Sexualidad y sus posibilidades

Por: Alice Cuevas

¿Te has dado cuenta que cuando buscamos sobre sexo o sexualidad en los buscadores siempre nos aparecen títulos como: “sexualidad en adolescentes”, “sexo seguro”, “cómo no embarazarse”, etc.?  Lo cual es muy importante claramente para prevenir ITS y ETS así cómo embarazos no deseados. Pero desde una temprana edad con la llamada educación sexual escolar y gracias a internet, nos asustan con el herpes, la clamidia, la gonorrea, la sífilis y bueno, cualquier posibilidad que puede suceder si se tienen relaciones sexuales de manera insegura lo cual, primero que nada puede causar en muchas personas un gran miedo por vivir su sexualidad e incluso pueden llegar a pensar que eso es lo único que puede ofrecer el sexo. 

Ignorar las posibilidades de las relaciones sexuales así como el placer sexual suele ser muy común por la falta de información y educación integral. ¿Alguna vez una persona especializada en la sexología te ha hablado de cómo tener relaciones sexuales placenteras? La realidad es que el sexo debe ser disfrutable, una práctica libre y no terrible. 

La sexualidad hegemónica, la cual hace referencia a las prácticas sexuales tradicionales de acuerdo a lo más aceptado socialmente, tomando en cuenta las normas patriarcales, las posiciones dominantes y de subordinación creadas en cuanto a la expresión e identificación de género, se observan fácilmente en las páginas de pornografía de manera que nos hacen creer que el placer de uno (casi siempre hombre) es más importante. 

Además, desde la educación sexual nos suelen enseñar que el sexo es únicamente entre “hombre y mujer” (heterosexual) de otra manera, imposible ¿o no? Sucede que se ha tomado esta creencia que se explica a partir de un concepto llamado heteronormatividad. Es “aquella ideología sexual que aprueba y prescribe la heterosexualidad como una asignación “natural”, y procede de la diferencia biológica asociada a la reproducción de la especie” (Serrato y Balbuena, 2015). Es una imposición externa de encadenamiento entre cuerpo, género, identidad, deseo y prácticas sexuales consideradas ideales o normales en la sociedad (Villalpando, 2014). Desde este punto, la heterosexualidad así como las prácticas sexuales heterosexuales son percibidas como un estado natural y un logro moral de las personas para poder ser aptas y vivir en sociedad, es decir, vivir en heterosexualidad (Warner y Berlant, 2002). El problema es que no es solo una creencia de algunos cuantos sino que es parte de la sociedad en sí y esta se impone como una norma social.

La realidad es que no todas las personas son heterosexuales (comunidad LGBTQ+) y mucho menos les interesa vivir en “la heterosexualidad”. Hay un mil de orientaciones que practican su sexualidad muy diferente a lo que dice la heteronorma. 

En el caso de los griegos, la orientación sexual no se discriminaba según se eligiese por algún sexo o género ya que no era necesario distinguir entre categorías para tener relaciones. Para ellos lo que importaba en el acto era lo sexual y el deseo, no si se trataba de un hombre o una mujer (Carlos, 2001).

La sexualidad no es binaria, (no es únicamente entre los géneros hombre y mujer) nunca lo ha sido, cada persona la disfruta a su propia manera. Otra tendencia que se tiene es el coitocentrismo, la cual considera que las relaciones sexuales deben de tener penetración, a fuerzas, para llegar al orgasmo y las otras prácticas (sexo oral y masturbación por ejemplo) son rechazadas o subestimadas porque se consideran incompletas. Es parte de la heteronormatividad y de la sexualidad hegemónica y bueno, la verdad es que no se necesita del coito para lograr un orgasmo e incluso, para muchas personas, ni siquiera es disfrutable.  

Al tener estos pensamientos, se limita la educación afectivo-sexual y el aprendizaje genuino de una manera holística, incluyente y general. La diversidad es enorme dentro de la sexualidad y cada persona va construyendo la idea que tiene de ésta conforme a sus experiencias, sus gustos y lo más importante, el autoconocimiento. Es importante conocerse a une misme para poder visualizar el sexo de una manera más amplia, fuera de la norma, creando y explorando su sexualidad sin tabúes, sin miedos, sin prejuicios, etc. pero con protección porque ni modo que sí se pasen las ITS, ¿verdad?

Cada persona es libre de expresarse y de vivir su sexualidad de la manera más placentera posible. Aceptemos la diversidad del sexo y sus posibilidades.

Referencias:

Carlos, M. (2001). El Dulce Silencio de Hilas1: La “homosexualidad” en Grecia y Roma. Orientaciones: revista de homosexualidades, (2), 23-36. http://salutsexual.sidastudi.org/resources/inmagic-img/DD23412.pdf

Serrato, A. y Balbuena, R. (2015). Calladito y en la oscuridad. Heteronormatividad y clóset, los recursos de la biopolítica. Culturales, 3(2), 151-180. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1870-11912015000200005&lng=es&tlng=es.

Villalpando, I. (2014). “Canguihem y Foucault, un diálogo sobre la norma”. Reflexiones marginales. https://reflexionesmarginales.com/?s=canguinhem+y+foucault

Warner, M. y Berlant, L. (2002). “Sexo en público”. Sexualidades Transgresoras. Barcelona: Icaria. 262p

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