Pornografía XXX: ¿Y dónde quedó la Y?

Por Sofia de la Paz Pérez Arroyo

A pesar de que recientemente se ha cuestionado la naturaleza de la pornografía y se ha convertido en un tema polémico; la realidad es que sitios como Pornhub han sido las escuelas de sexualidad para las generaciones actuales.

A lo largo de la historia, hemos vivido varias revoluciones sexuales, centrando la sexualidad como un aspecto esencial en nuestras vidas y un tema en frecuente evolución (3). No obstante, han sido en las últimas revoluciones donde se busca ver la sexualidad desde una perspectiva de género, donde se reconozca el derecho al placer de todes de manera equitativa. Esto ha tenido alcance hasta en los terrenos de la pornografía, donde se debate el eliminarlo por completo o simplemente deconstruirlo y cambiarlo. Por lo mismo, es que podemos comenzar a hablar sobre el porno feminista, el cual busca mostrar contenido real, donde se muestre la participación activa de la mujer y se fomente la diversidad sexual así como prácticas consensuadas y libres de violencia (6).

Todo suena bastante bonito, ¿cierto?  Pero, ¿qué sucede con aquellas personas que han consumido pornografía clásica o heterosexual desde los 13 años? ¿Cómo ha afectado en su vida sexual el tipo de contenido sexual que consumen? Y lo más importante ¿cómo reaccionarán a estas nuevas perspectivas de la sexualidad?

En la prepa o incluso desde la secundaria, no era raro comenzar a escuchar a hablar a los niños sobre porno y las distintas páginas que visitaban. En realidad, se ha visto que el primer acercamiento que un niño tiene al porno es entre los 9 y 10, muchas veces accidentalmente, lo cual nos habla de la facilidad de exposición al contenido pornográfico que existe en internet (2). No es nada nuevo que el tipo de videos al que se accede promueve la “cultura de la violación” así como que detrás de estas grandes industrias hay toda una red de trata de personas y explotación sexual.

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De hecho este año se dio a conocer el escándalo detrás de Pornhub, el cual eliminó el acceso a una gran parte de su contenido. ¿Por qué? Bueno pues, mientras muchos de este tipo de industrias se respalda detrás de contenido únicamente para adultos, la verdad de las cosas es que se comenzó a desmantelar no sólo la red de explotación sexual detrás de Pornhub, sino que muchas personas comenzaron a encontrar los videos de las violaciones que habían sufrido, y como cereza en el pastel, muchos de estos videos eran de cuando éstas personas tenían menos de 18 años.

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Así es, Pornhub estaba exhibiendo contenido pedófilo (1). Pero este no es el único escándalo relacionado a la industria pornográfica, sino que en los últimos años muchas estrellas de porno han confesado sus experiencias sobre coerción e incluso las violaciones grupales que vivieron conocidas en el mundo del porno como bukkake (2).

Ahora, analicemos esto por un segundo. Se ha hablado muchas veces acerca del efecto que este tipo de contenido tiene para las personas que lo consumen, principalmente para los hombres. Sabemos que, básicamente, este contenido les muestra que la sexualidad esta conformada por violencia y poder, así como se crean expectativas sobre el acto sexual, la eyaculación, las posturas, los cuerpos ideales, entre otros. Pero, ¿qué es lo que realmente sucede en ellos? Por ejemplo, en cuestiones de género, a las que nos criaron como mujeres normalmente obtenemos nuestro equivalente a porno de las escenas de sexo de películas románticas, por lo que esperamos que nos abracen y nos tapemos con una cobija, donde no se vea absolutamente nada interesante y todo es sumamente lento.

No hay momentos incómodos y no tenemos idea de que como es una eyaculación (en casos extremos). No es raro que, como diría Illouz, nos decepcionemos cuando en la vida real no aparece nuestro príncipe de Disney o nuestro querido Mr. Darcy (4). Si nosotras estamos esperando esto, ¿qué esperan los consumidores de porno? ¿cuáles serán sus desilusiones?

