¿Somos seres andróginos naturalmente?

Por Daniela Viveros

Seguramente has escuchado hablar sobre la androginia, o tal vez la palabra “andrógino” usada para describir algo o a alguien, pero… ¿Qué significa realmente? Y ¿De dónde viene esta interesante palabra? ¿Qué tiene que ver este concepto con la identidad y la expresión de género?

La androginia viene del griego andrós “varón” y gyné “mujer” y es definida como la capacidad de un individuo de exhibir rasgos y comportamientos típicamente masculinos y típicamente femeninos. Se ha observado que quienes tienen esta capacidad de comportamiento tienden a ser psicológicamente más saludables y desarrollan un mejor autoconcepto; además tienen mayor probabilidad de seleccionar el comportamiento más apropiado para cada situación por contar con un repertorio más amplio de comportamientos y mayor flexibilidad, por lo que se considera a la androginia como buen indicador de ajuste social en la edad adulta (Bem & Lenney, 1976; Braza, et al., 2016). El concepto de androginia dentro de la sociología y la psicología se incorporó en los años 1970s (Bem, 1975; Braza, et al., 2016). Sin embargo, desde mucho antes, autores como Platón y Virginia Woolf escribieron sobre este concepto.

Platón incorporó el concepto de “andrógino” en una de las explicaciones sobre el amor desde la mitología, en su texto “El banquete”, conde Aristófanes plantea que anteriormente habían tres especies de humanos: unos todo hombres, otros todo mujeres, y los terceros hombre mujer –los Andróginos–. Las tres especies eran “dobles”, es decir, dos cuerpos unidos, unos de dos hombres, otros de dos mujeres y otros de un hombre y una mujer. Toda esta especie era tan poderosa y fuerte que llegaron al atrevimiento de desafiar a los dioses, entonces para castigarles y disminuir su fuerza, Júpiter dividió a estas dobles personas encargando a Apolo la curación de las heridas. El amor que siente cada uno de estos individuos ya separados es el recuerdo de su antiguo estado: los hombres nacidos de hombres dobles se aman entre sí, de igual forma las mujeres nacidas de mujeres dobles y ocurre lo mismo con los hombres y mujeres nacidos de Andróginos –aman al sexo opuesto– (Azcárate, 1871). 

Este mito intenta explicar y clasificar las especies del amor humano y vemos cómo lo explica mediante la falta, ya que los individuos allí aman lo que les hace falta pero que tuvieron alguna vez. Pero el punto es que Platón ya había considerado la existencia de este ser Andrógino como un ser común que habitaba en una sociedad –aunque fuera un mito– y explica la vulnerabilidad del ser humano a partir de esa incompletud que es el “castigo de los dioses”. 

Por otro lado, Virginia Woolf habla sobre las mentes andróginas en su ensayo A Room Of One’s Own (Una habitación propia), mencionando que este tipo de mente es “resonante y permeable, que transmite las emociones sin impedimentos, naturalmente creativa, incandescente e indivisible”, lo cual es ideal –según ella– para lograr plasmar nuestro genio completo en un texto. Argumenta que las mujeres han sido privadas de educación y otras oportunidades que les habrían permitido llegar a expresar su “genio completo”, teniendo una perspectiva más completa y mejores herramientas tanto sociales como intelectuales para lograrlo –refiriéndose a la historia de la humanidad hasta el punto en el que ella está escribiendo esto tras haber explorado los escasos textos de ciencia ficción escritos por mujeres–.

Asimismo, Lao Tzu, en el pasaje veintiocho de su texto Tao Te Ching habla sobre conocer el blanco y impersonal, pero “mantener” o “quedarse con” el negro y lo personal para entonces ser más fuerte y capaz como individuo (Tzu, s.f.). El mensaje que envía aquí implica que desarrollar cierto grado de androginia mental y comprensiva nos lleva a ser seres más capaces por tener más herramientas.

