¡Menstruación consciente y libre!

Por: Fernanda Becerril Tapia

            Desafortunadamente, las mujeres crecimos con la idea de que la menstruación es algo que debemos mantener oculto, algo vergonzoso y/o asqueroso. Los productos de limpieza íntima, toallas sanitarias, medicamentos y la sociedad, nos han llenado de miedos, tabúes y prejuicios, que nos obligan a comprar productos innecesarios y dañinos para nuestra vulva y para nuestro planeta. Asimismo, nos hacen a la idea de que los fluidos corporales, y particularmente la sangre menstrual, es un fluido contaminante y que no debe de ser visto.

Cuando en realidad, la menstruación es un proceso involuntario, cíclico y benéfico para nuestros cuerpos, además de que renueva nuestras energías y nos mantiene en equilibrio. Siendo un ciclo natural que no tiene porque ser agobiante y menos vergonzoso.

            Por ello, es sumamente importante y necesario el educar y promover la autonomía corporal de las mujeres, reconstruyendo la narrativa de nuestros ciclos y cambios, para transformar el tabú, normalizar la menstruación y así consumir nuevas alternativas para el tratamiento de la sangre (ya sea con una copa menstrual, toallas de tela, o cualquier producto del mercado ecológico). Teniendo en cuenta que no todos los productos ecológicos pueden ser eficaces y cómodos para todas, pero sí es responsabilidad de todas las mujeres el llevar un ciclo menstrual consciente y sobre todo libre.

(La Crecida, 2015)

Tanto la economía feminista como el ecofeminismo, nos permiten ver la gran responsabilidad que implica compartir el mundo. Si queremos proveer bienestar a todas las personas, debemos hacernos responsables de nuestra existencia, cuidarnos, cuidar a les otres y a las futuras generaciones. Es decir, pensar en una economía del bien común y con recursos naturales, e inmateriales, igualmente comunes (Díaz, et al., 2017).

            Mientras que, el ciberactivismo menstrual, se ha encargado de ir en contra de los prejuicios e ideas erróneas sobre nuestro ciclo menstrual, de generar tecnologías alternativas, ecológicas y reusables, al igual que de difundir información en redes sociales para esparcir la conciencia desde un discurso ecofeminista y espiritual, sobre la apropiación corporal, el autoconocimiento y el autocuidado (González, 2016). También se caracteriza por considerar la menstruación como un proceso sagrado, empoderador y emocionalmente relevante para la vida de las mujeres. Además de que incluyen factores culturales y una visión integral del cuerpo y de sus procesos, incorporando las emociones, el contexto social e incluso la percepción espiritual en torno al cuerpo y sus conexiones con la tierra, con el universo y con lo sagrado (Ramírez, 2019).

            Así que, desaprendamos creencias erróneas, liberémonos de tabúes y disfrutemos de una menstruación consciente y libre. Siempre recordando que, como la luna y como la tierra nosotras también somos cíclicas y, entre más conectadas estemos con nuestro ciclo menstrual, mejor nos entenderemos, más aceptaremos nuestra naturaleza y más nos amaremos.

Referencias

            Burgos E. (2017). El Ciberactivismo: perspectivas conceptuales y debates sobre la movilización social y política, Revista Contribuciones a las Ciencias Sociales, abril-junio. Recuperado de: http://www.eumed.net/rev/cccss/2017/02/ciberactivismo.html

            Díaz, V. A., & Quintero, A. M. (2017). Tejiendo lo común desde los feminismos: economía feminista, ecofeminismo y ciberfeminismo. Edähi Boletín Científico de Ciencias Sociales y Humanidades del ICSHuRecuperado de: https://repository.uaeh.edu.mx/revistas/index.php/icshu/article/download/2437/2446?inline=1

            La Crecida. Ecofeminismo y menstruación consciente (12 de mayo de 2019). Recuperado dehttps://www.facebook.com/LaCrecida/photos/a.930326520378080/ 2474207235989993/?type=3&theater

            Ramírez M., (2019). Ciberactivismo menstrual: feminismo en las redes sociales. Paakat: Revista de Tecnología y Sociedad. Recuperado de: http://dx.doi.org/10.32870/Pk.a9n17.438

Desmintiendo la virginidad

Escrito por: Ana Paola Venegas Wignall 

Desde hace ya varios años, la virginidad ha formado parte de muchas de las creencias y mitos erróneos e injustos que se encuentran inmersos en nuestra cultura, y que como resultado de la  poca  información a la que se tiene acceso, ha impactado de forma negativa la vida de muchas personas con vulva. Es por esto importante, comenzar a romper con estas ideas y así, tener la posibilidad de decidir sobre nuestra sexualidad desde un lugar más libre y real (Amuchástegui, 1998 y Gallo, 1999) . 