En primer lugar, se tiene esta idea de una sexualidad sumamente violenta que gira en torno al placer del hombre, pasando el sufrimiento de la mujer como placer. Si bien existen personas que puedan disfrutar de estas prácticas, la realidad es que al fin cuando llega al momento del encuentro sexual con otra persona, pueden intentar imitar lo que han aprendido por años y darse cuenta de lo incómodo que en realidad será, en el mejor de los escenarios. Pero también se afrontarán a la percepción del cuerpo y la idea de cómo deben de ser. Conocemos el efecto que esto tiene hacia sus parejas, en quienes buscan una figura perfecta, con una dotación exagerada de senos y pompas, y depiladas de pies a cabeza. Sin mencionar el hecho de pensar que pedir consentimiento no es para nada algo que se considere en una relación sexual.

Pero por otro lado, también se pone en duda su propio autoconcepto y si éste es “apto” para poder tener una pareja sexual. En este aspecto, no somos tan distintos, ya que lo que consumimos nos da una perspectiva sobre el físico que debemos tener y la manera que el acto sexual debe ser, absolutamente fuera de la realidad. Sumando, por parte de los hombres, que posiblemente estas prácticas que ven en el porno, los excite en la vida real al tratar de imitarlos, pero sean incapaces de realmente satisfacer a su pareja.

Pero existe un caso aún peor, en el que ni siquiera el encuentro sexual con otra persona los excite. Esto se le conoce como adicción a la pornografía. Hay casos de personas, en su mayoría hombres, que necesitan de la pornografía para poder tener una vida sexual, e incluso sin ella, es imposible excitarse. Comienzan a descuidar su vida personal o laboral, por ver porno, además de que si su cuerpo no cabe en las características de aquellos en los videos, no se consideran a sí mismos aptos para tener una vida sexual. Pero también, hay un sentimiento de culpa latente cada vez que vuelven a ver este tipo de contenido (5).

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Al profundizar sobre esto, se puede percibir como un tema tal vez bastante obvio en la superficie, pero que en realidad no se trata en el día a día, y nuevamente recalcar la importancia de una adecuada eduación sexual. Puede se comience hablar del tema y surja la clausura de sitios construidos en redes de explotación sexual y pedofilia, como tener nuevas formas de presentar contenido, como el porno feminista. Sin embargo, para aquellos que consumieron el porno heterosexual y violento durante tantos años y sin consciencia o cuestionamiento de lo que en realidad están viendo como lo hay ahora, fomenta que exista una doble verdad en lo que ahora una mujer o la diversidad sexual es, y para lo que aprendieron que una mujer sirve en el sexo (3).

Finalmente, me parece importante recalcar que todes hemos crecido con ideas muy diferentes y equivocadas sobre la sexualidad, lo cual claramente nos causan dudas, decepciones e inseguridades. Pero también pueden desencadenar en relaciones violentas y sin consentimiento. Sobre todo, teniendo en cuenta que son apenas unos niños cuando tienen este primer acercamiento al contenido sexual, hay que volver a plantear la importancia de una correcta educación sexual para todes.  

Referencias

  1. BBC. (2020). Pornhub: la investigación tras la que la plataforma para adultos eliminó el acceso a gran parte de sus videos. marzo 3, 2021, de BBC News Mundo Sitio web: https://www.bbc.com/mundo/noticias-55310576
  2. Cantillo, J. (2020). El libro que deja al desnudo (en serio) la industria del porno. marzo 3, 2021, de Infobae Sitio web: https://www.infobae.com/america/mundo/2020/11/01/el-libro-que-deja-al-desnudo-en-serio-la-industria-del-porno/
  3. de Miguel Álvarez, A. (2020). Sobre la pornografía y la educación sexual: ¿puede «el sexo» legitimar la humillación y la violencia? Gaceta Sanitaria. Recuperado de: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S021391112030039X
  4. Illouz, E. (2012). Por qué duele el amor. Una explicación sociológica. Madrid: Katz Editores.
  5. Mendoza, R. (2021). Síntomas de que sufre una adicción al porno. marzo 3, 2021, de El Correo Sitio web: https://www.elcorreo.com/vivir/relaciones-humanas/porno-adiccion-sintomas-20210105182604-ntrc.html?ref=https:%2F%2Fwww.elcorreo.com%2Fvivir%2Frelaciones-humanas%2Fporno-adiccion-sintomas-20210105182604-ntrc.html
  6. Molas, M. (2020). Porno feminista: ¡un cine para adultos ético y real es posible!. marzo 3, 2021, de Time Out Sitio web: https://www.timeout.es/barcelona/es/noticias/porno-feminista-un-cine-para-adultos-etico-y-real-es-posible-070120

Empoderamiento femenino en la pornografía

Por: Ana Patricia Rojas Morales

La pornografía es una de las industrias más poderosas del mundo, siendo multitudinaria y multimillonaria. Según la revista Forbes, a través de la pornografía se movilizan más de 60 mil millones de dólares al año en el mundo y son más de 250 millones de personas que la consumen (Montero, 2018). Un estudio realizado por Pornhub, la página de videos porno más popular a nivel mundial, ubicó a México en el décimo lugar de los países más consumidores en 2019 (Sin Embargo, 2019).

