex-pcos-treatment 

Eftekhar,T. Sohrabvand, F. Zabandan, N. (2014). Sexual dysfunction in patients with polycystic ovary syndrome and its affected domains. Irianan Journal of Reproductive Medicine. 12(8): 539–546. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4233312/

Koneru, A. (2019). Polycystic Ovary Syndrome (PCOS) and Sexual Dysfunctions. Journal of Psychosexual Health. 1 (2), 154-158. https://doi.org/10.1177/2631831819861471

Kowalczyk R, Skrzypulec-Plinta V, Nowosielski K, Lew-Starowicz Z.(2015). Sexuality in women with polycystic ovary syndrome.Ginekol. 86(2):100-106. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/m/pubmed/25807833/

Smit, A. (2019). What living with PCOS has taught me about my gender identity and sexuality. Women’s Media Center. Disponible en: https://www.womensmediacenter.com/fbomb/what-living-with-pcos-has-taught-me-about-my-gender-identity-and-sexuality

Relaciones sexuales durante la menstruación: ¿sí o no?

Escrito por: Xóchitl Sarracino Mayo

Es bien sabido que las relaciones sexuales son la cura para muchos males, pero ¿qué pasa cuando nos encontramos en nuestros días?

Todas en algún momento hemos sentido curiosidad y pena por hablar de este tema tabú, creemos que es malo o nada común dado nuestra larga historia de estigmatización y vergüenza inducida contra la menstruación, lo cual ha contribuido a que disfrutemos menos del sexo durante el periodo, o a que no exploremos su potencial de alivio contra ciertas molestias. 

Antes que nada, tenemos que entender que nuestro apetito sexual varía dependiendo de nuestro ciclo menstrual, y la semana en la que nos baja no es la excepción: muchos estudios afirman que -en ciertos casos- tener sexo durante la regla puede tener efectos analgésicos, a través de la penetración vaginal o con el orgasmo, ya que puede ayudar a aliviar los calambres menstruales en algunas personas (1).

Lip Bite Flirt GIF - LipBite Flirt Sexy GIFs

Sentir apetito sexual durante la menstruación puede ofrecerte experiencias muy placenteras y novedosas. Quizá puedas conocerte un poco más a ti misma; comprobarlo no cuesta nada (2).

Sin embargo, siempre tenemos que tener presentes los dos elementos principales que permite llevar a cabo esta práctica: la comunicación con tu pareja, pues si a ninguno de los dos les causa molestia tener sexo durante la menstruación no debe considerarse como una práctica anormal o degenerada (3) y usar protección, ya que durante estos días eres más vulnerable a adquirir una ITS, y tienes la posibilidad de quedar embarazada (4).

¿Qué hay de bueno en hacerlo durante estos días? (5)

Hot Kiss GIF - Hot Kiss MakeOut GIFs
  • Aumento de placer
  • Lubricación extra proporcionada por la sangre
  • La posibilidad de hacer que disminuyan síntomas menstruales como el dolor de ovarios o de cabeza
  • Liberación de endorfinas
  • Se facilita la liberación del endometrio gracias a las contracciones que se producen durante el orgasmo
  • Mejora el humor

Si tu pareja y tú están decididos y seguros de hacerlo, lo ideal sería que siguieran estas recomendaciones (6):

  1. Ser higiénicos;
  2. Colocar toallas en lugares estratégicos para evitar manchar;
  3. Bañarse después de haber tenido contacto sexual, pues resulta menos incomodo;
  4. Eviten penetraciones profundas;
  5. Lleven a cabo otras técnicas de estimulación sexual (masajes, besos, juegos de roles) no sólo se trata de la penetración;
  6. Utilicen posturas donde ambos estén cómodos, tales como: el misionero, la cucharita, la mariposa.

Referencias

1Bembe, L. (2019). ¿Cómo cambia el sexo durante la regla? Recuperado de: https://helloclue.com/es/articulos/sexo/como-cambia-el-sexo-durante-la-regla

2 IviDona. (S.f). El apetito sexual durante periodo. Recuperado de: https://www.ividona.es/apetito-sexual-durante-periodo/

3 Perezyera, A. (2015). 7 cosas que debes saber si planeas tener sexo durante el periodo menstrual. Recuperado de: https://www.sdpnoticias.com/sexxion/planeas-debes-cosas-sexo-7.html

4 Klepchukova, A. (2019). ¿Puedes tener relaciones sexuales cuando estás menstruando? Pros y contras del sexo durante la menstruación. Recuperado de: https://flo.health/es/tu-ciclo/sexo/salud-sexual/pros-y-contras-del-sexo-durante-la-menstruacion

5 López, M. (2018). Sexo durante la regla: lo que conviene saber para disfrutar (más) de la experiencia. Recuperado de: https://smoda.elpais.com/placeres/sexo/sexo-durante-la-regla-lo-que-conviene-saber-para-disfrutar-mas-de-la-experiencia/

6 Sumedico. (2016). ¿Es bueno tener sexo durante la menstruación? Recuperado de: https://sumedico.lasillarota.com/sexualidad/es-bueno-tener-sexo-durante-la-menstruacion/305611