Para desmentir estas creencias, se muestra a continuación algunos de los mitos más comunes que escuchamos sobre la virginidad de personas con vulva. 

¿Qué es realmente la virginidad? 

La virginidad, no es un término médico ni científico, sino un concepto social, cultural y religioso que refleja la discriminación de género contra las mujeres y las niñas (OMS, 2018).

Desde que se es pequeña, las personas que nos rodean nos enseñan que es indispensable no tener relaciones sexuales vaginales hasta el matrimonio, ya que el hacerlo antes de esto, nos quita nuestra pureza y valor como mujer frente la sociedad e incluso, frente a distitas comunidades religiosas (Amuchástegui, 1998 y Gallo, 1999) .

Himen y virginidad 

El himen, es un al ser una membrana elástica que cubre parte de la entrada de la vagina. Cabe mencionar, que éste es diferente en forma y tamaño para cada persona con vulva. 

Erróneamente se ha creído que cuando una mujer tiene el himen intacto, entonces conserva su virginidad.  Sin embargo, la realidad es que algunas personas con vulva nacen sin himen o este se llega a rasgar de forma accidental  al momento de practicar algún deporte, durante la masturbación, colocación de tampones etc. De la misma forma, este puede no rasgarse frente a estas acciones e incluso aún cuando la persona con vulva mantenga relaciones sexuales, ya que el hime puede estirase sin romperse. Por lo tanto, no se es virgen por tener el himen intacto (Velásquez, Briñez y Delgado, 2012) . 

Comenzar a tener relaciones sexuales es doloroso 

Suele creerse que la primera vez que una persona con vulva tiene relaciones sexuales vaginales, se experimenta dolor como singo de conservación de la viginidad, sin emabrgo, esto no ocurre necesariamente. El dolor es muy subjetivo, por lo que varía y depende de cada persona, así como su percepción y  situación en la que se encuentra. Por lo que es posible no experimentar ningún dolor, pero también vivirlo intensamente. Esta última, puede suceder  cuando la penetración se realiza sin una adecuada excitación y poca lubricación (Pomaquero, 2015 y Velásquez et.al, 2012) 

Sin sangrado, no se es virgen 

Nuestra cultura, también nos ha hecho pensar que el sangrado durante la primera relación sexual vaginal es una señal de la preservación de la virginidad. Sin embargo, solo la mitad de la personas con vulva que tengan relaciones sexuales vaginales van a sangrar la primera vez. Mientras exista una buena estimulación y lubricación vaginal antes de la penetración, no tiene porque haber un sangrado, ni dolor de ningún tipo. Puede llegar a ocurrir cuando la preparación no es la más adecuada y por ende, hay cierta fricción o tensión que puede resultar en un sangrado (Pomaquero, 2015 y Velásquez et.al, 2012) .  

Pruebas de virginidad como agresión

Las pruebas de virginidad, generalmente consisten en  la inspección del himen para identificar rasgaduras o el tamaño de la abertura y/o en la inserción de dedos en la vulva . Ambas técnicas se practican desde la creencia de que el aspecto de los genitales femeninos puede revelar si se es virgen o no, sin embargo, ninguno de estos métodos puede probarlo (OMS, 2018). 

Estos no solo son una violación de los derechos humanos, sino que en muchas mujeres esta práctica tiene consecuencias negativas físicas, psicológicas y sociales a corto y largo plazo, como ansiedad y depresión (OMS, 2018).

Ahora que conoces lo que realmente es la virginidad, puedes compartir esta información con las personas que te rodean y así, contribuir al cambio de estas ideas erróneas e injustas que lamentablemente aún impactan a muchas personas con vulva de forma negativa. 

Referencias

  • Amuchástegui, A. (1998). La dimensión moral de la sexualidad y de la virginidad en las culturas híbridas mexicanas. Relaciones 74.19, 103- 133.
  • Gallo, H. (1999). El tabú de la virginidad. Affectio Societatis.(5), 1- 13. 