En estos textos, el sexo, la expresión de género y la identidad de género, se pueden apreciar como conceptos sabiendo lo que significan: la identidad de género determina la forma en que las personas experimentan su género –independientemente de cómo lo expresen– y contribuye al sentido de identidad, singularidad y pertenencia (Amssac, 2021); por otro lado, la expresión de género es la forma en que manifestamos nuestro género mediante nuestro comportamiento y nuestra apariencia. La expresión de género puede ser masculina, femenina, andrógina o cualquier combinación de las tres (ONU, 2021). Y lo que hacen es jugar en la fantasía y en lo imaginario con lo que sucedería si las posibles variaciones reales del género y del sexo se unieran o se fusionaran tanto en el plano intelectual como en el físico.

Todas las sociedades tienden a definir o asignar roles sexuales, es decir, la manera en que cada individuo debería comportarse, definir sus valores y características, al igual que sus actitudes y prácticas culturales a partir de su sexo o genitales –lo que es, en conjunto, el género–. Estos roles y comportamientos típicos suelen adquirirse durante la infancia ya que pueden ser percibidas desde el juego y un dato importante sobre ellas es que perpetúan las relaciones particulares de poder entre el hombre y la mujer; y a pesar de que se han observado comportamientos diferentes universalmente entre niños y niñas, las características en que éstas difieren son escasas y tienden a exagerarse (Braza et al., 2016). Gran parte del razonamiento que tiende a separar hiperbólicamente ambos sexos tienen como base el pensamiento biologicista, donde se argumenta que las hormonas, las complexiones corporales y los cerebros de los hombres y de las mujeres son distintas y que esto hace que el comportamiento de ambos también lo sean, sin embargo como menciona Coppola (2011), estas diferencias resultan ser en gran medida resultado del proceso de socialización; incluyendo en éste el rechazo y la falta de aceptación a individuos que manifiestan características que “no corresponden” a su sexo y género –que están íntimamente ligados–.

Ahora bien, si hacemos un recuento de lo que Platón nos relata sobre la completud del ser, lo que Bem y Braza et al. nos informan sobre las cualidades de las personas con características andróginas, lo que Virginia Woolf nos relata sobre la mente andrógina y lo que Lao Tzu nos enseña sobre comprender la naturaleza del Ying y el Yang, podemos llegar a la conclusión de que permanecer únicamente en un polo del espectro del género –que es un constructo social– nos limita, nos resta muchas posibilidades como seres individuales y nos hace de alguna forma ser dependientes en algunos aspectos, aunque claro, es sumamente complicado y utópico llegar a tenerlo y serlo todo, y además siendo seres sociales necesitamos de otros, pero podemos fomentar una educación más andrógina para lograr desarrollar en las personas más y mejores herramientas para empatizar, comprender, actuar y valorar su en sus entornos, ya que abarcaría una perspectiva más amplia. El paso siguiente podría ser aceptar e incluir más las nuevas extensiones que salen a un rango fuera del espectro conocido que tiene una base binaria.

Referencias

Braza, P., Carreras, R., Braza, F. & Muñoz, J.M. (2016). Androginia, amplitud de comportamiento y ajuste social en niños y niñas de educación infantil. Revista Infancia, Adolescencia y Familia 1(001) pp. 177-188

Rubio-Coppola, A. (2011). Androginia psicológica y Autoconcepto físico: Análisis desde una perspectiva de género. Repositorio de la Universidad Arturo Prat del Estado de Chile. Recuperado de https://www.ehu.eus/documents/3012743/4523628/Rubio-Coppola-Ana.pdf

Azcárate, P. (1871). Platón: obras completas, tomo 5. El banquete. Madrid, España. Recuperado de https://filosofia.org/cla/pla/img/azf05285.pdf 

Amssac. (2021). Definiciones básicas. Amssac. Recuperado de https://www.amssac.org/biblioteca/definiciones-basicas/

ONU. (2021). Glosario. Libres e Iguales: Naciones Unidas. Recuperado de https://www.unfe.org/es/definitions/ 

Woolf, V. (1929). A Room Of One’s Own. Editorial MarinerTzu, L. (s.f.). Tao Te Ching. Pasaje veintiocho. Recuperado de http://thetaoteching.co

Tzu, L. (s.f.). Tao Te Ching. Pasaje veintiocho. Recuperado de http://thetaoteching.com/taoteching28.html

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