De igual manera, se sabe que la industria porno es dominada por hombres, tanto en su producción como en su consumo. Actualmente se ha comenzado a visibilizar la violencia que viven las mujeres que participan en ella, y aunque aún no existen estadísticas oficiales sobre el porcentaje de mujeres que lo realizan voluntariamente ni de aquellas que han sido sometidas, se sabe que esta industria mantiene una estrecha relación con la prostitución y la trata de personas

Lamentablemente, una de las concepciones negativas que se tienen de la pornografía es que es una fuente de aprendizaje para el acto sexual. Esto se cree debido a la falta de educación sexual integral en nuestra cultura, por lo que es a través del consumo de la porno convencional que se instauran ideas, creencias y expectativas irreales sobre las relaciones sexuales. Adicionalmente, se desarrolla un aprendizaje de opresión al deseo femenino, fomentando la cultura de la violación y la deshumanización a la mujer. Guila Sosman, psicóloga clínica perito-judicial, enfatiza que la violencia machista ejercida en la pornografía fomenta un estereotipo que divide los roles sexuales de hombres y mujeres, puesto que constantemente se muestra el dominio unilateral masculino durante el acto sexual, promoviendo un papel de cosificación a la mujer (Sepúlveda, 2018). 

Con lo anterior, se puede asumir que la violencia de género es prácticamente inherente en la industria pornográfica. ¿Será que sus consumidores únicamente pueden alcanzar la excitación sexual al observar la sumisión de la mujer? ¿Será que las actrices que participan en ella se encuentran imposibilitadas de ejercer un rol sexual distinto? ¿Se cae en una contradicción cuando hay deseo de la mujer por participar en videos pornográficos que estén libres de humillaciones ni degradaciones de su cuerpo?

De acuerdo al estudio que Pornhub realizó sobre su sitio en 2018, la proporción de visitantes mujeres representa el 29%, un aumento de 3 puntos porcentuales con respecto al año anterior. Sin embargo, un dato relevante es que desde el 2017 las búsquedas vinculadas al placer femenino alcanzaron cifras récord donde, por ejemplo, la categoría “porno para mujeres”, se incrementó en un 1400% (Phillips, 2018).

Posiblemente nunca antes habías escuchado de una propuesta diferente: la pornografía feminista. Esta alternativa tiene por objetivo eliminar el negocio histórico de la explotación de la mujer donde se percibe que su cuerpo se dispone únicamente para la satisfacción del hombre (Grupo La Silla Rota, 2019). El término se ha definido como tal porque representa un erotismo en el que se busca que la mujer desarrolle un carácter más activo, en el que tenga el poder de disfrutar su sexualidad como mejor le plazca (Malvestida, 2018).

Este tipo de pornografía tiene una intención política, porque busca una condición justa para sus participantes, en donde sus derechos laborales sean respetados. Un dato interesante es que las mujeres que la producen se caracterizan por disponer de condiciones socioeconómicas favorables. Este tipo de porno NO suele ser gratis, debido al costo que la producción implica, y al pago justo a las personas involucradas (Malvestida, 2018).

El auge del movimiento feminista ha posibilitado que se cuestionen temas poco visibilizados que nos han aquejado como mujeres a lo largo de la historia. Sobre algunos de ellos se han construido críticas que están lejos de ser homogéneas, se han convertido en grandes debates. Uno de los más controversiales es la posibilidad de tener una pornografía con perspectiva de género.

Carole S. Vance hace referencia a la importancia de generar cambio social a través de una visión,  evitando dejarse llevar únicamente por el miedo: “No basta con alejar a las mujeres del peligro y la opresión; es necesario moverse hacia algo: hacia el placer, la acción, la autodefinición. El feminismo debe aumentar el placer de las mujeres, no sólo disminuir nuestra desgracia.” (Prada, 2010).