Vagina vs Vulva

Por: Samantha Trujillo Villarreal

Les voy a describir el momento en mi vida que dio pie a la selección del tema de este artículo: Soy una estudiante de psicología, a punto de graduarme, cursando una clase de sexualidad humana, sin embargo, y no me siento orgullosa, pero la palabra vulva me cuesta utilizarla. ¿Por qué? La palabra vagina está perfectamente integrada en mi vocabulario, pero vulva… es como su “pariente incómodo”. 

Comencemos por dejar algo en claro. La vulva está compuesta de las partes genitales femeninas que se encuentran afuera del cuerpo. Esto incluye los “labios” o pliegues de piel, el clítoris y las aberturas hacia la uretra y la vagina. (MedlinePlus 2020) Mientras que la vagina es un conducto que conecta la vulva con el cérvix y el útero. (Planned Parenthood 2020). Entonces, para ser más claros, la vulva es lo que se ve desde afuera y la vagina es un canal interno. Pero, ¿Seré la única que utiliza mal el término? 

Una simple búsqueda en Google fue suficiente para darme cuenta que en efecto, y como lo sospechaba, no soy la única. En 2019 el periódico británico The Guardian hizo una entrevista a Eve Ensler, la autora de Los Monólogos de la vagina sobre este tema precisamente. En este, de hecho, ella confiesa que no fue sino hasta que escribió un libro sobre vaginas y vulvas, que dejó de llamar a su vulva vagina. Ensler comenta que sabía que el término anatómicamente correcto era vulva, pero qué utilizarlo le parecía bochornoso e incluso pedante.  

En el 2019 se publicó un artículo llamado La sorprendentemente corta historia de la vagina. Este artículo comienza dando una larga lista de maneras de decirle a la vagina, sin decir la palabra vagina, y aunque la lista se encuentra en ingles, no basta mas que hacer una búsqueda en google para encontrar sitios web con títulos como “50 maneras de llamar a la vagina” y “Los otros 100 nombres para llamar a la vagina que quizás desconocías”. Así que buscamos nombrar a los genitales femeninos de cualquier manera, menos la correcta. Este artículo habla del tabú que rodea a la sexualidad femenina, incluso hasta 1680 tuvo nombre este conducto en el cuerpo de la mujer, así que no nos sorprende que estas partes anatómicas hayan sido vistas como misteriosas.  

En la antigua Roma se creía que las mujeres tenían los mismos órganos reproductivos que los hombres solo que al interior de su cuerpo, el escroto era el útero, el pene sería la vagina y los testículos, los ovarios. Esta es una creencia que prevaleció durante siglos. De hecho, hasta 1994 el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos no practicaba ensayos clínicos en mujeres, porque se creía que tenían el mismo efecto en ambos sexos. (Healthline 2019)

Hoy en día, muchas mujeres siguen llamando a sus genitales de mil y un maneras, lo que sea que les evite decir la palabra “vulva”, incluso “vagina” viene antes en la lista. ¿Pero cuál es el problema? En el 2015 el periódico The Huffington Post, le hizo precisamente esta pregunta a Laurie Mintz, profesora de psicología en la Universidad de Florida y autora del libro Guía de una mujer cansada para sexo apasionado. Mintz menciona que hay un análisis feminista de porque esto importa. “Al llamarle a toda la anatomía femenina vagina, nos estamos refiriendo a nuestros órganos sexuales como la parte que le da más placer a los hombres heterosexuales. La mayoría de las mujeres necesitan estimulación en el clítoris para poder tener un orgasmo, y demasiadas de estas no están obteniendo lo suficiente en sus relaciones sexuales. Él seguir utilizando la terminología incorrecta probablemente está jugando un rol en esto.”

En este mismo artículo de The Huffington Post se habla de que ⅔ mujeres se sienten demasiado avergonzadas de utilizar el término “vagina” con su doctor, y de “vulva”… ni hablemos. Mintz también habla de que “Si no conocemos qué hay ahí abajo y recurrimos a apodos, avergonzándonos cada vez que nos referimos a nuestras partes privadas, ¿Qué tan cómodas nos podemos sentir con nuestra propia sexualidad, y nuestra expresión sexual?”  (Pearson 2015)

Utilizar el nombre correcto para nuestra vulva y vagina, es dar un paso adelante en la incesante carrera para tomar control de nuestro cuerpo y apropiarnos de nuestra sexualidad. 

Referencias:

Planned Parenthood (2020) “¿Cuales son las partes de la anatomia sexual femenina? https://www.plannedparenthood.org/es/temas-de-salud/salud-y-bienestar/anatomia-sexual-y-reproductiva/cuales-son-las-partes-de-la-anatomia-sexual-femenina 

Pearson Catherine (2015) “Let’s clear up the vagina vs vulva debate once and for all”. The Huffington Post https://www.huffpost.com/entry/lets-clear-up-the-vagina-vs-vulva-debate-once-and-for-all_n_562f99dfe4b06317990f73c8

Healthline (2019) “The surprisingly, very short history of the vagina”. https://www.healthline.com/health/vagina-history#_noHeaderPrefixedContent

MedlinePlus (2020) “Vulva” https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/002343.htm

Sexualidad ¿educación desde el temor o placer?

Por Mtra. Rocío Sánchez Granillo López

Desde que nacemos, nacemos con sexualidad, no podemos esperar que la educación sexual inicie en la adolescencia como se ha hecho a lo largo de generaciones. Vemos en programas de t.v., películas, series, etc. que siempre llega el “momento incómodo” de hablar sobre sexualidad con los hijos adolescentes. La escena regularmente se muestra como un momento en que ni los padres ni los hijos desean estar ahí y por lo tanto se hace de manera muy rápida, dando la información básica y dejando una infinidad de dudas flotando. Pero ¿por qué la educación sexual tiene que darse hasta la pubertad? ¿el o la bebé no nacen con genitales y por lo tanto con sexualidad? ¿por qué negar la sexualidad infantil? ¿qué pasa con todos esos años en los que no se les habla a los infantes sobre su cuerpo? Evidentemente al no hablar sobre el cuerpo y sexualidad, esto empieza a tornarse un tema no hablado por lo tanto no se puede preguntar y en consecuencia cuando llega el momento de la “plática” todo es incómodo y no hay manera adecuada de abordarlo. De ahí que la educación sexual debe darse desde el nacimiento, enseñarle a la niña que no tiene “colita” tiene vulva y el niño no tiene “un pajarito” tiene pene ya que de esta manera podrá verlo como algo normal y natural, así pues cuando tenga dudas podrá preguntar sin temor.

Ahora bien, ya que empecé a hablar del temor, estoy segura que la mayoría de nosotros recibió una educación basada en el temor, los temas que nos enseñan en el Colegio con respecto a sexualidad son: anticonceptivos, embarazo, aborto e infecciones de transmisión sexual. Todos estos con la connotación negativa ya que el mensaje que los envían es: “el coito es malo porque si lo haces entonces te puede ir muy mal o te embarazas o te pegan alguna infección horrenda”. Y así…vamos creciendo pensando que el acto sexual es malo, que tenemos que aguantarnos, no tener una vida sexual plena porque eso nos provocará un castigo terrible.

Esta educación solo nos ha llevado a tener un gran número de embarazos adolescentes, a ser ignorantes en el aspecto sexual y a no tener una adecuada salud sexual, no solo por las infecciones de transmisión sexual si no que nos enfrentamos a muchas personas con disfunciones sexuales que no se atreven a hablar por pena o por pensar “así debe ser porque no se cómo sería diferente”.

El placer en la sexualidad es básico, tenemos que poder disfrutar con RESPONSABILIDAD, es decir, si educamos desde el placer, enseñando a las personas lo que pueden llegar a sentir y a experimentar cuando hay un verdadero disfrute, podrán entonces tener una vida sexual plena, esto va de la mano con la responsabilidad que ello implica tener todos los conocimientos necesarios en el tema para tomar decisiones, sabiendo qué cuidados, precauciones y acuerdos se deben tener con las parejas sexuales.

Por esta razón se creó este blog, para brindar educación sexual desde el placer y con responsabilidad para que podamos tener una población cada vez más informada sobre este tema que es fundamental para nuestro desarrollo como seres humanos.

Este blog está escrito por alumnos de la Universidad Iberoamericana que llevan la materia Taller de Sexualidad Humana en la carrera de Psicología, a lo largo del curso vemos muchos temas que queremos compartir para que esas dudas, mitos, tabúes y demás desaparezcan poco a poco y los jóvenes tengan al alcance información veraz sobre sexualidad.