Las feministas llamadas “pos-porno, pro-sex y transcultural” consideran que la censura de la pornografía no es la solución para la violencia en la misma, sino “la producción de representaciones alternativas de la sexualidad, hechas desde miradas divergentes de la mirada normativa” (Preciado, 2007, en Prada, 2010). Tienen la convicción de que existe la posibilidad de presentar a la pornografía de manera distinta, en donde se promuevan valores diferentes a los de la misoginia.

Gabriella Wiener dice que “a las protagonistas que participan en la porno de Erika Lust, el sexo las libera.”

Erika Lust es una de las pioneras en esta vertiente de la pornografía. Su principal objetivo es que esta funja como un medio de excitación, educación y placer; el cual remite a una política visual del cuerpo ajena a la mirada moralizante que lo oculta y a la mirada masculina que lo cosifica. Es importante enfatizar que NO se trata de una versión light de la pornografía, sino de un género en el que la mujer se reconoce como sujeto sexual y no como mero elemento a la virtud del deseo masculino (HELLO NIPPLE, s.f.)

Tanto los hombres como las mujeres que participan, se muestran a gusto con sus cuerpos, con sus fluidos y con los deseos que los estimulan a explorar su sexualidad y a vivirla de la manera más emocionalmente satisfactoria. El constante contacto con la otra persona constituye un elemento importante, ya que posibilita la vinculación del tacto y el diálogo, lo cual a su vez resignifica la sexualidad del cuerpo sin constreñirlo. Los mensajes que se buscan transmitir es que la excitación va más allá de imágenes de ardor genital, la educación sexual va más allá de el proceso de procreación y el placer es mucho más que alcanzar el orgasmo (Aguado, 2018). 

Imagen: @lusteryPOV

La directora enfatiza la necesidad de que este tipo de pornografía sea creada y dirigida por mujeres. De hecho, le gusta relacionar su estética más al cine erótico e independiente que a la coloquialmente conocido como pornografía. Además, Lust se asegura de la producción de sus videos al contratar actrices y actores que quieren estar en el lugar donde están y que hayan pasado los tests de enfermedades de transmisión sexual.

Candida Royalle, otra de las figuras influyentes en este medio, menciona que las personas que participen son libres de explorar el acto sexual de la forma que les plazca, siempre y cuando exista integridad y respeto entre los y las mismas, quedando completamente prohibido el sometimiento a prácticas denigrantes o no consentidas, pues el objetivo es que se disfrute el cuerpo y las fantasías tanto individuales como de pareja o colectivas (Aguado, 2018).

“Ersties”, es uno de los sitios en donde puedes encontrar pornografía con perspectiva de género. Todos sus videos y películas son filmados por un equipo de mujeres estudiantes de cine, fotógrafas y amantes de la porno. Su filosofía se basa la creencia de la exhibición natural de la sexualidad femenina, en donde promueven que el erotismo natural femenino, sin necesidad de guiones, demandas o expectativas. Su enfoque positivo de la pornografía es una marca registrada de Ersties: personas apasionadas y aventureras  haciendo lo que les gusta hacer.

Otro de los sitios conocidos es “Lustery”. Sus videos se caracterizando ser caseros y amateur. Su fundadora, Paulita Pappel, considera fundamental que el placer sexual que se obtiene a través de la de la porno no solamente debe estar enfocado para el espectador, sino que también para las personas que lo realizan. En sus videos participan parejas reales manteniendo relaciones de una forma absolutamente espontánea. Paulita considera que se produce magia al observar a las parejas obtener el control de sus deseos, porque así la acción se vuelve orgánica, auténtica y realmente refleja la pasión de la vida real.

Imagen: @lusteryPOV

Después de conocer esta propuesta distinta de hacer y consumir pornografía, ¿ha cambiado tu perspectiva sobre la posibilidad de empoderar a las mujeres a través de ella?

Es un tema sumamente polémico y el objetivo de este artículo no es idealizar la industria pornográfica, sino hacerte una invitación a cuestionarte, con las cifras y argumentos expuestos, la influencia de nuestro contexto en el consumo de la misma, las maneras de vincularnos y las percepciones sobre la sexualidad que hemos obtenido a raíz de ella. Todavía hay un largo camino por recorrer en la lucha por la equidad de género, y la posibilidad de una concepción distinta de la pornografía puede representar un paso importante en el proceso.  

Imagen: @lusteryPOV

Referencias: